¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

8 may. 2012

Si pudieras oírme.


Si pudieras oírme.
El mundo quedaría tan, tan distante.
Si llegaras a verme, tan gigante...
pensando que el mundo separó nuestros instantes.
Y morirían las palabras si pudieras oírme...

Somos ceniza en una relación alejada.
El delirio se convierte en rutina contra mi ventana;
posos de café en tazas con nuestros sorbos,
perturbando su cálido susurro negro con nuestra ira.
O quizás era miedo lo que nos alimentaba.

Es tontería, si pudieras oír mi grito tú también gritarías.
La coraza me hace más fuerte, el manojo de engaños prudente.
Si se apagaran las luces, si nos diese tiempo a escapar.
Si nuestras huellas se confundieran, si no supiesen nadar.
Seríamos libres, libres de estas ataduras.
Seríamos libres, sí... y perderíamos lo que hoy nos hace llorar a solas.

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