¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

29 dic. 2011

Sinceridad antes de dormir.

Pero, ¿qué nos estamos haciendo joder?
Vamos, qué te estoy haciendo, porque tú nunca sabrás nada, no creo ni que te lo imaginases pero... hubo un tiempo en el que lo fuiste todo, en serio, cambié, me volviste como soy (aunque me hayáis conocido así, yo antes era distinto), pero yo era feliz joder, te tenía, no en posesión, pero disfrutaba contigo, con lo que significabas, con lo que supusiste, pues estoy donde estoy gracias a ti.
Y, es curioso, porque te estoy agradeciendo el estar hecho una mierda, el no ser más que una marioneta más en manos del tiempo.
Me estoy dejando llevar, bueno, más bien, me estoy dejando mecer, ¿sabes?
Mis revoluciones terminaron hace tiempo, algunos lo llaman madurez, pero, no sé que nombre ponerlo jaja.
Me estoy riendo, en serio, te recuerdo y me río porque fuiste tanto sin pedir nada a cambio, y no supe apreciarlo, y no supe agradecerlo, y me confundí, acepté sentimientos que no existían como propios, quise ser ese hombre que siempre deseaste, maté a mi yo para ser tu él joder... jajaj, soy patético.
Y ahora, aquí me tienes, vagando, sin un rumbo fijo, echando mi vida a perder por no ser nada ni nadie, tomando cualquier idea por buena, aunque me estén llevando al fracaso.
Joder, no es que te eche de menos a ti, pero echo de menos lo que supusiste, en serio, sé que soy ridículo, pero ¿qué quieres? si ya nadie me toma en serio, si nadie espera que luche ya, nadie espera que me levante.
Si no me queda nada que me ate a tanta miseria, a tanta mierda como me rodea, pero aquí sigo, esperando a que alguien llene tu hueco, ese lugar que dejaste vacío y que ahora no sé qué hacer con él, me sobra una habitación en mi yo sabes... mierda, estoy llorando. Supongo que será resignación, o dolor, o simplemente aceptación de que esto no para, y que cada día va a más, y a más, y no veo el fin y no sé a quien echar la culpa más que a mí, y aún así no sé ponerle remedio. Daría lo que fuera por una puta solución aquí y ahora, porque me despierten de esta pesadilla en la que me sumerjo cada día un piso más.
Yo antes no era tan débil, tampoco era fuerte, pero no estaba tan hecho polvo, antes luchaba por lo mío y por los míos, y hoy por hoy, no soy capaz ni de dedicar una sonrisa a mis mejores amigos... ¿en qué me has convertido? jajaj ya no sé si reír o llorar, se me están entremezclando ambas.
No puedo, yo sólo no puedo, pero nadie puede ayudarme, porque nadie más puede hacerme cambiar.
Lo siento de veras, siento todo esto, lo siento chicos, pero os estoy fallando, ya no soy alguien en quien confiar.. pero aún así, no quiero que vuelvas, duele más saber que existes a recordarte, en serio. Y, debo admitir jaja, que a veces se me pasa la idea por la cabeza de que los dos sintamos lo mismo, y no puedo evitar pensar que seríamos dos gilipollas un tanto especiales...
Sólo espero que el destino nos vuelva a juntar, y de no ser así, que te depare lo mejor, en serio, de corazón lo deseo.
Y mientras yo, ya veré lo que hago...

No quiero héroes, ni princesas ahora. Tampoco quiero profesores de corbata que me enseñen el camino, no quiero saber de películas con final feliz, ni quiero saber de amores verdaderos, ni de noches de salvajes folladas, ni de vicios, ni de tristeza. No quiero saber de desgracias ajenas, ni de vergüenzas inoportunas, ni de todo aquello que te duela, ni de aquello que me dañe. Sólo quiero saber del viento, de aquellos sonidos que no molestan, de aquellas personas que aún hoy por hoy, vuelven sin pedir nada a cambio, ahí radica la verdadera existencia, en dar sin esperar recibir nada...

Cañete.

28 dic. 2011

Mírate, míranos.

Mírate.
Por dentro y por fuera, como si no te conocieras.
Dame la mano, anda, que te veo pálida.
Correr fue mi gran idea, mientras tus piernas chirriaban; tonto de mí.

Si te pedí un jamás, ¿a qué viene este "lo siento"?
Reapareces como si nada importase, y te caes ante mí,
postrada ante un inútil que se olvidó sonreír.
Me miras y te ríes: "estás tan raro".

Si tú supieras, si te contase, si alguna vez hablase de algo que no fuera...
La chica que susurraba, ahora te recuerdo.
Joder, pues tampoco has cambiado tanto;
alguna que otra arruga, la voz martilleada por el tabaco, y un aroma a soledad que tira para atrás.

Me miras y sonríes, vislumbro una lágrima que cae por tu mejilla.
El vivir deja secuelas, ¿verdad?
Ven, te enseño aquel lugar en el que descansábamos antaño, y así podremos dormitar.
Y dormida sueñas con volar supongo, mientras suena a tempestad en mis afueras.

Tambores de guerra indicaban tu presencia; preparé el asalto final.
No eres para mí, me repito mientras asciendes cual geiser helado.
Fría y ácida a la vez, tus palabras salpican mi armadura.
Comenzó el sprint final, a penas me queda tiempo, te volví a dejar entrar y erré...

Míranos.
Nuestro alrededor y nuestros miedos.
¿Te das cuenta como hemos acabado?
Entonces, un abrazo y un café imaginarios firmaron una paz que no existía.

24 dic. 2011

Feliz Navidad!

Hola Perdid@s!!
Quería felicitaros a todos la Navidad, y desearos mis mejores deseos para todos vosotros, y todas vuestras familias! Espero que prevalezca la felicidad por encima de las penurias, ya no en estas fechas, si no durante todo el año, y en lo que a mí concierne, espero poder seguir dando guerra a la poesía desde aquí!
Un afectuoso abrazo, y gracias por seguir ahí!

Fernando Cañete Lozano.

Os dejo una canción de Sergio Contreras, que me gusta mucho para estas fechas!

6 dic. 2011

La historia de Javier Navarro Sánchez.

Cerró, dando un portazo, haciendo notar a la casa que había llegado, y que no tenía ganas de salir de allí, que su estancia iba a ser placentera, pues lo que había a extramuros no era del todo de su agrado.
Vio como una gota de sangre caía sobre los azulejos de la cocina, a la que había accedido girando a la derecha tras entrar en el rellano de acceso a su hogar.
Giró sobre sus talones, y observó el reguero, que como una fila de hormigas buscando las migas de pan que iba dejando, le seguía desde que entró. Se acercó la mano entonces al labio; aún le sangraba, y no lo tomó en cuenta, pero era de manera abundante.
La ostia que le había propinado aquel cabrón había sido lo suficientemente fuerte como para romperle el labio, y por el dolor que sentía en la mandíbula, quizás el mentón también. Intentó tranquilizarse, apoyó ambas manos sobre los laterales del fregadero, y dejó que varias gotas más se vertieran hacia el mismo. Buscó un espejo donde mirarse, donde analizar su aspecto. Giró la cabeza hacia izquierda y derecha, y, asustado por la respuesta obtenida, giró todo el cuerpo, apoyando su espalda sobre la encimera. Siguió girando a la derecha, sobre sí mismo, como el pez que intenta morderse la cola. No conseguía distinguir nada, no veía nada a través de ese ojo; el golpe había sido más contundente de lo que pensaba. Se mareó de tantos giros, e intentó coger una de las sillas de la mesa de la cocina, situadas a escasos dos metros, distancia suficiente como para permitir que se cayese, y sintiera el frío tacto del suelo. No entendí como había dejado así sus piernas, las vueltas le habían mareado, y el nivel de nerviosismo de su cuerpo se incrementó. Estaba indefenso allí tirado, cualquiera podría atacarle, dañarle, matarle.
Una lágrima resbaló de sus ojos entonces, se acurrucó como si de un niño se tratase, hincando sus rodillas en el pecho, y abrazando sus tibias con ambos brazos, realizando un absurdo balanceo, que se producía de manera involuntaria.
Cuando despertó, no sabía que hora era, ni qué día. No entendía del todo qué hacía allí tumbado, abrazado a sí mismo. Tenía frío, le dolía todo el lateral derecho de la cabeza. Sintió entonces una punzada que caló más allá de sus huesos, más allá del alma. Intentó proferir un grito de dolor, pero no fue capaz de mover la mandíbula, y un par de lágrimas furtivas se escaparon entonces de sus ojos. El dolor era insoportable, las punzadas se clavaban su cuerpo, notaba como en lo más profundo de su garganta, el sabor a sangre se entremezclaba con ese sabor metálico y oxidado que deja la resaca.
Una nueva punzada en la mandíbula, y se levantó apoyando ambas palmas de la mano en el suelo. El movimiento fue tan rápido, que sintió como la presión de su cabeza variaba de repente, y cayó entonces con el pecho sobre la mesa de la cocina. Eso le había dolido, y las ganas de gritar, hacía aun más insoportable aquel momento. Se acercó al armario donde guardaba las medicinas, y buscó un ibuprofeno que calmase aquel dolor de cabeza, que no sabía si achatar a las migrañas o al mismo motivo por el cual no veía por un ojo, y le dolía la mandíbula.
En ese momento, cayó en la cuenta de que no veía en todo el lado derecho; había una zona negra y oscura. Se asustó aun más, lo que le provocó que el temblor de sus manos aumentara. Sacó la caja que contenía el ibuprofeno, y con mucha torpeza y lentitud, logró sacar una de las pastillas. Se la metió en la boca, sin agua ni ningún otro tipo de ayuda que le sirviese para tragar. Intentó que llegase hasta su estómago, pero notó como se le atascaba la pastilla en la garganta. Tosió varias veces, con tal violencia, que sintió que moría; la pastilla seguía en su sitio, y la mandíbula le hizo llorar, y lanzarse contra el fregadero. Abrió el grifo, y situó la boca justo debajo. El chorro de agua que había abierto, quizá demasiado fuerte para lo que deseaba, salpicó toda la cocina, pero ya no le importaba. Colocó ambas manos bajo el chorro, y consiguió verter algo de agua en su esófago. La primera bocanada no fue suficiente, pero tras tres intentos, consiguió tragar la pastilla. Se acercó a la mesa, extenuado, dolorido y ahora, mojado, y se sentó en una de las sillas. Intentó tomar algo de aliento, e intentó pensar en algo útil. Sacó su teléfono móvil, y marcó el primer número de la lista. No sabía del todo quien era, no conseguía recordar quien era. Se lo acercó a la oreja, y tras dos intentos, alguien al otro lado cogió el teléfono. Era una voz femenina y pausada, tranquila, la que le preguntó un simple; ¿qué te pasa? Intentó responder, pero sólo un estúpido balbuceo salió de su boca. Ella insistió, mientras él seguía llorando, luchando contra el dolor. Cansado de aquel inútil intento por expresarse, lanzó el teléfono contra uno de los armarios, con tal rabia, que el teléfono se rompió en varios pedazos. Se levantó, y se fue al salón. Encendió el televisor con el mando, y buscó uno de los sobrecitos que contenían aquel polvo blanco, aquel signo de vida, aquello por lo que seguía vivo, aquello por lo que lo había dado todo. Lo abrió con sumo cuidado para no derramar nada; aquello era lo único que podía relajarle, tranquilizarle, hacerle sentir mejor. Apartó de un manotazo todo lo que había encima de la mesa, el jarrón, aquella foto… no recordaba quien salía en la foto, pero tampoco le dedicó más de un segundo. Terminó de abrir el sobre, y lo esparció por la mesa, con cuidado. No tardó demasiado en sacar un pequeño espejo que siempre llevaba en el bolsillo, y meterse la primera ralla, esa que esperaba que fuese suficiente para relajarle. Recostó entonces su espalda en el respaldo del sofá, y procuró relajarse. Intentó hacer volar su mente, intentó recordar lo que hizo ayer. No lo conseguía, y eso le frustraba. Recordaba frases sueltas, recordó haber estado en el mismo lugar de siempre, en aquel bar de Mazarrón que tanto dinero le aportaba. Recordó un fuerte ruido, y el tacto frío de la acera. Y ahí terminaban sus recuerdos. Hizo otra llamada, sin pensar a quien. Tan sólo se escuchó más allá un asustado; ¿papá? Era una voz infantil, era un niño. Aún no conocería su mundo seguramente, no sabía donde estaba metido, pero sí que sabía que aquella voz le hacía llorar. Recordó entonces la voz de mujer que había escuchado antes, y recordó lo que había hecho con el móvil. No entendía nada, y eso le sulfuró. Se puso rojo, la cocaína estaba haciendo efecto. Se levantó, y gritó, gritó con todas sus fuerzas, palabras sin sentido, que se entremezclaban con lamentos y gemidos. Golpeó la lámpara, con tanta fuerza, que el cristal que rodeaba la bombilla, junto con esta, reventaron al contacto con el suelo. Siguió profiriendo puñetas, a diestro y siniestro, a todo y a nada. Alcanzó el televisor, que cayó de boca contra el suelo. Comenzó a llorar, y se sentó en el suelo. Ahora le costaba andar y respirar, se acercó a rastras hasta la mesa, e incorporándose como pudo, se metió otra ralla. La inhaló hondo, y fue a por una tercera. Notó entonces como los pulmones se intentaban alejar de su pecho, como el corazón se le aceleró en exceso. Se tiró al suelo recostándose, sintiendo como su cabeza estallaba, como el dolor de su mandíbula se desvanecía, como sus ojos se inyectaban, como cada bombeo de su corazón se hacía retorcerse en el suelo…
abrió los ojos, ella estaba allí, llorando, agarrándole de la mano. En un momento de lucidez e inspiración, consiguió sacar del fondo de su garganta, lo que a él le pareció un “te quiero”. Pero ya era tarde, ya no podía volver atrás, ya no podía recapacitar, ya no podía redimir tantos años de malos tratos, más que con su muerte, lenta y pacífica, sin hacer daño a nadie más. Cerró los ojos, recordó a su hijo, Adrián… gracias a él, seguramente acabaría así también, sobre aquel frío suelo, muerto, sin nadie al lado…

Esta es la historia de mi tío, Javier Navarro Sánchez. Desgraciadamente, no es real, aún. Tras once años de malos tratos, lesiones, y humillaciones a mi tía, el muy cobarde salió corriendo a Mazarrón, su pueblo. Allí, hoy por hoy, se le juzga por posesión de armas, de drogas, tráfico de las mismas, extorsión… y aún, hoy por hoy, ella le sigue queriendo. No le da ni un puto duro, y ella le ama, cree que cambiará. El amor es un arma, el amor es peligroso… hoy es esto, pero mañana, sólo Dios lo sabe.

Fernando Cañete Lozano; autor, testigo y confidente.

Por todas esas mujeres maltratadas, y por el homenaje que no pude dedicarlas; aquí tenéis un hombro que os escucha y defiende.

23 nov. 2011

Preparada la maqueta de "El Presidio del Silencio" !!

Hola a tod@s! Ya está lista la maqueta de "El Presidio del Silencio", y estamos a la espera de que la editorial la juzgue (unos 20 días). Quien la quiera en primicia, que me mande un correo al correo del blog; elcorreodelperdido@hotmail.com y se la mandaré encantado! A ver qué tal sale, ya os iré contando más cosillas al respecto del libro, un abrazo!!

20 nov. 2011

Manifiesto.

Escuchando la canción de Nach, titulada “Manifiesto”, he decidido que hoy es el mejor día para hacer el mío propio. Porque yo también tengo en mi mente cosas que no entiendo, como un tipo gordo que nunca le faltó el dinero es capaz de creerse con la valentía suficiente de hablar de una “prole”, y como la derecha es capaz de llamar asesino a alguien por abortar, cuando ellos han matado a tanta gente; no lo entiendo. No comprendo como se le pueden dar concesiones a ciertos asesinos que ahora toman decisiones en mi país; España, y que el socialismo en mi país reniegue de sus propias creencias, y dejen la O (obrero) y la E (español) en el olvido; ya ni las nombran. Cómo se puede defender el asesinar y fusilar a miles de personas, ¿Cómo cojones se defiende una guerra? No lo entiendo, porqué se celebra la existencia de estos seres, de estos dictadores. Al igual que no entiendo porqué hay muertes que no se denuncian, porqué los que dicen ser socialistas no hablan de las muertes cometidas en nombre del comunismo, y como el fascismo se excusa sobre las suyas; no lo comprendo. No entiendo como alguien que defiende a los trabajadores es capaz de quitar el mayor derecho que tiene un trabajador; el de trabajar. Por supuesto, no lo comprendo. No comprendo tampoco como esos que tanto se quejan de los que gobiernan nunca proponen nada, porqué la gente se pasa la democracia por el forro de los cojones, y se mueve antes por unas siglas que por una gestión; no lo entiendo. Como no comprendo que un ser que ha hundido un país (sí, hablo de Rubalcaba), diga que Rajoy va a subir los impuestos, a quitar libertades, a congelar las pensiones, a bajar los sueldos a los funcionarios… cuando ellos han hecho eso, como no comprendo que a estas alturas Rajoy no halla dicho como cojones va a levantar el país. Igual que no entiendo que alguien que no ha salido nunca de su país se crea capaz de hablar de algo que está más allá de estas fronteras, como alguien que no ha amado nunca sea capaz de creerse mesías del amor, y como quien no ha sufrido nunca el hambre, puede llamarse socialista; no lo comprendo. Tampoco comprendo que un señor que no ha tenido jamás una familia, que nunca ha sentido lo que es el dar la vida por una mujer, pueda hablarme de cómo llevar mi familia; señores de sotana y hábito, no les entiendo. Como no comprendo a los filósofos que se creen capaces de hablar de lo que es la vida y la sociedad, después de haber vivido toda su vida en una cabaña en Noruega como Wittgenstein, no lo comprendo. Ni comprendo a los que se quejan de estar solos y no son capaces de salir de su casa, ni a los que dicen no ser queridos y no están dispuestos a amar; no lo entiendo. Ni a los que dicen ser progresistas y no dejan de recordar una guerra civil que no vivieron, no lo comprendo. En serio, hay tanto que no comprendo; como alguien puede exigir una vivienda sin ponerse a buscar trabajo; ¿por qué para él debe ser gratis, y para el resto no? ¿Por qué la gente tiene las narices de echarle la culpa de la crisis española a la inmigración, cuando los españolitos no hemos querido macharnos las manos? ¿Cómo tenéis tan poca vergüenza tíos? No comprendo como una institución que promulga el amor, juzga y señala a dos hombres o dos mujeres que se aman, ¿porqué no permiten ahí el amor? ¿Por qué se les trata como seres inhumanos? No lo comprendo joder, ni por qué le faltáis al respeto a los que murieron por darnos una democracia, moviéndoos por el odio que sentís hacia la otra ideología, en vez de apoyar una gestión y un grupo de gobierno, es que no lo entiendo joder. Ni por qué se les sigue permitiendo robarnos sin hacer nada al respecto, y sí, ambos bandos. Porqué un asesino como Carrillo es vitoreado, porqué no está preso junto con el resto de asesinos de aquella guerra, ¿por qué no se terminan las guerras? Lo siento, hay demasiadas cosas que no comprendo, ¿por qué quien dice ser liberal no me permite pensar como yo quiera? ¿Por qué soy fascista por llevar una cruz, y tener fe en mi dios? ¿Por qué no se juzga a los musulmanes, y sí a los cristianos en este país? En general, ¿por qué se juzga? ¿Quién coño os creéis para juzgar a nadie? Por qué los gobernantes creen saber lo que es mejor para mi sociedad, si la mayoría me saca más de 50 años; ¿vivís acaso mi realidad? No lo comprendo, no lo entiendo lo siento, me supera, tanta violencia como hay en el mundo, tanto odio, y que luego tantos y tantos promulguen la igualdad y el amor. Cínicos, que hay mucho cínico, que lanza insidias creyendo confundirnos, y lo peor es que la gente cierra los ojos. ¿Cómo alguien que dice apoyar al pueblo, y sentirse orgulloso por ello, puede ir a un colegio de pago, y aprovecharse de un gobierno, aludiendo que puede?; te estás llevando nuestros impuestos, ¿a quién ayudas con eso?
Lo siento, no lo entiendo, no lo comprendo, y este es mi Manifiesto, esto es lo que promulgo; ser sinceros con uno mismo antes de juzgar a nadie.

Fernando Cañete Lozano.

Votad!

Hoy, que se cumplen ya varios años de la muerte del mayor dictador que ha conocido España, coincide con que se van a celebrar las elecciones más importantes (a mi parecer) desde que se impuso la democracia en España. No sé lo que va a pasar a partir de mañana, y espero que respetéis que no me decante por ninguno, pero una cosa si tengo que pediros; votad, a quien sea, sea quien sea vuestra elección, pero votad. Mucha gente murió para darnos esta posibilidad, no la dejéis caer en saco roto!
Un saludo, y un hurra por la democracia!

14 nov. 2011

Seguimos avanzando; muchas gracias a todos!

Después de la reciente expansión del blog, no sólo ha crecido en tamaño, si no también en afluencia de internautas buscando este rinconcito alejado del mundo! Ya hemos sobrepasado las 10.000 visitas, y aún recuerdo cuando hace a penas dos años, me emocionaba con las primeras 100. Muchas gracias a todos los que contribuís con vuestras visitas a que este pequeño proyecto siga en pie, en serio; El Diario no sería nada sin sus perdidos!!
Un abrazo! ;)

11 nov. 2011

Ánimo Turquía!

Tras los terribles acontecimientos de estos últimos días, en los que la tragedia lleva ya un tiempo azotando a la población turca, quiero enviar un mensaje de apoyo desde aquí, y que sepáis que estamos con vosotros. Espero que la gente se buelque con vosotros, porque tantos terremotos, y tanta penuria... no es justo, pero bueno. Desde aquí, mucho ánimo, y colaboramos con vosotros (y quien no lo haga, que empiece ya)!

10 nov. 2011

Reorganización del blog!!

Hola a tod@s!! Veréis, con el fin de descongestionar un poco lo que es El Diario del Perdido, he decidido crear dos ramificaciones del blog; en la primera "Reflexiones en Tobercurry", encontraréis todos los ensayos, textos de opinión, reflexión, relatos, etc. En la segunda "Versos de hielo", se encuentra mi obra en verso; los poemas.
Esto lo he hecho, con el fin de facilitar el acceso a ambos tipos de literatura, para sobre todo, que os sea más sencillo encontrar lo que buscáis.
El blog incial, el Diaro, lo seguiré usando, iré subiendo la obras que tengan mejor reconocimiento en los otros dos. Además, será el tablón de anuncios, donde pondré las novedades con respecto a mi persona, comenzaré a publicar ciertos concuros que considere intersantes, y una vez a la semana, pondré una lista con las novedades de los otros dos blogs (sólo nombrándolas, si no, menuda tontería).
Bueno, espero haber acertado con esta innovación, y espero que os sirva. Un abrazo Perdidos!!
Con cariño; Cañete.

6 nov. 2011

Ególatras sin nombre.

En fin... es todo lo que puedo decir, no tengo mucha más capacidad de reacción o respuesta.
He entendido estos días, que la verdadera felicidad del ser humano, se basa en tener a alguien detrás, alguien que te entienda, alguien que te desee, sentir la faceta del afecto cubierta. En eso se basa nuestro bienestar, en un amor eterno, en un polvo esporádico, en un beso intenso, en una caricia... en saber que por un momento, eres único para alguien, que no hay nadie más allí, que no gritas sólo, que si necesitas luchar, él o ella estará detrás.
En eso se basa la felicidad, y poco a poco entiendo, que nuestro papel es otro. Nosotros somos aquellos que hemos catado esa miel, los que hemos besado con pasión, los que hemos rozado, los que hemos abrazado tras mirar a los ojos... o los que se imaginan todo lo anterior. Sin embargo, ya no lo hacemos, por una racha de meses en los que no ha existido ese aprecio, ahora ya no somos nadie, no somos nada más que almas errantes, que tropiezan y fallan intentando atinar al primer disparo que el corazón decida. Nos mata la prisa, somos drogadictos enganchados a un afecto y un cariño que ya no existen, ninfómanas de besos que nadie te da. Tenemos ese mono; el volver a sentirnos únicos para alguien, ser la vida para quien necesita de otra para estar completo. Pero. aunque lo intentamos, aunque lo ansiamos, aunque creemos que podemos ser perfectos para alguien que aún nos espera, o que conocemos... nunca llega esa oportunidad, ese grito de nuestro entrenador que nos mande quitarnos el chándal para volver a jugar, un segundo intento, o un tercero, o un cuarto, o...
Entiendo que es lo que toca, ver como quien no tiene alma se llena la boca con besos que podríamos poseer, y que no sabe apreciarlos, y que los malgasta, que las balas que recibimos en forma de rechazos o desilusiones hoy pesan en el alma, y están dejando un agujero difícil de cerrar.
Pierdo la fe en toda esta parafernalia del amor, en serio. La vida pone a cada uno en su sitio, y yo debí ser algún tipo de hijo de puta en el pasado, o debo haber hecho demasiado daño a quien no lo merecía, pues observo como hoy por hoy, la gente como yo se muere entre tinieblas, mientras ególatras sin nombre, ni alma, ni religión que procesar, ni amor que les llene, hablan mierda a cerca del querer y del afecto, del tacto tierno de una rosa, de la infinita inmensidad de sentirse querido, de lo agusto que se está con él o ella.
¿Qué coño sabréis vostros de lo que duele amar en soledad? ¿De respetar sin estar enamorado? ¿De intentar no dejar morir al corazón en una amarga rutina, en el desconsuelo, en el desamparo?
No tenéis ni puta idea de lo que es realmente el querer a alguien, y sin embargo, parece que aún conseguís engañar a quien no sabe ver. Quien es de verdad perece intentando evitar un suicidio sentimental, agarrándose a clavos ardiéndo que traen más desidia que felicidad. Quien nunca necesitó luchar, no entiende lo que es amar. Dicen que si algo duele, es que va por buen camino... infelices desenamorados, aunque os sintáis desolados, aún nos queda la esperanza; no dejes que tu corazón se muera entre tinieblas, tarde o temprano, alguien sabrá apreciarte.

http://www.youtube.com/watch?v=JblTGP4gBZQ&feature=relmfu

5 nov. 2011

Lo siento.

Por los días que no supe entenderte cuando me mirabas fijamente.
Por las muestras de cariño que nunca te di,
por no saber que necesitabas de una caricia, o una sonrisa.
Por no dejarte llorar cuando la vida te maniataba,
por no desatarte cuando quizás estuviste enredada en este mundo.

Por no ser el mejor amante, ni besarte a cada instante, ni derretirme sin tenerte.
Por no hacerte el amor siempre que me lo pediste.
Por las veces que no respeté tu espacio,
por los días de alucinaje en los que me quedé en la habitación.
Por esos desayunos que me faltaron por llevarte a la cama.

Por tanta lluvia para comer, y tormenta para cenar.
Por los días que salimos, y viste que no estaba a tu lado.
Por no decirte siempre lo perfecta que eras para mí,
por no asumir mi espacio, por no creer en algo infinito.
Por retirar el cartel de se busca, y poner el de me agobio; por no saber apreciarte.

Por dejar marchar algo que simulaba la perfección,
por la ristra de veces que no fui sincero, por las que mentí, y por las que no.
Porque no supe ser tu héroe, y me enganché a ti como si tú fueras mi heroína.
Por los regalos que fallaron en el silencio de tu agrado,
por las veces que no llegué a lo deseado por ti.

Por paseos que se alargaban más en el espacio que en el tiempo; por andar siempre con prisas.
Por pasarte a un segundo plano a veces, a un tercero otras, a un cuarto...
Por hacer más caso a quien no te conocía, que a quien siempre te quiso.
Por dejar que muriese cada pétalo de esta relación,
por ser quien soy, y por no saber ser quien tú siempre deseaste.

Por el desorden que habita en mi vida, y en mi cuarto.
Por mi forma de vestir, de caminar, o de hablar; tan basto a veces.
Por no susurrarte a menudo, por no aparecer en tus más felices sueños.
Por no ser ese rincón que te apartaba de la tristeza,
por no ser la pared que te impulsaba hacia delante.

Por desaparecer cuando todo estaba mal, por no saber entender tu sinceridad a veces.
Por quitarte la vista cuando otros me acosaban, por la desgana con la que te tocaba.
Por no haber sabido ser perfecto para ti, ni si quiera mediocre.
Por haberte hecho caer en las garras de la desilusión.
Por dejarte marchar sin haberte demostrado que te quiero.

Lo siento.

Sentimiento añejo pero diario...

Borrar para después dibujar.
Que fluya, que este odio fluya por mis venas.
Mira mis ojos; ¿distingues mi alma?
Na, ni lo intentes, hoy no doy yo.
Mírame y escucha, ¿qué demonios haces?
Hoy corrompes mi verso, porque tu beso me arde.

Misma historia infinita que se repite.
Serte fiel u olvidarte, amarte o matarte.
Luz que rodea tu oscuridad y,
aún así, sigues oscura.

¿Sabes qué? Aún guardo tus balas.
Vanas palabras incrustadas en mi cama.
¿Sabes qué? Aún guardo los recuerdos;
no te recomiendo dar la espalda a mi silencio.

Aunque admito que hay días que te extraño,
no sé, recuerdo tu daño pero...
Pasan los años, y aquí sigo,
de ese sentimiento añejo a veces hablo...

2 nov. 2011

Cerrado por reformas.

Volver a empezar, volver al comienzo, donde todo tomó forma, donde se gestó la bestia…
Hoy ha tocado hacer un repaso a los vídeos de mi infancia, ver la boda de mis padres (que nunca había visto), ver mis primeros pasos, ver a Romo (mi perro, que en paz descanse), ver mis primeras competiciones de Judo y Kárate, mi primer baile, mi primer cante… tenía arte yo de pequeño mira! jaja
El caso, es que he visto y observado esa parte de mi vida que me faltaba por analizar, esos recuerdos borrosos en su mayoría, pero muy nítidos en ciertas partes, en ciertos momentos. Hay cosas que recuerdo bien, como aquella pesadilla que me dejaba solo en mi casa, o la vez que mis padres me preguntaron sentados los tres en el sofá si quería tener un hermanito, aquel baile, y la foto con la chica que me gustaba con apenas 6 años… ¿Sofía se llamaba? Qué tiempos jaja
Tras ver los miles de vídeos que me hicieron, ahora comprendo un poco mejor por qué soy así, mi forma de avanzar, mi forma de crecer, mis berrinches (que me vienen de lejos por lo visto), mi soledad, amada soledad. Me he comprendido un poco mejor, lo admito. Mi amor verdadero por la música, viene de siempre. Con sólo unos meses ya cantaba el flamenco que siempre se ha escuchado en mi casa, me dejaba llevar con las rumbas de los Chichos, o el gran Manolo Escobar. De siempre he sido así, he sido pasota, he ido a mi aire, sin molestar a nadie, y he apartado a quien me ha molestado. Nunca dejaba a nadie jugar conmigo, prefería mis “Power Rangers” al Corro de la Patata. Quizás eso degeneró en esta especie de recelo que le tengo a las multitudes, a eso de abrirme… yo sólo me expresaba con mi mismo, conmigo me sentía bien, y realmente, no me hacía falta nada más.
Unos de los vídeos, era una competición de Judo en la que competí con sólo 5 añitos, y en la que mi padre era moderador… nunca había visto a mi padre como le he visto hoy, como le he visto en esos vídeos. Ahora parece más joven, es curioso, creo que ha crecido a mi misma vez. Ahora es más abierto, ahora es más maduro, ahora siente y lo refleja; más o menos, como el resto de gente de mi alrededor, no sé por qué, es lo que consigo, que la gente se abra, que se sienta bien, aunque obviamente, no con todos sale, hay gente que teme verdaderamente abrirse, y es curioso que yo les ayude a eso, con lo que temo el abrirme, el sentirme frágil.
Sinceramente, si no tengo a nadie cerca, es porque no quiero a nadie cerca, o no lo suficientemente cerca como para decir que me conocen a la perfección. Y con nadie, me refiero nadie. Y así decidí vivir, así decidí avanzar, sin entregar mi corazón a nadie, aunque lo deseé, aunque lo deseé mucho, pero siempre encontrar un defecto.
En ocasiones me pregunto; ¿qué pasaría si encontrase a esa niña que también prefería jugar sola, que pasaba más tiempo hablando consigo misma que con los niños, inútiles niños de su clase? ¿Sería mi chica perfecta? Es gracioso, pero nunca lo sabré, porque ella no se abrirá, y yo tampoco, es lo que hay. Y si acepto ya una vida de soltería y encuentros de media noche, y me dejo de tonterías, ¿haría daño a alguien? Creo que es la decisión que más me conviene.
Volviendo a los vídeos… admito que me entiendo un poquito mejor, y comprendo un poquito mejor lo que me rodea, que todo parte de una base, y que al fin y al cabo, no soy más que un niño que se ha perdido entre tanto mayor.
Anoche un buen amigo mío, me dijo que yo era alguien sabio. No estoy de acuerdo con él, no soy nadie en este mundo, no soy sabio, porque aún me quedan muchas cosas por conocer. Mucho por vivir… quizá con el tiempo llegue a serlo, hoy por hoy, no soy más que un niño que no ha encontrado su juguete aunque lo busca con ansia, un alma rota por los golpes de la vida que maquilla sus heridas con miradas de esperanza, un corazón cerrado por reformas, que busca reencontrarse… mirar al pasado, para comprender el presente y así cambiar el futuro.

Carpe Diem.

31 oct. 2011

Teoría del valor.

Me encontraba escribiendo, frente al portátil, como cada noche, como cada día… cómo siempre. En eso se basa mi vida, para eso estoy aquí supongo, para escribir. Hacía un par de horas ya que la televisión había caído muerta en las manos de la “tele tienda” y de los concursos regidos por herederos de Dinhio.
Estaba liado con un poema, versaba algo sobre un fantasma y una capa de titanio que le anclaba al suelo… no estaba teniendo una forma definida, ni una idea, iba a ser de esos de los que desecharía rápidamente.
Entre tanto, yo pensaba en mis cosas, en mis ideas, en mis ilusiones y fantasías… nunca daba buen resultado, siempre sacaba la misma conclusión; solitaria y desesperanzadora conclusión, estaba sólo.
Se apagó entonces el portátil, como por arte de magia. Me quedé a oscuras en mi habitación; no había nadie en la casa, no que yo supiese. Me levanté de la silla, con mi cuerpo rígido; tenso. Intenté tocar la mesa junto con el portátil, procurando situarme dentro de la oscuridad que ahora envolvía la casa, o por lo menos, la habitación en la que yacía.
En momentos como aquel, solía recordar aquellos miedos que me maniataban en la cama, que no me dejaban despegar la sábana de mi cabeza. Me entró un escalofrío que me recorrió toda la espalda; por su intensidad, podría haberlo confundido con el tacto de un dedo frío, pero prefería no pensar en ello. Noté entonces como algo dentro de mi pecho quería salir corriendo de allí, no se encontraba agusto entre tanta oscuridad; descarté la opción de que fuese algún tipo de alien, y lo entendí; era mi corazón, estaba nervioso.
Anduve un par de pasos hacia detrás, buscando la pared que componía el pasillo que daba a mi puerta. Seguí avanzando, intentando chocar en algún momento con la puerta, cuando sentí la presión que ejerció la puerta al golpearme en el hombre, haciéndome caer al suelo. La puerta estaba abierta; alguien había entrado. El corazón aumentó entonces su ritmo de bombeo, y como si de un niño pequeño y asustadizo se tratase, me levanté, y comencé a correr de manera intuitiva en dirección a las escaleras que me condujesen a la planta de abajo, donde se encontraba el panel de los fusibles. Bajé los peldaños de tres en tres, y en cuatro zancadas, había llegado a los fusibles. Estaba frente al cajetín, pero los nervios no me dejaban abrirlo. Me temblaban las manos, me sentía patoso, pero lo conseguí, la abrí, y volví a reconectar el circuito eléctrico, y se encendieron las luces de la casa. Eché una mirada fugaz alrededor del pasillo, intentando cerciorarme de que no había nadie detrás de mí.
Todo despejado; pensé para mis adentros. Pasé a la cocina antes de subir, y cogí la linterna por si acaso de volvía a ir la luz, debía estar preparado. Subí los escalones, esta vez con sumo cuidado, vigilando cada paso, y sobre todo, el momento en el que la escalera se torcía a la izquierda. No había nadie, todo despejado. Llegué al rellano de la segunda planta, y para mi sorpresa, encontré las cinco puertas cerradas; incluida la de mi habitación. No era lógico, nada encajaba.
Me acerqué con cuidado a la puerta, y agarré con fuerza el pomo, para intentar abrirla lo más suavemente posible, intentando adelantarme a cualquier peligro que pudiese haber entrado en mi habitación. Con la otra mano, empujé la puerta transmitiendo la fuerza a través del empuje que la linterna permitía. Lentamente, la puerta fue cediendo, hasta que pude ver que tanto la luz de la habitación como el portátil estaban apagados. Enfoqué con la linterna entonces al hueco que quedaba entre el escritorio y la cama, buscando algo o alguien que estuviese por allí. No observé nada, por lo que decidí abrir la puerta del todo, y encender la luz.
No puede evitar que el corazón se me diese un vuelco, se me cayó la linterna al suelo, y la pude ver rodando en dirección a la parte donde habitaba desde hacía años el monstruo de debajo de la cama.
- Joder Daniella, algún día podrías llamar y tal, esas cosas que hace la gente normal.
- Si fuese normal no pensarías tanto en mí, y lo sabes Cañete – una sonrisilla se le escapó, mientras que yo intentaba desacelerar el ritmo de mi corazón.
- Ahora que casi me matas del susto, espero que el motivo de tu visita no sea verme muerto, ¿no?
- Todo lo contrario pequeñín – una sonrisa pícara escapó de sus labios.
- ¿A qué te refieres? – la intriga se impregnó en mi rostro entonces, no sabía qué podía querer aquella noche.
- ¿Cómo es eso que escribías antes de mi llegada…¿el seno de la muerte es amplio, no es difícil dejarlo todo atrás?
- Algo así era sí, ¿por qué? ¿No te gustan mis versos? – intenté ironizar al respecto, quitarle tensión al asunto.
- Déjate de gilipolleces anda Cañete. ¿Te estás dando cuenta de lo egoísta que eres?
- ¿A qué viene eso?
- Estás pensando en dejarlo todo, sin consultar con nadie. Sin llevarte nada, después de todo lo vivido. ¿Te parece normal?
- Bueno, estoy cansado, necesito un cambio…
- Pues cambia. Cambia lo que te rodea, cambia tu forma de ser, tu forma de vestir. Cambia, pero no huyas, cobarde.
- Es curioso que tú me digas que no huya, una chica que aparece cuando le da la gana, para volver a salir corriendo.
- No es cuando me da la gana, imbécil, aparezco antes de que hagas alguna gilipollez, como la de por ejemplo, salir corriendo. Mírate; ¿llevas tantos años luchando contra todos, y ahora que estás a punto de conseguir lo que tanto ansias, huyes? – tenía razón, me había dejado sin argumentos.
- Lo siento…
Se apagó la luz, y aparecí en el cuarto de baño, observé mi reflejo… lo entendí, correr no era la solución, no había sido creado para ello.

28 oct. 2011

Where?

Come, come back, it’s not the end.
Keep it real, listen me shouting you; hey!
Where’re you today? I can’t see your steps.
These walls seem so grew without you,
and a tear is dying on the floor.
Keep it real, keep on wealth my breath; where’re you, where?

Nights are falling in darkness cause’ I’ve not your light today.
Please, find your way to come home, it doesn’t matter when; just come.
I’ll stay alive since I’ll see the moon changing her face,
here, where you changed my mind, I’ll stay.

You appear in my dreams; there is where you appeal to my calm.
Then, my sweet dreams became nightmares, when I saw your shadow going away.
Someone tell me ones, that you won’t be mine forever, but;
what means really ever? Cause’ one time I told you, I’ll love you ever,
and I keep that here, in my soul, in every breath.
In every time I think on you, in every strength. I only want to ask you; where?

Cause’ I’ll keep my searching on; I want to solve my mistakes.
Just give me one more chance, and you’ll see how I’ll change.
Stop for a moment, it’s O.K. Keep on dress loneliness.
I want to take a rest to accept, that I only know the happiness with her.

Falling skies are looking me up, clouds that appeared over my head to keep me well.
No more cell phones calls, no more ways without you.
And one more night, shouting for you…
my pain ask; where?

21 oct. 2011

Dicen que tu cama se está apagando.

Dicen que tu cama se está apagando, que por las noches te ven gritando sola
y, que ahora miras de reojo antes de cruzar la calle.
Dicen que tu pelo no volvió a ser negro, que tus ojos se ahogan cada amanecer en tu balcón,
que el viento ya no sopla por tu calle, que tu corazón tiene siempre el mismo compás:
piano, pianísimo.

Dicen que de vez en cuando rompes cristales con tus manos, que saltas sobre clavos si te aburres,
que pisas el cemento por miedo a quedarte pegada a ese sentimiento.
Dicen que no hay ni un solo momento que te sientas bien,
que los muros que te atan a la locura te encierra además, que ya no te arreglas al salir.
Dicen tantas cosas sobre ti que no sé qué creer.

Si los que dicen que dejaste cualquier resquicio de tu alma muerto,
que machacaste las esquinas para poder hacer a tu corazón esférico; perfecto.
Si a los que dicen que tu cara ahora se oculta tras un velo, demacrado velo,
que demuestra tu impotencia para salir de ahí.
Si te has encerrado en un bucle de desatinos, del que no puedes huir.

Dicen que tu cama se está apagando, eso es porque no han visto tu cara.
Ni las ojeras que hoy te bordan, ni las ganas que te ahorcan en tu alcoba,
ya no buscas un corazón escoba, para miedo a naufragar...

Dicen que ya no escribes poesía, que has perdido el ritmo.
Que un mismo destino mancha siempre tu papel.
Dicen que tu realidad hoy se oculta entre sombras, que tienes un pasado oscuro que esconder,
que los anocheres te duelen porque te da miedo perecer, no despertar.
Cerrar los ojos y ver que aún sigue ahí, marcando tus latidos; Tic-Tac, y tu reloj se queja.

Dicen que ya no eres la princesa de la larga cabellera, y que las piedras no rebotan en tu ventana,
que ya ninguna risa rompe la monotonía de la noche, no irradias felicidad.
Dicen que vives en penitencia, que no demuestras tus carencias, que ya no narras tus vivencias.
Que no hay esperanza para un alma condenada por un recuerdo inoportuno,
por una fe ciega, por una vida en las nubes; dicen que al cielo ya no subes.

Dicen que tu cama se está apagando, mientras tu reflejo se va haciendo de plata,
ya no te quema el sol, te relacionas más con esta luna de nata,
el verte así me mata, tu corazón de hojalata se atasca y, no encuentra la salida a tanto sinsentido...

Dicen que no volverás a ser la misma, dicen que no tienes remedio.
Que pasas menos tiempo aquí que en Babia.
Dicen que sólo un mal momento puede destruir una vida sana, que no te lo mereces y,
que si por ti fuera, no habría un mañana, ni otro él, ni otro nosotros, ni otra cama.
Dicen que la sombría de un nuevo día te quema con dulzura, que sólo tristes melodías hoy tu habitación recorren.
Que puede que haya recuerdos, que nunca más se borren.
Que sólo un mal trago te está arrastrando al borde.

Dicen que tu cama se está apagando, dicen que no hay mar que meza tu calma.
Que tu alma no tiene remedio, que hoy los golpes del destino marcan tu cara,
que tu llama está tiritando, que se está apagando tu cama...

No llores más, bonita ;)

Es tan sencillo desaparecer como cerrar la boca y observar.
Dejar que la puerta se abra sola, nadie la empuja, pero nadie la parará.
Y es que, es tan sencillo volar, sentir el viento de cara, volver a sonreír…
mira de frente al miedo, siente como se apodera de ti.

Busca refugio en sonrisas que se van, que no están.
Que se pierden con el tiempo, largos periodos de soledad.
Mírate girar, mírate marchar, siente como la calma trae una nueva tempestad.
Y ya que estás, deja de llorar. Mira de frente, no te vayas a chocar.

Abre los ojos, expande tu mente un poco más, quizá te pierdas algo.
En el horizonte se esconden retales de bondad infinita, no lo olvides.
Haz que las palabras sean vanas puñaladas, y que tu corazón aun así las resista.
Grita si así lo necesitas, pero no dejes que esta flor, que eres tú, hoy muera marchita.

Riega de felicidad esa tristeza infinita que sientes, que tu alma se estremezca.
Y por lejanos que te parezcan, recuerda aquellos días en que incluso sonreías.
Mírate a un espejo, dítelo; bonita.
Y siente como ese miedo que ayer sentías, hoy se debilita.

16 oct. 2011

La cuestión.

La cuestión no es pensar qué pasará cuando todo acabe,
si no pensar quién te obliga a acabar algo que no quieres que nunca termine.
Porque las verdades son capaces de cambiar la forma a distintas luces,
y las mentiras desaparecen cuando la fe ciega las alimenta.

Con cuidado entender que el tiempo se acaba,
y decir que en el cielo las nubes se marchan, es blasfemar.
Mentir con el corazón en la mano, ser desechado por la realidad,
y querer enseñar a quien no sabe andar; eso es fracasar.

Gritar en un mundo mudo, lleno de silencio, y querer ser escuchado.
Encontrar el amor entre tanto desprecio, mirar al espacio y ver un espejo,
sentirse tan lejos de cualquier realidad que te ate a un mundo que pasa por arte
cualquier falsedad que se acepte al quemarse, eso es levitar sobre tierra que arde.

Mira al horizonte, observa al infinito y, respira ondo.
Siente la paz que fluye por tus venas, sientes que caes, tu cuerpo se contrae acompasado.
Mira al horizonte de nuevo, déjate caer...
sobre las olas del tiempo, que mecen cada nuevo atardecer.
Porque el sol siempre estará ahí para alumbrar la noche más oscura; eso es confiar.

12 oct. 2011

Tienes derecho a guardar silencio.

Tienes derecho a guardar silencio, y a decir que los “te quiero” nunca fueron sinceros.
Tienes derecho a callar en tu presidio, a olvidarte de mí.
Tienes derecho a demostrar cuanto me engañaba, como me mentía.
Y cuando te decía que te torcías del camino, no tenía derecho.

Ni a mirarte a la cara, ni a volver a tocarte.
No tenías derecho a humillarme a cada instante, a estar distante.
Ni a disfrazarte en otras voces cuando no querías mirarme,
No tenías derecho a hundirme a cada instante, ni a exterminarme con desdén.

Y donde queden tus derechos, diré que eran ciertos.
Tienes derecho a callarte, a no volver a dirigirte a mí.
Tienes derecho a buscarte otra vida, lejos de aquí, y sí,
Quizá sí, tienes derecho a dimitir. A delegar en tus derechos tu responsabilidad…

Tienes derecho a dejarme morir sin verme, a no tener valor para dignarte a llamarme.
Tienes derecho a olvidarme, a ignorarme, a torturarme siempre que quieras,
Pero, yo tengo derecho a destruir aquel recuerdo.
Aunque el desamor me tumbe, tengo derecho a serme fiel; adiós, no tienes derecho a volver.

Dejaste a la deriva el derecho a ser feliz, y, negociaste un pacto con la eterna mentira.
No hay derecho, pensé, mientras los días se sucedían, como frías fotografías en color sepia.
E intentando andar derecho, sin dejar torcer mi suelo, descubrí bajo el hielo la cruda realidad.
No tienes derecho a volver, porque yo no tengo derecho a escapar.

Tienes derecho a guardar silencio, todo lo que digas lo usaré en tu contra.
No tienes derecho a romper mis dedos, a deshacer los miedos que martilleaban mi cabeza loca.
El olvido me recordó que tengo derecho a volver a levantarme, pero…
Hoy Señoría, me declaro culpable por amar.

11 oct. 2011

No hace tanto tiempo.

Tengo miedo de lo que estoy haciendo, miedo a perderlo todo.
Me mereces infinito respeto, y por eso... quizá te temo.
Pero, quiero que entiendas, que si te cambio es porque lo necesito y...
Déjame explicarme.

No hace tanto que mi sol dejó de ser tu estandarte,
no hace tanto que mi vida dejó de reflejar al arte,
como tampoco hace demasiado que encontré una sonrisa entre mis dientes,
y apenado de digo, que quien más se la merece no eres tú.

Sé que siempre estuvistes ahí pero, debes entender que a veces necesito otro aire.
Te agradezco lo que has hecho por mí, pero hoy, pactemos una tregua.
Deja que el tiempo hable atrvés de gestos, quizá le entienda.
Pero no quieras que siga siendo tu marioneta, vivir por ti y recibir aplausos a cambio.

En serio, cambio los aplausos por esta nueva ilusión.
Esos besos que me debes y creo que ahora voy a encontrar lejos de ti,
esas horas en mi cuarto, vacías y suicidas, ahora se rellenan.
Lo siento Daniella, pero... debes dar paso a nuevas experiencias.

Y, no te pido que no vuelvas, esto es sólo un break time.
Tan sólo quiero recuperar la mirada perdida, esa picardía que tú me otorgabas, y yo bendecía.
Quiero que sigas siendo mía, pero entiende que quizás hoy llegó el día,
de partir, de decirte adiós por un tiempo. Me voy a un resort donde las playas son de estiércol,
pero soy feliz, lo siento...

Me da miedo lo que estoy diciendo, Daniella, no me odies por ello.
Pero... sólo dame tiempo, que creo que he encontrado un cuerpo para ti.
Y ahora sueno como no hacía tanto sonaba, como lo que soy... un loco.
Loco, ya no por ti, si no loco por quien hace que el alma vuelva a resurgir.
Adiós Daniella, hasta pronto vieja amiga.

4 oct. 2011

¿Que te hable de mí?

Bueno, creo en la obligada reciprocidad del dolor,
y mantengo la misma sonrisa que cuando era un niño.
Acostumbro a ser infiel a mis principios,
y a poner ese toque de humor a mis finales.
No me gusta la violencia; tengo fe ciega en el poder de la palabra,
y... a veces tiemblo por las noche si estoy solo.

Pienso que el mundo podría ser perfecto, por el simple hecho de ser humano,
y me gusta que me observen mientras me hago el distraído.
Utilizo el verso como garra, y me gusta el descaro.
Acepto en mis relaciones un equilibrio perefcto entre pasión y cariño.
Me hundo amenudo si las cosas no salen bien,
pero me duran poco los bajones.

¿Qué más contarte?
Nunca he estado enamorado, y cada mañana tengo un nuevo amor.
No creo en lo físico, pero hay físicos que me intimidan.
Mi única ley es vivir la vida al máximo, respetando el resto de vidas.
Si pudiese volar a la Luna, sólo bajaría a la Tierra de fiesta,
y debo admitir, que me encanta el roce y el contacto.

Siempre pensaré que le debo una vida a la escritura,
y que el destino me debe un par de favores.
Me encanta dibujar sentando en un parque a la luz de la Luna,
abrir la ventana y que la noche me acaricie, el poder de las sombras...
Poco más que decir, soy un romántico (o eso dicen),
y a veces empalago más que resuelvo.

Me gusta pensar que el mundo trama contra mí,
porque me encanta luchar contra él, y demostrar que soy bueno.
Me gusta reconocer las virtudes ajenas, y que me reconozcan los fallos.
Me duele ver a quien juega con los sentimientos.
Rechazo la mentira, las ideologías, y los quebraderos de cabeza innecesarios.
¿Que te hable de mí? Esto es todo, eso sí, espera a conocerme.

3 oct. 2011

Teoría sobre el deseo.

No me hacía falta encender la luz, para notar la presencia de aquell sombra en mi habitación, pues era aún más denso que la oscuridad. No tenía luz propia, pues no lucía ni brillaba, simplemente, sabía que estaba allí porque la noche daba paso a las sombras cuando ella estaba cerca.
Me miró con aquellos ojos que tantas veces me habían mirado; una mezcla de pena y dolor, que terminaban de denotar mi estado; allí, tirado en la misma cama de siempre, con la misma mirada perdida en el mismo techo. Quizá con los mismo pensamientos, aunque aquello ya era pura suposición.
Giré la cabeza, recostada sobre la almohada, lo suficiente como para mirarle a los ojos, sin mover los labios; completamente mudo, entonando con la noche.
"¿No puedes dormir?"
Su voz sonó dulce y cercana, con un aire de preocupación, de sufrimiento. Suspiré hondo antes de dar una respuesta, que llevaba practicando y esperando meses; "no".
Había sonado borde, era conciente, al igual que sabía que ella no se había tomado a bien esa respuesta, pues hacía aumentar su preocupación, como si de una madre se tratase.
"No te entiendo, me habías prometido dormir esta noche"
"Tú me prometiste dejar de espiarme, y aquí te tengo" Debía sonar contundente, debía sonar real. No podía echarme a llorar en aquel momento, ni a gritar, ni si quiera a correr, por lo que una respuesta contundente era mi mejor aliada en aquel momento.
"Nunca me vas a dar tregua, ¿verdad? Te gusta verme sufriendo, eres feliz sabiendo que me preocupo por ti, y que hagas lo que hagas, aquí seguiré".
"No es a mí a quien obligaron a vagar por la tierra, querida".
Escuché en la noche, como comenzó a llorar, entrecortados sollozos se escapaban de su gargante.
"¿Por qué eres tan cruel Fer?"
Sabía de sobra esa respuesta, no tardé en concedérsela.
"¿Quizá, porque el mundo me hizo así?
"Y si te digo que me importa una mierda tu mundo" Su respuesta, pareció sonar en toda la habitación, pareció no salir de ella.
La miré a los ojos, que ahora, eran brillantes; el brillo de la rabia, de la ira. Un brillo que se acentuaba con el reflejo de las lágrimas que estaba emanando.
"Si tan poco te importa mi mundo, ¿por qué sigues aquí?"
"Porque tú si me importas, jodido egoísta arrogante".
Se mantuvo un silencio, que no me atreví a romper. Sabía, que lo que ahora venía serían una serie de reprimendas e insultos, completamente merecidos, y que me iban a dejar en fuera de juego, aunque ya estaba descolocado.
"Me importas, y por eso estoy a tu lado cada noche, por eso te hablo, por eso me preocupo por tí".
Me ecendí, ahí la había cagado, tenía muchas cosas que reprocharle.
"Entra en mi cama y hablemos desde aquí." La reté, con aquella voz desafiante que me caracterizaba.
"No tienes remedio" dijo con cierto aire de rencor y pena "Sabes que no puedo tocar tu cama"
"Claro, siempre con la misma excusa; no vales nada, no tienes valor para quererme, no tienes valor para compartir tu vida conmigo. No haces más que mentir, e intentar engañarme con tu sucio romanticismo, con tus historias de amor y tus te quieros vacíos".
"Cállate!" Se encendió la luz por un instante, y vi su cuerpo; sufría de sobrepeso, no era la princesa que había deseado para mis cuentos, no era mi chica perfecta.
Se apagó la luz, y su sombra volvió a vestir aquella perfecta figura, aquel cuerpo de escultura griega.
"No tienes ni idea de lo que significa amar, no sabes nada de lo que supone un te quiero; tú no vales nada. Soy yo la que cada noche visita tu cuarto para que no te sientas solo, soy yo la que se preocupa porque no falles en tus decisiones, y en levantarte si te hundes. Soy yo la que intenta formar parte de tu vida, y tú eres el que no termina de entenderlo. No puedo entrar en tu cama, ¿no lo entiendes? No quiero entrar en tu cama, no quiero besar tus labios. Porque nunca lo he hecho, y me enamoré de ti sin desearlo. No quiero sentir tu aliento en mi nuca, no quiero ver tu cara cada mañana. No quiero pasar el resto de mis días contigo".
Aquello me dejó tocado. Sabía que ahora sí, la estaba perdiendo.
"¿Entonces, qué quieres?"
"Quiero que sepas que estoy ahí cuando estés mal, y que puedes llamarme cuando estés bien. Que lloraré como una niña cuando consigas lograr tus metas, y que de no alcanzarlas, te daré un abrazo y te diré aquel chiste tan malo, pero que te hace sonreír. En eso se basa el cariño, en traspasar la barrera de lo físico, de lo mundano, en ser alguien especial; ser algo más que un físico, y conseguir que te quieran por lo que eres, no por quien eres. Una vez entiendas eso, entenderás porqué vengo cada noche a tu habitación, porqué aguanto tus desprecios, y porqué no quiero entrar en tu cama. Fer; te quiero, pero no eres el hombre que quiero para pasar su vida con él".
"Yo... joder..." las palabras no salían por mi boca, no era capaz de encontrar esa frase perfecta, esas palabras que me hicieran no quedar como un idiota "Daniella, yo puedo cambiar, he comprendido el mensaje, en serio. Dame una oportunidad de ser el hombre que cuide de ti cada mañana."
"Veo que no has entendido nada, lo siento, no puedo ofrecerte más que una amistad". Y desapareció.
No volví a ver a Daniella por mi cuarto, aunque seguimos hablando. Ella, me ofreció una lección, que jamás se me olvidará nunca, y que desde entonces, ha sido el pilar de mis relaciones, y que nunca procuro olvidar; hay gente que se quiere, pero que no puede llegar a ser nada más que una amistad. Y eso está ahí, está latente, a todos nos ha pasado, nos pasa, o nos pasará. Y la amistad, no radica más que en eso; en el amor, es amor hacia alguien, amor hacia una compañía. Pero para una relación, a parte del amor hace falta el deseo.
Y ahora lo entiendo, estas cosas sirven para algo. No soy el deseo de nadie, ahí radican todas mis penas.
Bueno, al fin y al cabo, no se está tan mal solo, y amigas no me faltan; por lo que me siento querido suficiente.
Espero que alguien abra los ojos con esto, pues a todos a veces nos pasa, que confundimos el deseo con el amor, o los entremezclamos cuando la mezcla puede ser explosiva; hay que saber ver esas cosas.

Informe sobre tu cambio.

No eres la chica de quien me enamoré, tenlo por seguro.
La vida te cambió, y se le olvidó hacerte invisible.
Mi rúbrica en pedazos por aceptar que fue un flechazo,
y, mirando ahora al pasado, comprendo lo equivocado

que estuve al seguir mirándote con esos ojos.
Un verano te cambió, te volvió despojos.
No eras así cuando te conocí, lo siento.
Se te subió a la cabeza tanto sentimiento.

Y me causa sufrmiento este tormento, lo siento;
no comprendí hasta hoy que el amor es ciego y que me equivocaba,
pensando, que seguías siendo tú;
me enamoré de un cadáver que me llevó a su ataúd.

Tú no eras así cuando te conocí, en serio.
Pasé de aprendiz, a presidiario del tedio que me corrompe;
me rompe, destroza mis arterias. Al oír tu nombre,
al perder tantas promesas de futuro;

imaginadas o reales, pero en mi corazón posaron.
Anidaron ilusiones que por siempre me cambiaron, pero;
¿qué hago ahora, que vislumbré este fracaso?
¿Cómo me levanto, ahora que toco el suelo?

En serio, sentía miedo de que yo cambiase.
Pero, la vida te demuetra todo siempre; eres tú la que cambiaste.
Y ahora me voy, no quiero ser más un juguete roto,
en manos de un destino, del que hoy por hoy me mofo.

Soy un despojo, un bufón, un payaso adolescente.
Del que se ríe la gente; salta, valiente!
Pero, ¿sabes qué? Algún día iba a pasar factura,
tanto sobreactuar sobre mis propias ataduras.

Pensándolo fríamente, yo también quiero enamorarme.
No obsesionarme, ni encabronarme con mujeres que no existen.
Lo siento si soy duro, pero... no tienes ni idea de lo que me hiciste llorar,
y por eso, sólo por eso... na, tampoco te voy a odiar.

Se acabaron las penas que corrían por mi venas,
las cadenas con melenas que rompían mis novelas.
No quiero una tragicomedia como plato princial,
quiero una ilusión que me permita despegar.

Y salir volando de este mundo tan caótico,
hallar el orden mientras los ángeles cantan;
sonatas y baladas por mi muerte; mi antigua muerte,
mi cambio inerte, mi corazón inberbe te devuelve su silencio.

Y hoy por hoy, te digo que has cambiado,
y que a este mundo de pánicos, te has abandonado.
Pero no te preocupes, aún quedamos gente como yo,
que de buenos somos tontos, o somos tontos por amor.

Cambiaremos el rumbo de quien se sienta perdido, y;
de quien no se sienta subiremos su líbido.
Haremos de cada sufrimiento algo bíblico y esdrújulo.
Seremos conservadores de un sentimiento inalterable.

Nos volveremos ineflables; invisibles a tu ojo.
Inalcanzables por tus dardos, incuestionables por nuestros actos.
Cerraremos tratos con el miedo a ser diferentes pero;
viviendo siemper detrás, sabremos llegar primeros.

Aquí acaba, en serio, tanta gilipollez barata en adulterio.
Me enferma esta realidad que hoy me corrompe, ser el bufón de este destino.
Llorar por no ser capaz de volar, y mirar alrededor, por si alguien me descubre;
se acabó, no habrá más, lo siento.
Este es el final de tanto tonto sufrimiento y sentimiento.

¿Sabes qué? Has cambiado, ya no eres la que eras.
Y yo; tonto, tonto e inútil enamorado, te adoré por ello.

Como dijo un tal Cañete; llámame ingenuo.
Por dejar hablar al tiempo, aún sabiendo que es mudo.
Tú, tiempo de cambios, mi diario del perdido,
mi chica de diciembre, mi blanca nieve, la princesa de tez suave...

Yo, un poeta atormentado, un triste beso verdadero, un quizás, un viento de maestranza.
Y aquí, allí, allá, retales de tu pelo dejan fotos (suspiro), eres la flor más hermosa.
El humor vistió de Prada y cambié mi rumbo.
Soy el Príncipe del Silencio, un Corazón de Hielo, un tal vez, un hasta luego.

Soy mis males modernos, mis casa; vacía sin tí. Soy sentimientos fluorescentes,
soy musa del sistema, soy un bufón, una chica sin rostro, un hoy, un ayer, un mañana.
Soy un juego, soy bueno, bonito y barato.
Soy un universo para lelos, soy un tonto poeta enamorado.
Y, hasta aquí puedo leer, mi lógica estrófica impide terminar con esta historial sinclusión.
Soy perdón, soy un infinito lo siento... así soy yo.
Y tú... tú has cambiado.

2 oct. 2011

Bufón.

Tan sólo eres una cruel resaca dentro de esta realidad,
un dolor que apenas ya me daña, una mentira que me engaña,
un silencio que me mata o una historia que no se acaba.
Tan sólo eres una cruel resaca estancada en mi alma.

Y ante esta oscura soledad, ¿qué debo hacer?
Gritar sin voz tu nombre, o dejarme caer.
Sangrar en el asfalto cada verso que te dediqué,
o distinguir a lo lejos, retales de esperanza.

No, hoy por hoy es inviable, pensar que todo cambia con un click.
Hoy por hoy, tú, inimaginable, yo, detestable; un triste bufón.
Ambos dos en un aeropuerto que quiere vernos despegar.
Yo le hablaba de soledad mientras ella me contaba sobre amar.

Yo la dije; me cansé de amar.
Ella respondió; me cansé de errar entonces.

Y se alejó, porque no la supe hablar, porque no convencí con mi discurso.
Porque busco una realidad que se me esconde,
porque ante una realidad que me asusta; me escondo.
Porque soy un bufón sin corte, un triste malestar trovado al cantar.

Salta bufón; salta y haznos reír. Gritó la muchedumbre.
Y con ojos rojos, y ahogados en tibio alcohol, les miro.
Salta bufón; al vacío salta.
Mirar de frente y no ver más que depravados salientes,
mirar hacia abajo y ver los perros que mordían mi pantalón.
Mirar arriba, y observar un ente que me escucha y me utiliza.

Salta al frente, bufón valiente.
Y ante tanta gente, el bufón saltó...

30 sept. 2011

Se masca algo grande, únete a la ola del arte!

Hola a tod@s! Lo primero presentarme, soy Fernando Cañete, o Cañete el Perdido, aunque la mayoría me conocéis.
Veréis, os robo vuestro valioso tiempo un momento, para comentaros un par de cosas.
Como ya sabréis los que me seguís más de cerca, llevo tiempo queriendo publicar un segundo libro (el primero, mi autopublicación de El Diario del Perdido, no llenó mis espectativas, para qué engañarnos).
Pero esta vez, voy a intentar hacer algo distinto.
El primer cambio, será que no seré el único escritor de dicho libro; la idea, es que cualquiera de vosotros aparezca. Que cualqueira que quiera escribir, bien sea poesía, ensayo, textos filosóficos, realtos cortos... etc. No sólo cualquier escritor tiene un hueco, también todos aquellos que se dediquen a la pintura, al dibujo artístico, tienen un hueco.
Como habréis observado, no va a ser un libro plenamente de poemas, no va a ser un poemario.
Voy a intentar hacer con VUESTRA AYUDA, algo nuevo; una mezcla de estilos, de técnicas, de autores... algo novedoso hasta la fecha.
Otro cambio importante, es que el libro va a ser SIN ÁNIMO DE LUCRO.
Explico esto; el libro se podrá adquirir (cuando esté preparado, no le ponemos fecha porque será algo calmado y pausado), através de descargarlo en mi página web ( www.eldiariodelperdido.com ), o, si se queire impreso, comprándolo através de BUBOK. Así es, el libro lo publicaremos con BUBOK, que es la que me permite hacer realmente lo que queiro, pues hoy por hoy, las editoriales buscan renombre, no gente que comienza. Como en todo en esta vida, los grandes, los "mayores" de este mundo, miran antes a las estrellas consagradas, a los viejos roqueros, antes que a los barrios bajos, al "submundo".
Quiero que entre todos cambiemos eso, y la única forma de hacerlo, es demostrando que se pueden escribir grandes cosas hoy por hoy, sin haber vivido la posguerra ni la dictadura, sin tener 12 carreras y 90 premios.
Por eso mismo, os pido VUESTRA AYUDA, y os ofrezco publicar algo conjunto, conmigo, y con todo aquel que se quiera embarcar (que hoy por hoy, ya somos unos cuantos).
Por supuesto, el participar es GRATUITO, y todo aquel que quiera, simplemente tendrá que contactar conmigo, bien através de mi tuenti (Fernando Cañete Lozano), o por la cuenta del blog (Cañete el Perdido) o por un comentario en la web ( www.eldiariodelperdido.com ), por Twitter (EDdP_Ofcial), o por el correo (elcorreodelperdido@hotmail.com)
Creo que es una idea interesante, y que a todos nos va a ayudar mucho. Dejo en vuestras manos el participar, y os animo a intentar este proyecto, que si cala lo suficiente... podremos hacer algo grande no?
Un abrazo (y perdón si en el evento hay alguna falta de ortografía jajaja)
Un saludo, animaros a participar. Salud, y poesía!

PD: Reenviarlo a vuestros contactos, podéis darle la oportunidad a alguien de comenzar a escribir, de perder el miedo a ser leído, lo que es crucial para un escritor

29 sept. 2011

Os doy la oportunidad de publicar, gratis!

Hola a tod@s! Escribo este tablón, para deciros que el que lo deseé, puede participar en mi próximo libro. Sin costes, sin ningún tipo de atadura, totalmente gratis y voluntario.
El hecho de que el próximo libro vaya a ser de obtención gratuita a través de una descarga por internet, o pudiendo adquirirlo por medio de correo, me ha hecho pensar en la idea de dar la oportunidad a todos aquellos que quieren publicar algo, y bien no se atreven, o bien no saben como.
Se acepta cualquier tipo de escritor (más a delante, os comentaré el formato del libro, que creo que va a ser algo bastante novedoso y revolucionario). Todo aquel que quiera participar, insisto, totalmente gratis y voluntario, tan sólo tendrá que ponerse en contacto conmigo, bien através de este tuenti, de mi tuenti personal (Fernando Cañete Lozano), bien a través de Twitter (EDdP_Oficial) o bien por el correo electrónico; elcorreodelperdido@hotmail.com .
Como véis, el que no salga publicado en el siguiente libro, es porque no quiere.
Próximamente haré un evento en Tuenti, para informar algo más, pero si queréis publicar, o sabéis de alguien que quizá quiera, no lo dudéis; hacermelo saber.
También, si hay alguien que se dedique a la pintura, al dibujo artístico vamos, también puede participar, de igual manera, contactando conmigo.
Y no sólo poetas, si no también filósofos, ensayistas, escritores de relato... todo tipo de arte tiene un hueco en el próximo libro.
Espero que os animéis, porque de verdad, que si sale bien va a ser algo muy novedoso, y que seguramente dará mucho de que hablar; recordad, cuantos más seamos, mucho mejor!!
Un saludo, y espero que os animéis a participar!!!

Fernando Cañete Lozano; Cañete el Perdido.

27 sept. 2011

Impetérrito simple.

De nuevo, desperté bocabajo en mi cama.
No sé qué busco, o qué no encuentro;
sólo sé, que llegó el momento de rogarte,
de decirte con mi mirada de cordero; vuelve.

Una vez más, el sol entra por mi ventana sin avisar.
Y deja entrever, tormentas de satélites que caen a mi alcoba.
Una batalla de lo ajeno ante lo propio;
mía, ajeno a todo compromiso, y lo propio, eso que me falta.

De nuevo, las sábanas se enredaron en mis pies,
la luz no terminaba de apagarse una jornada más.
Y una vela me decía; es el momento de rogar que vuelva.
Y una foto me repetía, devorarás el incienso de la soledad…

Mírame a la cara y dime con quien dormiste.
Yo preguntaré quien era aquel que te inspiraba.
¿A quien le escribías cuando yo pensaba en ti?
De nuevo, me giro en la cama, intentando dar la espalda a la realidad.

Hay un futuro llamando a la puerta, y mis ganas en el baño.
Esta cama me arropa tan cálida que da pena dejarla.
Llámame y dime, ¿en quien pensabas esta noche cuando dormías?
Y de nuevo, una decepción tan infinita como se me hace este café,
acolcha mi almohada para seguir ahí; inservible e imperfecto,
vacío, rodando por mi cama… sin miedo, un simple humano impetérrito soy.

25 sept. 2011

Segundo aniversario del blog!

Hola a todos! Empezare diciendo que es la primera vez que muestro mi poesia al mundo. Al igual que es la primera vez que hago un blog de estos. Aqui encontrareis la mejor poesia que mi corta edad me ha permitido escribir. Aunque no quiero que veais este blog como un simple blog de poesia, sino como una ayuda a todo aquel que necesite alguien que le escuche, alguien que le comprenda. El camino hasta decidir llegar aqui ha sido largo. A tocado sufrir, a tocado reir, pensar, llorar. Una mezcla de sensaciones que nos inicia en el resbaladizo sendero de la vida, y que nos enseña que lo importante de caerse, es aprender a levantarse. Y que por muy fuerte que golpee la vida, siempre seguiremos ahi para recibir los golpes.Muchas gracias a todos por dedicar un solo segundo de vosotros a mi poesia, y espero que disfruteis de ella y os ayude tanto como me ayuda a mi. Un abrazo.

Esa era la carta de presentación, con todas y cada una de sus faltas de ortografía, que cometía por aquellos entonces, hacer dos años.
Una carta de presentación, que daba la bienvenida hace dos años a lo que por entonces era un desconocido rincón de la inmensidad de Internet, y que hoy por hoy, cuenta con más de 9.000 visitas; El Diario del Perdido.
Y me enorgullece decir la verdad, que las bases ideológicas y fundamentos del blog, se mantienen inalterables; sigue siendo un rincón de escape para aquellos que necesiten una dosis de esta droga que es la escritura, un lugar donde refugiarme, y refugiarse quien lo deseé, una ventana a mi alma, y un dardo que se lanza contra la vuestra.
Sigo escribiendo, para que entre todos encontremos ese equilibrio, que se nos hace tan necesarios en nuestro día a día; un equilibrio emocional.

Después de dos años de EDdP, a cambiado el formato del blog, y han cambiado la fluided de las entradas. Han cambiado los colores, han cambiado los estilos, se han introducido avances, menos de autor y nombre, todo ha cambiado a los ojos. Sin embargo, mantiene esa esencia que lo diferencia del resto, esa cercanía que se intenta plasmar en cada verso, ese intentar ser vuestro ayegado, intentar cada día haceros pensar y sentir.

Una cosa está clara, esto no sería posible, sin los que me leéis, sin los que seguís cada línea que escribo, sin los que a veces se pierden por la red y me encuentran por casualidad, sin los que me alaban y sin los que me odian.
Por eso, en este segundo aniversario de este que es mi hogar, quiero deciros gracias; por enseñarme a vivir, y por enseñarme a contarlo.

Y por eso, por haber mantenido la esencia estos dos años, he quierido comenzar con la carta de presentación de aquel entonces, cuando aún no era si quiera un bachiller.

Espero que mis versos sigan llenando vuestras noches de historias infinitas, que sigamos sintiendo juntos, y, por supuesto, que la inspiración no me deje, que sin ella no sería nada.

Un fuerte abrazo, y de nuevo daros la bienvenida a mi Diario, a nuestro Diario; El Diario del Perdido.

Fernando Cañete Lozano; Cañete el Perdido.

24 sept. 2011

Teoría del amor.

Antes de comenzar la narración, perdón a los que les gustan los relatos con más acción, misterio o intriga, pero últimamente sólo se me ocurren éstas cosas! Comencemos pues;

No concebía aquella noticia, sus oídos no daban crédito a aquellas palabras que debían ser mentiras.
Llevaba sin hablar con ella a penas tres días, y de repente, se marchaba.
No lo sabía por ella, Daniella no se había atrevido a decírmelo, como siempre que ocurría algo importante, como siempre que de verdad tenía algo que decirme, más allá de los meros compromisos cordiales que se llevan en una amistad.
Con el tiempo, había terminado aceptando que demasiado contacto conmigo le daba miedo, le asustaba la idea de llegar a quererme, o de que yo la quisiera, no estaba muy seguro.
Pero oír de boca de Francis aquella historia, su futuro viaje en apenas dos días a Perú, que pensaba dejarlo todo para irse con sus padres, que huía de aquí… ahora, se cae una lágrima recordando aquel agridulce momento.
En un principio, la noticia me defraudó enormemente; ¿qué sientes cuando se marcha un ser querido, la chica a la que amas, o el chico con el que pasarías el resto de tus días?
El saber que vas a perder a la persona que más te importa sobre esta tierra, por no haber sido capaz de atreverte a decirle lo que sientes… me estaba muriendo dentro de mi impotencia, de mi cobardía.
Siendo sinceros, aún hoy por hoy sigo sin saber porqué huyó de aquel pueblo, porqué emigró, y eso que de vez en cuando aún hablamos, pero ya no es lo mismo que era.
Decidí entonces, con mi impotencia en un puño y la rabia que se siente al darte cuenta de que el amor, no te corresponde, en el otro, pasar de ella.
No se merecía tanto sufrimiento, Daniella no valía la pena, hay más peces en el mar, ¿no? Si ella no me mostró nunca afecto, ¿porqué narices iba yo a sentirme mal por su marcha?
Ese discurso se lo creyeron mis amigos, que me vieron de nuevo fuerte, álgido, luchador.
Yo, no.
Aquella misma noche, no dormí.
Di un millón de vueltas en la cama, seguramente fue el ganador de la carrera aquella noche, pues pensaba que tú no darías las mismas que yo, ni por asomo.
No te veía preocupándote por mí, por lo que yo pensara, por lo que yo sentía.
A la mañana siguiente, no salí de mi cuarto más que para ducharme.
Y en la ducha, me derrumbé.
Recordé que con otros había sido más fácil, les habías dejado entrar sin más.
Y a mí, se me cerró una puerta que luché más que nadie por abrir.
Lloré de nuevo, pasé la mañana llorando, sin fuerzas para anhelar, sin fuerzas para luchar, para pedirte que te quedaras, para hacer nada más que morir… y lo entendí, no quería que te marchases, no quería perderte. Comprendí que el amor es eso, no tener dudas que se ama a una persona, de perdonarla cualquier cosa si te vuelve a sonreír, si te vuelve a mirar, conformarte con tenerla sin besarla, con que ella te abrace cuando menos lo esperas, cuando ella te recuerdo, incluso creyendo que se fue, que sigue pensando en ti.
Llegó la tarde, y decidí salir.
Llamé a Francis, claro, ¿quién si no iba a estar a mi lado?
No hablé con él del tema, y gracias a Dios, él no lo sacó, ni hizo intento de sacarlo.
Simplemente, dejamos que aquella noche muriese, entre el silencio que produce la risa, el silencio metafórico que siente tu corazón me refiero.
Después de aquella última cerveza, no recuerdo nada la verdad, no recuerdo que pasó por mi cabeza, no entiendo porqué salí corriendo, a galope.
Crucé calles como el que pisa briznas de césped en un jardín.
Llegué a su casa, ella nunca me la enseñó, pero sabía donde estaba; me había informado.
La puse un sms antes de llegar; “baja a la puerta”.
Dos minutos después, allí estaba ella, abriendo la puerta de su portal.
La miré un momento, a los ojos, y ella también, lo notó, bajó la mirada, y con gesto desafiante preguntó; ¿qué pasa?
- Me han dicho que te vas mañana.
- Sí, a Perú – aquella respuesta, le sentó como una puñalada.
- Vaya, qué bien. ¿Cuando tenías pensado decírmelo?
- Nunca – mantuve aquel silencio, esperaba algo más que aquella respuesta – no tenía pensado decírtelo.
- ¿Sabes? no tengo ni puta idea de a qué viene esto, pero no me gusta.
- Viene a…- no la dejé terminar.
- Me da igual lo que pienses, me da igual que me duela lo que duela, me da igual todo por una vez. Mira, desde el primer momento que llegaste aquí, me enganché a ti.
- No sigas por favor…
- Por una vez, quiero serte sincero. Me encanta tu manera de mirar, me encanta que me busques con la mirada cualquier sábado por la noche, me apasiona saber que te informas por mí, que te intereso. Me encanta la música que escuchas, tu forma de vestir y de pensar, tu forma de hablar, tu manera de ser con cualquier otro que no sea yo. Me encanta tu colonia, me encantan tus manos, me encantas – comenzaron a caer gotas al suelo, a la misma velocidad que una lágrima se derramó por mi mejilla.
- Patrick…
- No te voy a mentir Daniella, hay días que te odio porque no sé nada de ti, y se convierten en abismos, no sé salir de los baches si no estás tú. No concibo una vida sin saber donde estás, que te vas. Daniella; te quiero.
- Yo a ti no, quiero que te vayas – me quedé helado, era fría incluso en aquel momento. Se suponía que ella también se sinceraría, aunque… debía aceptar que lo había hecho; me confundí, no me quería. Cayó alguna lágrima más, mientras la miraba incrédulo – Si no tienes nada más que decir, quiero dormir para mañana.
- Suerte en tu viaje, un placer haber coincidido contigo en esta vida – conseguí sacar entre sollozos, como si de un suspiro se tratase.
Me di la vuelta, no esperé a su reacción.
La amaba, y no podía soportar aquello. Intenté no derrumbarme del todo, tirarme al suelo y patalear, con las manos en el rostro seguir llorando.
Comencé a andar con paso lento pero decidido, firme y constante.
No era capaz de soportar aquel desprecio, aquel roto no lo podría coser en años, era demasiado duro.
Miré al frente, distraído, sumiso al control remoto que mis pies marcaban, la lluvia era todo lo que se oía, y mis pisadas matando al barro que había producido.
- Te quiero – un grito emergió entonces de la nada, un grito suyo, era Daniella.
Se giró, y allí estaba ella, con los ojos enrojecidos por las lágrimas, con las manos en la boca, mirándome de frente. Para cerciorarse de que capté el mensaje, volvió a repetir aquellas palabras; Te quiero Patrick Muller.
Comencé a andar hacia ella, cada vez más deprisa.
Salió de la protección que la otorgaba su portal, y comenzó a correr también hacia mí.
Nos fundimos en aquel abrazo, que duró a penas unos instantes, pero que me pareció que compartía la misma propiedad eterna del Edén.
Separamos nuestras cabezas, y nos miramos a los ojos, juntando ambas frentes, ahora empapadas por la lluvia torrencial que a ambos intentaba ahogar.
Lo pensé seriamente, quizás un minuto, y entonces, de manera instintiva, me acerqué a sus labios.
Ella, dejándose llevar también, decidió corresponder aquel beso, que ahora era nuestro beso, nuestro momento de gloria, era el momento que tanto había ansiado.
Aún seguíamos llorando, mientras intentábamos recuperar aquel tiempo que habíamos perdido, asustados ambos por la idea de amar, de depender del otro, de aceptar una realidad que ambos temíamos, pero que ambos ansiábamos.
- No te vayas – susurré en su oído, cuando decidimos darnos un momento de aliento.
- Tengo que irme… ven conmigo – dijo tras un momento de silencio.
Nuestros labios volvieron a rozarse, volvimos a sentir aquel calor.

Aquella historia terminó como debía. No se puede poner freno a la vida; ella marchó a Perú, y yo me quedé aquí, velando por mantener en mi corazón su recuerdo; la esperanza de que ella existía, de que era posible.
Tras aquella noche, a veces hemos vuelto a hablar, cosas sin sentido.
Ella rehizo su vida, y yo, también.

No hay mayor dolor que amar sin ser amado, bueno, sí, amar y no saberse correspondido.
La sinceridad, a veces vence al miedo, y en ocasiones, salva almas del declive.

19 sept. 2011

Cae la noche.

Cae la noche, y con ella caen las persianas,
encerrando las luces que alumbran las aceras.
Escondiendo historias que deslumbran a su paso,
ocultando los pecados a la luz de las farolas.

Y caminando llegarás, decían los carteles.
Los pícaros imantados por tu hechizo salen de su escondite.
Noche, sinuosa y cálida, malévola y frívola pues,
dime hacia donde voy, dirige tú a mis pies.

Cualquier bar es una cálida ventana hacia otro mundo,
y la música se corrompe con algún fugitivo claxon.
No hay vagabundos en mi acera, tienen miedo de mí,
o quizá no quedan rastros de aquella macabra batalla.

Cae la noche, y el mundo que conozco se oscurece.
Se tiñe el asfalto de color farola, y el butano de los focos de xenón me deslumbran.
Cae la noche sobre la ciudad y guarda mis secretos bajo su manto,
ocultando tras las ventanas, retales de un engaño, cuando cae la noche…

18 sept. 2011

La maldición del poeta; el precio a pagar por el don de escribir.

Era ella, por ese aura de misticismo que siempre la acompañaba; era la princesa del anonimato, la reina del disfraz con una máscara de sinceridad que a quien no estaba acostumbrado a lidiar con la verdad por delante, asustaba.
La primera vez que la vi, que me crucé con ella, jamás lo imaginé, nunca la creí así, tan perfecta; vestía trajes teñidos de humildad y crudeza, denotaban sus palabras una seguridad en sí misma envidiables, unos ojos que erizaban a la serenidad nada más posarse sobre ella.
No caí en la cuenta de que era ella hasta que me la volví a cruzar, hasta que forzamos el momento en aquella biblioteca falta de concentración en lo que a letras se refiere, con un corazón desbocado como única señal de vida, y un silencio mudo que parecía querer oír aquel; disculpa, ¿tienes un bolígrafo?
Era la pregunta, ella había pronunciado la pregunta, la que era mi pregunta.
Siempre llevaba bolígrafos “BIC” encima, soy poeta, son mi arma de destrucción masiva y mi herramienta para construir.
Pues aquella vez, no fue tan fácil responder, mi voz zozobró en el intento por salir de aquel agujero que ahora era mi garganta, o quizá queriendo acompasarse con el aire que allí se respiraba, decidió no salir.
Un leve movimiento de su cabeza, un parpadeo suyo, me hizo darme cuenta que efectivamente; me la había quedado mirando a los ojos.
No volví a verla por aquella biblioteca, no con la frecuencia con la que desde aquel momento nos estuvimos cruzando digo.
Era como un reloj, yo salía cuando ella entraba, yo agachaba la cabeza cuando ella buscaba mi mirada perdida entre las historias de aquellos locos filósofos.
El destino, como siempre desde que le conozco, hizo de las suyas.
Recuerdo aquella tarde en la que nos cruzamos en las escaleras, ella quiso intercambiar un tímido “hasta luego” con un personaje tan peculiar como yo, que todo lo que expresó fue un ilógico “ey”.
Y así seguimos un par de semanas, intercambiando gestos con la cabeza, tímidas miradas, algún que otro apunte, y compartiendo una misma situación; ambos dos en aquellas mesas, separados por una hilera de sillas, y solos, siempre solos.
Aquello era curioso, pues en mi caso, la soledad ocupaba gran parte de mi día a día.
La cosa siguió así, y nos plantamos en Diciembre.
Comenzaban los exámenes, y un amigo decidió venirse conmigo para preparárselos.
Cosas de la vida, se conocían ambos dos.
Me la presentó, y aún hoy recuerdo su nombre; Daniella.
Como para olvidar ese nombre, con la de historias que me dio…
Me enteré que no iba por mi rama de estudio, tenía otras ideas, otras teorías.
Al caso, tras los exámenes, una noche de fiesta en aquel pueblo alejado de la mano de Dios, la vimos mi amigo y yo.
Ella vino a hablar con nosotros, y estuvimos hablando.
Seamos sinceros, ella hablaba con él, yo era un mero espectador del espectáculo más maravilloso de la vida, dos adolescentes “ligando”.
Aquella noche, aprendí una gran lección; nunca juzgues antes de conocer.
Mi amigo, que le llamaremos Francis, se fue, y quedé a solas con Daniella.
Estuvimos hablando, y… me gustó aquella conversación, debo reconocerlo.
Me gustó su forma de enfocar que la política en España no merecía la pena, que el amor va y viene sin pararse a esperarnos, que la vida es dura sólo si dejas de vivirla en algún momento.
Aquella noche terminó, como todas las grandes historias, o eso pensaba yo.
A la semana que viene volví a verla en el mismo sitio de siempre, y la invité a sentarse conmigo.
Aceptó, con una sonrisa cómplice, y me propuso ser yo el que se sentara con ella.
Y así pasamos otro mes, jugando con los bolígrafos que ahora ya la regalaba en vez de dejarla, intercambiando miradas por las tardes, y batallas cada noche, en aquel pueblo.
Y así estuvimos, hablando, creando una confianza que nunca antes había tenido con nadie. Un vínculo muy difícil de separar.
Por las noches, ella venía a mí, hablábamos largo y tendido.
Los primeros fines de semana fueron más cortantes, pero con el tiempo, se hizo casi automático. Llegar a aquella discoteca y buscarla con la mirada, observando con asombro que ella estaba allí, mirándome.
Recuerdo una noche a principios de Febrero. Nunca olvidaré aquella noche, por lo que significó, por lo que aún hoy por hoy significa.
Hablamos, como cada Sábado, como cada vez que nos veíamos.
Ella me pidió ir fuera para fumar, yo entre risas la dije que el vicio la mataría, y ella me agarró la mano para que fuese tras ella.
Siempre había sido un tipo torpe y escurridizo, me daba miedo tanto contacto, pero aquella noche me dieron igual mis miedos.
Tan sólo, me dediqué a mirarla mientras ella me hablaba a cerca de aquel chico que la gustaba, la miraba a los ojos, nunca supe lo que me dijo realmente en aquel momento; si me habló del amor, me comentó sus grandezas, o si por algún casual me dijo todas sus dudas respecto a aquel chico que la verdad, creo que nunca llegaré a conocer.
Sólo recuerdo que me acerqué a su boca, la junté a la mía, y la besé, sin más dilación, sin pensarlo dos veces.
Ella en un principio pareció reacia a seguir aquel beso, pero no retrocedió.
Me pidió irnos lejos de aquella puerta tan ruidosa, y así lo hicimos.
Aquel ritual, se repitió cada fin de semana, durante un gran periodo te tiempo.
En realidad, nunca hablamos a cerca de aquellos momentos.
Seguimos manteniendo una amistad de lo más normal, en aquella biblioteca, donde los juego se volvieron cada vez más intensos, provocando las atónitas miradas de los allí presentes.
Nunca se lo contamos a nadie, ni si quiera con Francis lo hablé.
Un buen día, todo empezó a torcerse.
Llegó Marzo, y ella me llamó; quería hablar.
Quedé con ella, aquella tarde no se atrevió a mirarme a los ojos, fue un saludo frío, no quiso besarme, y yo… yo ya no quería besarla.
No me parecía suficiente, no expresaba realmente lo que sentía por ella; estaba enamorado.
Era ella, era tan perfecta que un simple beso no valía de nada ya, quería demostrarla algo más, quería tenerla, quería ser su vida, que ella fuera la mía…
Aquella tarde, admito que tuve ganas de romper con todo.
Me explicó con suma paciencia y precaución, que se estaba enamorando ella también, que la daba miedo todo aquello, que nunca antes lo había sentido así…
Nunca entendí tampoco como acabó todo aquello, pero terminamos abrazados en aquel banco, sentados, arropándonos del frío que hacía esa tarde.
Dimos el paso, oficializamos aquel sin fin de amor derrochado en portales y bancos, decidimos ser uno.
Aquel día, aquel abrazo, aquella primera vez… todos esos sentimientos fluían por mis venas en aquellos tiempos en los que los dieciocho se acercaban; el primer amor…
Los consiguientes meses, fueron maravillosos.
Estuvieron llenos de paseos, de noches de divertirnos hasta al amanecer, de fiestas en su casa, de fiestas en la mía, de regalos, de miradas… aquel mirar suyo que me enloquecía.
Era tan perfecta, todo estaba saliendo bien con Daniella, aquella chica que había salido de la nada y que me alumbró el camino, como por arte de magia.
Recuerdo aquella noche en la que discutimos por primera vez.
Quiso que dejase de escribir, que dejara el verso, la prosa, que dejara de sentir más sobre el papel que lo que a ella la daba.
No podía hacer eso, era escritor, no podía dejarlo todo por que ella quisiera, estaba siendo egoísta… pero claro, eso lo veo hoy por hoy, y la abandoné; no volví a escribir.
Desde aquella noche, todo cambió.
La magia pareció esfumarse de un plumazo, dejé de escribir y dejé de sentirla, los besos sabían a rutina cada noche, el verla era lo de siempre, empezaba a echar de menos aquel sentimiento de soltería, el sentirme libre.
Llegó el momento en el que yo tuve que marcharme al extranjero; era de esperar.
Cada mes de Julio marcho a Irlanda, y… debo reconocerlo, cometí el mismo pecado que ella cometió, pero con distintas consecuencias.
La noche antes de mi cumpleaños, el veintidós de aquel mes, me llamó, explicándome que lo sentía, que había sido infiel a nuestro compromiso, que Francis estaba allí cuando yo no, que debía entenderlo.
Nunca la perdoné aquello realmente.
En caliente, la dije que no pasaba nada pero… si pasó, y tanto que pasó.
Aquella noche conocí a Janeth, y la noche siguiente a Stephany, a Lucía, a tantas y tantas chicas… fui un hijo de puta, lo admito.
Ahora me analizo, no entiendo que pasó por mi cabeza, como todo pudo cambiar de la noche a la mañana, como del amor al odio hay tan solo un paso, un paso que me obligaron a dar.
La rutina mató al amor más bello que nunca he tenido ni tendré, el no dejarme volar libre, el serle infiel a mis propios principios, esos que me dan realmente la vida y que me hacen ser como soy…
Entendí entonces, que querer forzar algo que es inviable, que no está destinado, es jugar a ser Dios. Que el corazón de Daniella no era para mí, ni si quiera tras aquellos momentos que vivimos tan inmensos, no, jugué a ser Dios una vez más.
Caí en la cuenta más tarde, que sí conocía al chico del que me hablaba, del que realmente estaba enamorada… hablaba de Francis, y no quise escucharla.

A veces, es mejor rendirse sin luchar, no forzar a que te amen, aceptar una amistad; preciosa sí, pero una amistad, antes que tirarlo todo por la borda.
Las dudas matan la pasión, el amor, la ilusión, la belleza…
Es otra de las enseñanzas que te debo Daniella; nada es lo que parece.
Por mucho que brille el Sol, las nubes nunca se irán, y algún día, terminarán llorando en tromba…

PD: es la maldición del poeta, así se define; enamorarse de imposibles que te llevarán a la desgracia. Aunque quien me conoce dice que no, en serio, no soy capaz de hacer que me amen, por eso aprendí a no forzar nada, pues jamás me querrán más que como un amigo, y anoche quedó demostrado.
Nadie me ve como su pareja, nadie piensa en un futuro conmigo… decid lo que queráis, tendréis razón pero… aún nadie a demostrado lo contrario, ni si quiera mi ex confiaba en mí, así que xD

13 sept. 2011

Poema a dos voces con Javi López.

Aquí os dejo la primera colaboración poética entre Javi y yo.
Espero que os guste, y no revelaré de quien es cada parte, a ver si sois capaces de ver la diferencia de estilos xD

Vienes, vas, y cada sentir remueves.
No eres brisa que barre el desierto, ni ola que recaló en mi corazón, tu playa.
No eres flor marchita entre la escarcha del invierno, ni eres el tallo tierno de una rosa.
Vienes como aparece la ilusión, vas con cada nuevo encontronazo con mi alma
y cada sentir remueves, descolocas cada pensamiento, reorganizas a tu gusto…
vas y vienes renovando el cautiverio, embelleciendo el disgusto de no tenerte…

Pero da igual, me es indiferente cuanto dolor me cause tu presencia.
Es ella, es presencia misma quien acaricia mi rostro, para devolverme la sonrisa.
Una sonrisa eterna que se desvanece con tu marcha, con ese paso arrítmico,
que de verse a cámara lenta supone mi más errante agonía.
Y es que cual condenado que camina su milla, mi alrededor no es verde,
es vacío, es eternidad, es dolor, es tristeza...
Y es que niña, río por no llorar, lloro por no reír a tu lado.

Soy un orgulloso condenado, arraigado a la miseria que supone contemplarte.
Inspirarse con cada nuevo paso que damos sin tocarnos, serte fiel sin estar a tu lado,
sentirte cerca cuando todo se ha marchado y, arrinconado en cualquier esquina de esta esfera, sentir como el viento de nuevo viene de cara, desde tu ventana, desde tu interior..
Sentirme feliz y triste mirando la misma foto, y quemar las letras que te dediqué distante.
Y a cada instante, sumergirme en el caos que supone tu palabra,
aún jugando con mi ser, aún huyendo con mi alma, aún siendo deshojada margarita que sus pétalos renueva con cada sonata.
Mírame a la cara y dime, ¿sirvió de algo tanto empeño?
Y mi frustración quebrada por una nueva sonrisa que te leo…

Es el amor en la distancia, el amor en el silencio.
Su risa mi fragancia y revivo con cada mirar que con ella cruzo.
No busco consideración, tu tortura no me daña,
y cada mañana renacer dándote gracias:
por dejar mecer mi sueño entre tus sábanas blancas.
Y queriéndote desde la distancia, mi dolor enmudezco...

Javier López Gismeros feat. Fernando Cañete Lozano

12 sept. 2011

Mi cuarto que parece un octavo tumbado.

Choqué contra puertas que estaban cerradas,
son los por menores de andar a oscuras entre tierras conocidas.
Habitaciones que no se abren, aunque sé qué hay dentro.
Pero deseo volver a entrar ahí, no recuerdo como eran las ventanas, como relucía el sol...

Era mi puerta a la realidad, mis circunstancias en un vaso de cristal,
mezcladas con los hielos de un nuevo despertar temprano,
una tormenta que llevaba el rechazo de su mano.
Mírame, estoy cayendo... y no me podrás parar.

¿Cómo eres capaz de volver andando, cuando al camino le dio por desvariar?.
Ahora las curvas se convierten en rotondas, encerrándome en bucles sin sentido.
Hay rectas infinitas que se dirigen hasta el cielo y vuelta,
y aún mirando al cielo con cara de saberlo todo, sigo sin explicarme que hace la luna aquí a las seis.

Más madrugadora que ninguna, así era ella, siempre recordando al malestar que se marchase.
Y ahora, mirando fotos del pasado entro en un hipotético trance,
pues tú ya no estás, no estás a mi alcance.
Y el furor de un nuevo día recae entre las estrecheces de mi cuarto.

Mírame, me estás matando y no puedes salvarme.
Estoy minando los cimientos que me arrinconaban contra las cuerdas,
tejidas con el pelo que el sin sentido arrancó.
Mírame, te echo de menos... y nunca entenderé lo que pasó.

Mirando al infinito comprendo este horizonte.
Los límites recalan en el corazón, y... viendote llegar con aire de grandeza,
recuerdo aquellas tardes en tu cuarto.
Pienso que ahora el miedo se consume rápido, ya me ha abandonado.
Mira su cordura y sonríe con su sinrazón, historias sinclusión y mi mutilación.

10 sept. 2011

Hasta aquí puedo leer.

Intento caminar despacio para llegar lento hasta allí.
Y en el camino me pierdo entre sombras.
Mi jardín se oculta entre árboles carnívoros,
y sintiéndolo mucho, hasta aquí puedo leer.

Siempre miro a ambos lados antes de cruzar pero,
tu tempestad llegó sin avisar y claro,
¿quien se oculta de la realidad? Y un relámpago se escucha.
Del miedo tirito, hasta aquí puedo leer.

Esta sustancia que me arropa no comprendo que será.
Quizás es pegajosa, quizá sólo metal,
pero me retiene atado a esta realidad, no me deja escapar.
Di pasos de gigante, y hasta aquí puedo leer.

De nuevo sombras me atolondran, no puedo reírme.
Sentir morirme es como hundirme, mirarme preso de tu desdicha,
¿me lo explicas?. Como retener un ente que no existe sin tu brisa.
Y entre las prisas perder los papeles y... hasta aquí puedo leer.

¿Mi plan de acción? Se basa en mis reacciones,
pisar el freno tan sólo cuando me nombres.
No quedan parches, no quedan sombras en este cielo,
Y antes de descubrir mi plan, hasta aquí puedo leer.

Aún hoy por hoy miro de reojo el tiempo,
no quedan lamentos pues sólo quedan los intentos de volar.
Aún hoy por hoy, este papel que delinea mi futuro sigue en blanco,
sí así no fuera, seguramente contaría más de lo que digo.
Pero como cuenta lo que escribo;
hasta aquí puedo leer.