¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

19 sept. 2011

Cae la noche.

Cae la noche, y con ella caen las persianas,
encerrando las luces que alumbran las aceras.
Escondiendo historias que deslumbran a su paso,
ocultando los pecados a la luz de las farolas.

Y caminando llegarás, decían los carteles.
Los pícaros imantados por tu hechizo salen de su escondite.
Noche, sinuosa y cálida, malévola y frívola pues,
dime hacia donde voy, dirige tú a mis pies.

Cualquier bar es una cálida ventana hacia otro mundo,
y la música se corrompe con algún fugitivo claxon.
No hay vagabundos en mi acera, tienen miedo de mí,
o quizá no quedan rastros de aquella macabra batalla.

Cae la noche, y el mundo que conozco se oscurece.
Se tiñe el asfalto de color farola, y el butano de los focos de xenón me deslumbran.
Cae la noche sobre la ciudad y guarda mis secretos bajo su manto,
ocultando tras las ventanas, retales de un engaño, cuando cae la noche…

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