¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

13 sept. 2010

Asesino sin piedad de lágrimas.

Dos ríos paralelos, acompasados,
colina abajo rodando, afluentes de un todo.
Dos gotas de agua, expulsadas del infierno,
que muerto por dentro, recala en el olvido.

Dos lanzas enroscadas en una mejilla,
que salpican el suelo, al intentar atravesarlo,
que no gritan al morir sobre el entarimado,
y que lloran, en si mismas, por caer a mi lado.

¿Tanto miedo doy de noche, que hasta las estrellas
se vuelven fugaces para no observarme?
Los cometas atan al viento, para no sobrevolarme,
y con pánico el suelo, se hunde al pisarle,
...y me traga la tierra...

y tras probar mi sabor amargo, me escupe de las llamas del averno,
sincerandome ante el eco, que niño o villano, mis penas te contó.
Causante de todo llanto mi alma, causante de penas, dolor y crueldad...
asesino sin piedad de lágrimas, que murieron en el suelo, creyendo volar.

1 sept. 2010

Volvemos!

Volvemos, y lo hacemos con más ganas que nunca.
Esa frase, podría definir la situación actual de El Diario del Perdido. Como podréis ver, tenemos nuevo formato, nuevas ideas, nuevos poemas... tras el parón veraniego, Cañete nos ofrece 12 nuevos poemas, que, junto los que se irán subiendo, constituirán la base de este segundo año que comienza.
"Hace algo más de un año, esto era totalmente impensable. Ver que tenemos más de doscientas visitas estos dos últimos meses, que vienen exclusivamente de EEUU, junto con las visitas desde América latina, el centro de Europa, y todo el territorio nacional... se me eriza el pelo sólo de pensarlo"

Así es, con las nuevas tecnologías que a incorporado Blogger, hemos descubierto estas cifras. La sorpresa fue mayúscula, cuando nos comentaron el hecho de que hay fans del blog en todo el territorio americano, sumado a las visitas desde España, más las visitas esporádicas de gente del resto de Europa. Estos datos aumentan aún más la importancia de este blog, y su repercusión, lo que nos halaga enormemente.

Bueno, habréis visto, que esto a cambiado un poco (tampoco mucho). A partir de ahora, tan sólo se dejará un poema en la página principal, el más reciente presumiblemente. Además, se dejará en los enlaces, el enlace de Safe Creative, la empresa que lleva los derechos de Cañete. Ahí podréis bajar de Internet, un certificado de que los derechos de las obras aquí expuestas son de Cañete.

Otra de las novedades, es que a partir de hoy, las entradas irán siendo almacenadas en las páginas que proponemos, con lo que podréis verlas ahí.

Además, hemos creado "el foro perdido", el foro del blog, en el que podréis ir comentando los temas que Cañete vaya ofreciendo, para poder crear interesantes charlas a cerca de temas peculiares, o más a conciencia.

De momento, eso es todo, recordad que el 25 de este mes, se cumple un año de la aparición y creación de El Diario del Perdido, y se admiten ideas para poder hacer el día citado.

Un abrazo a todos, esperamos no defraudar, y veros pronto por aquí!

Ahora, amigo.

Amigo, ahora que ya eres olvido,
que el dolor se ha consumido,
reza conmigo este poema.

Amigo, ahora que ya te has marchado,
que mi mano has tirado, y quemado,
todo bien se ha consumido, por la llama de la inocencia…

Ahora; que es el tiempo el que decide,
la razón devuelve al dueño, y desposee,
a quien no debió tenerla,
calla y mira al suelo, tu que fuiste amigo,
que pecó de conveniencia.

Y ahora que ella no nos escucha,
de decir, diré, que era mala consejera,
que de amor no andaba ciega, y extraño,
eso eras para ella.

Que mi razón despreciaste por ser sincera,
por sin miedo encender la vela, de este odio que te mata,
ahora calla, y mírame a la cara,
quien peca de inocente sufre, y el sufrir será tu condena.

Ya no seré más ese calor.

Ya no seré más ese calor,
del que alguna vez, tiraste.
No seré más ese edredón,
que alguna vez, quitaste.

Ya no volveré a ser el viento,
que levanta tu falda con sus manos.
Dejé de ser aquel enano,
que desde abajo te miraba.

Gracias, ya no seré más la miel,
no seré tu cero a la izquierda.
Dejo de estorbar a tiempo,
y… ¿contento?, gracias.

Ya no volveré a tocar tu mano,
pero tu olvido quedará impregnado.
Ya no seré tus alas…
“tendré que aprender a ser, sin ti”.

“”Verso extraído de la canción Gracias, del disco Cuando empieza lo mejor, de Despistaos.

Un símil.

Más pena me dan las moscas,
que tan rápido vuelan, que no observan nada.
Ver caer y morir a esa luz,
que del hilo, colgaba.

Ahora que todas las pinzas han marchado,
que tu problemas me han salpicado,
ahora, es cuando muerto y cansado,
me levanto y rondo cementerios a tu lado,
esperando algo tierno, cerrado, oculto,
inexplorado, calibrado, intermitente,
guardado, escondido, maltratado, arruinado,
llorado, sufrido y celebrado, ansiado, esperado,
eterno, maniatado, robado, fugaz y tuyo.

Decidí seguir rondando, hasta darme de bruces contra él,
pero nunca lo encontré (me desespero)
y espero, que ahora que te encuentro,
abras la puerta a un símil.

Prométeme caer si resbalo.

Quemo el papel que estorba,
mientras de luto el bosque llora.
Deshago la cama a patadas,
no quiero dormir si sueño contigo.

Prométeme caer si resbalo,
no encontrar a medias lo perdido,
ni extrañar a ese beso cautivo,
que nunca llegaste a darme.

Ay! amor, llora el mar, la brisa, el caos.
Lloran los ángeles tu pérdida, lloro yo,
¿qué me queda? si ya no me queda nada,
ya no hay fuego por las entrañas, falta prosa.

En esta mecedora de sueños rotos,
las almas precavidas que desbocan,
y desembocan en la locura,
de ver a oscuras tu sombra,

sufren en silencio, a gritos sordos y acolchados,
magullados por los golpes de la Luna…
Su pelo al viento, esa melena de ajos,
que espanta a aquel que tu cuello quiso…

¿Quién ofrece menos?

Desde Irlanda con amor, sencillo,
hijo pródigo del dolor, maldito…

Entre cuatro paredes volando, no quedan muros no, no aquí.
Cada mañana eres motivo, eres tú, yo soy maldito,
y poquita cosa a tu lado.

Así quiso el destino, que no yo, desdichado,
olvidando el rumbo, sólo queda zarpar de tu brazo.
Cuantas noches esperando, a algo tan ilegal como inverosímil.
Tan prohibido como cierto, y anhelado, desconocido.

¿Se puede querer algo prohibido, sin que sea
su prohibición lo atrayente?
Se puede, puede, y lo es aparentemente.
Su dulzura, su fragilidad quizás, o
simplemente su pelo, su tez.
Y no volverla a ver me mata, mas ayudado por la ley,
deberé olvidarla, ¿debo?... ¿debo dejarme querer?
Quizá esperar paciente, intermitente mi cariño muestro,
no quiero precipitaciones, falsas conclusiones, aciertos.

Que no me mate la pasión, si estoy en lo cierto,
y si no lo estoy, que el dolor no sea eterno.
Poder vivir contento sin tenerla.

Tan cerca, tan lejos, tan hermosa, yo tan perro;
poca cosa, ser sincero… ¿alguien ofrece menos?

Este metafórico mar.

A un mar de sirenas repleto,
agrietado por la falsa realidad.
A ese velero sumergido,
con miedo de flotar.

A ese mar que no sabe de lluvias,
pues más no se puede mojar.
A esa pobre gaviota blanca,
que mojada no puede volar.

A esa tortuga, que sin quitarse el caparazón,
engañó a la liebre para que frenara.
“A esas playas, y su blanca arena”,
ennegrecidas por el error de la muchedumbre.

A ese pez solitario, que sólo espera
ser pescado, sin saberse engañado, muerto.
A ese tesoro, en mil pedazos esparcido,
por los egoístas, que intentaron sabotearlo.

“” Verso extraído del cuarto disco de Sergio Contreras; Equilibrio, de la canción; Cuando no te tengo.

Mis pisadas son la sombra.

Mis pisadas son la sombra,
del camino que errante recorrí.
Y mi mirada… reflejos
de estrellas a punto de morir.

Las manchas de esta pared,
negras son, manchas quedan.
Quedando el recuerdo a merced,
de lo que tus miedos quieran.

Cómo algo que deja de servir
y en un arma se convierte,
sumergidos en este juego intermitente
que nunca, de nada ha servido.

Ya no queda amiga, ya no queda Sol.
La blanca nieve se derrite, mientras
el crepúsculo sobre la luz se posiciona,
y muere toda esperanza de salvación.

Fúnebres palabras, de un nefasto corazón,
que desbocado, murió en silencio.
Frunciendo el ceño ante tu aparición…
versos perdidos en un pasado violento.

Las cartas sobre la mesa.

Tahúr intuitivo, permitido el desconcierto,
de saber a ciencia cierta, que el amor es imperfecto,
caer al suelo llorando, con las manos en el rostro,
las cartas sobre la mesa, y su cara de asombro.

Este juego lo simplifica, a veces, tanto todo,
tu la reina de corazones, yo una vela de barro y lodo,
que alumbra las mañanas, con su negro as en llamas,
las cartas sobre la mesa, y su cara mojada.

Siete barajas cortadas hacia un desamor,
y arrancando de su pecho el joker, su lado bufón.
Y tristemente caerá la noche, en cualquier oscuro sótano,
las cartas sobre la mesa, y su cara de desilusión.

Al ver como se termina, aposté todo a este amor,
que en espiral de color decae, y pierdo la emoción,
preparar la última cena, y una taza de café,
las cartas sobre la mesa, y su cara…
… perteneciente al ayer.

Volveremos al pasado.

Abreviamos tanto nuestras conversaciones
alargamos tanto los silencios
que volveremos a hablar por signos.

Crearemos un mundo, en el que el mudo es el rey,
el sordo su secretario, y el tuerto el que no ve;
cómo se desmorona toda creencia,
cómo se quema el aire, entre nuestra piel.
Cómo se evaporan las lágrimas de miel...

Y en este desierto sórdido, por el que no pasa la luz,
estará perdido el aire, entre dunas de ignorancia.

Todo está perdido, todo está... ¿olvidado?
No aprendemos del pasado, más crece la distancia.
Es la Luna la que ladra, mientras el hombre la canta,
en este mundo loco, de dos, de besos; pocos.

Al igual que abrazos; rotos, miradas cómplices y fotos
que despegan de los ojos, de este corazón sin fe.

Pues todo se termina, nada queda; ni distancia, ni dolor, ni espada... el fin de un Sol consumido,
cansado de rayos de esperanza.
El calor de un Dios dormido, una diosa, una musa...
el motivo de este olmo, para florecer una noche más.

Anhelo

En esta cama tumbado el sueño,
y mis manos, maniatadas, sin poder tocarlo.
En esta casa mis adentro,
y yo sin poder mirarlos.

En esta calle está tu miedo,
y el banco cielo tendido.
Está el barro dulce,
de quien solo muere.

En este barrio está mi infancia,
mi negro pasado estuvo.
En este pueblo está mi alma,
que repleta de vida estuvo.

Y en mi país está lo que anhelo,
tan cerca tan lejos, que parece mentira.
Añoro cada uno de sus pasos,
su miedo, antaño, el mío…

Se fue, se va, se aleja.

Se fue, se va, se aleja.
Esa primavera que fue nuestra,
el vendaval de sueños rotos,
que no entiendo, en nuestro banco sentado.

No está, se va, se aleja,
para no volver; ojala…
En busca y captura mi alma,
que corriendo llegará al mañana.

Tan cerca el horizonte,
que podría tocarlo con mis manos,
y entre mis dedos, la luz del Sol…
yo manejé los rayos de Sol,
que tus ojos me lanzaron.

Blanca nieve que se derrite,
y se quema el hielo que la forma.
Quizás eso fue lo que quise,
y por querer tenerla la perdí.

¡Cuan fugaz cambia el tiempo,
mientras este Sol la nieve derrite,
que ni pura, ni cristalina, ni amiga queda!

Tu recuerdo, mi condena.

Hiéreme, mátame,
y de dolor muriendo quedo.
A la Luna dirigido el ruego,
de no verte más a mi lado.

Vuelvo, a casa vuelvo
y quedo, en esta casa tan alejada de ti.
Tu olor aquí no llega
Y tus hilos en la frontera paran.

No tocas mi mundo, pues no quiero que me toques,
no me encuentras, y no quiero que me mires.
Tu espejo como escarcha me derrite,
del calor que tu fuego desprende.

La ira de quien huye de la realidad,
y cual rata se esconde.
Ese aullido claro que se escucha,
que canta al amor, no será tu voz.

Se terminó princesa, de tus mentiras no soy esclavo,
estas heridas manos me lavo, sin escuchar tu reprimenda.
Adiós te digo, y en profunda pena,
en el cielo pongo el grito, siendo el recuerdo mi condena.