¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

29 ene. 2012

Nuevo blog/proyecto!!

Hola a tod@s! Quería hacer una breve mención respecto al nuevo proyecto que ha iniciado el compositor y amigo Ángel Bermejo, en el cual participo, y espero que participéis todos vosotros!
Consiste en la agrupación en un rincón de internet, de distintos escritores, tanto en prosa como en verso, y de todos los estilos.
Aquí os dejo el enlace, que aparecerá próximamente en las páginas del blog (más arriba).
http://bohemios21.blogspot.com

Animaros a participar, que es gratuito!!

27 ene. 2012

Interludio.

Aceptando que todo lo vivido no es más que un prefijo de mi propia existencia,
estoy obligado a entender una realidad que me supera,
tan compleja, que su mera presencia me enloquece.
Destinado a ser un espectador en este teatro de sueños,
y a su vez, lo relativo que trastoca y su esencia.
Sin más voz que mi silencio, sin más locura que su boca.
No hay frenos, ni dirección, ni señalización que me líe.
Así es mi mente, loca y cuerda al mismo tiempo, falsa y sincera.
Así es mi vida amor, así lo siento, así soy yo.

Nunca regresará.

Ahora  que ha pasado un milenio, y quizás algún año.
Me miro en tu reflejo, y los compases del pasado me atolondran.
Ahora, que ha pasado el tiempo, que ha parado mi reloj,
vuelves con historias de amor y perdón...

Es el sentir que pierdo la sonrisa al recordarte,
lo que me encarcela cada tarde, sabes...
Aquellos paseos sin fin, sobre la alfombra del otoño,
el cálido invierno que nos abriga no es normal.

Aprendimos a gritar entre nuestros silencios mudos,
y entre cada espacio, caía alguna estrella bien vestida.
Si este cielo estrellado es mi manta, en la intemperie no se duerme mal.
Si hiciese frío, aquella primavera nos reconfortará.

Y ahora, ¿qué? Pienso seguir así, batallando, muriendo.
Hasta ver la señal, hasta que mi hambre me trague.
 Dicen que te han visto sola, más loca de lo normal,
que nadie sabe apreciarlo tanto como yo... ¿y si me confundí?

Descarriado, sin rumbo fijo ni meta que alcanzar,
me acerco sin que me veas, sólo para oírte respirar.
Ahora que han pasado meses, quizás un año,
firmaría volver atrás para revivir lo que he pasado.

Sin rumbo fijo ni veleta, soy una cometa a la que sujeta el mar.
Un nombre que no cesa en mi cabeza, sin tiempo para respirar.
¿Dónde está mi realidad? Infinita ingenuidad...
Me perdí en mi universo... y tú...

No volveré a verte más aunque el tiempo se oponga,
no te quiero recordar, que tu peso me agobia.
No volverás a ser especial, si mi realidad para ti es demasiado compleja;
tan sólo queda llorar y pensar que el tiempo que dejamos atrás,
ya nunca, nunca regresará...

25 ene. 2012

Nunca.


En este momento tenso, tranquila que todo ha cambiado.
Lo que anoche era negro ahora tan sólo está nublado.
El viento se lleva lo que sobra, lo que resta…
si este fin lleva a más, que echarte de menos no me rompa.

Relájate sintiendo el frío entre tus huesos.
Mírame, búscame entre tu olvido más efímero.
Cada noche desenvuelvo los pijamas de tus sueños;
verte desnuda me produce tanto miedo.

Hay corazas que cuesta destruir incluso a golpes.
Escalar tu muro me hace sentirme tan… pequeño.
El no ser dueño de mis sentimientos me estremece;
puta realidad que me envuelve en esta fiebre.

Si tu olvido no me pesa es que el cielo hoy me ampara,
entre las mamparas  que me cubren lloro… te veo y lloro.
Déjame marchar, si no me quieres y yo no te extraño.
Déjame partir, déjame como antaño, siénteme tan lejos que sepa que no hago daño.

Busco nuevas realidades entre ilusiones escondidas,
falsas esperanzas que me alientan a seguir luchando;
contra tu recuerdo, contra mis recuerdo, contra tanto cuerdo en general.
Busco una nueva realidad donde poder empezar de cero.

Aléjate de mí, que tu fuego hoy no me toque.
Que el sufrir me marchitó, me enseñó a vivir a golpes.
Piérdeme como a un juguete al que abandonar por desgastado,
y nunca regreses, nunca, nunca… nunca vuelvas a mi lado.

21 ene. 2012

Valiente.

Sólo queda una sábana rasgada,
de cuando jugábamos a darnos miedo.
Tiempos de miedos y abrazos en los que fui feliz.
Sólo pretendo aparentar que todo duerme en silencio...

El mismo café que nos separa,
es el caos que nos ató hasta ayer.
Vuelve valiente, y sigamos asustándonos,
jugando a crecer hasta poder bajar las estrellas.

Te busco entre este prado en el que sólo encuentro espinas,
que se clavan cada día en mis nuevas ilusiones.
Pasiones que te buscan, tu recuerdo aún me quema.
Mira mis manos; como buscan tus huellas.

Sé que volver al pasado y dejarlo todo no es lo sano,
nadie recomienda buscar un amor que ya murió.
Y entre tanto sigo anclado a un cielo gris malhumorado.
Con mi cara de espanto tragando mis ganas de ti.

Si lo sabes, valiente, enseña los dientes,
admite que mientes al decir que me odias.
Calla, este perdedor te implora.
Admite que lloras cuando cuentas las horas sin mí...

Enemiga.

Perdona que me ría, lo siento, ya me pongo serio.
Pero es que el querer me vuelve inútil; ya lo ves.
Es de necios recaer, y creer que cayendo volverás a ser el mismo.
Pues verás, he cambiado, para bien o para mal; es otro mi sino.

Mírame, ¿qué tal me queda tu piel? ¿Notas mi serpenteo?
Ten cuidado, no soy un gato y no araño, pero seguro que muerdo.
Perdona que me ría y me deje llevar por la envidia,
que siento por tu cama porque roza todo tu cuerpo.

A ti, que fuiste un día mi confidente.
Mi creyente, mi fiel seguidora, mi amante, mi amiga y mi enemiga;
a ti, en quien confié mi vida, mi poesía, y mi alma,
mi corazón y mi esperanza, hoy esto va por ti.

Mírate al espejo sin miedo a ver reflejada tu piel,
péinate como antes, siéntete mal como mujer.
Que te tus tacones me pisen con arte, que tu viento vuele a mi desdén.
Mira al horizonte con la cabeza en alto; mírame crecer.

Oye, amiga, hagamos un pacto;
tú le explicas todo esto a mi corazón, y yo atormento tus encantos.
Que nadie note jamás que te echo de menos,
yo les diré a todos que quizás el próximo Enero.

Querida enemiga, ya que fuiste mi amiga.
Quisiera describirte una batalla perdida,
como se cura un hombre y se cose sus heridas,
con el hilo del olvido...

19 ene. 2012

Tu balada triste.

Tengo un crucifijo entre las manos, y un puñal en la espalda.
Las cadenas que me atan a tu fe se desvanecen.
Ya no rezo, porque ya no creo en tus palabras.
Tú eres mi diosa, y yo la nota triste en tus baladas…

Haz un salto mortal, hacia atrás, sin mirar.
Y si al caer resbalas, seguro que te levantarás.
Mirarás al pasar mi caminar, y tu caminar,
como nuestro disfraz; se morirá de asco.

¿Acaso boca abajo íbamos a entender mejor el rumbo?
Si este mundo nos depara distancia contra el pecho,
¿dónde está lo absurdo de querer ampliarla?
Hagamos caso al resto, perdamos las batallas.

Tengo un crucifijo entre las manos y una chistera bajo los pies.
De vez en cuando salgo, sólo cuando no me ves.
Quizás esperar a un grato final sería lo más sencillo.
Mírame desaparecer entre estos versos que te escribo.



¿Sabes qué? Tu balada es triste porque triste es tu vida.
Te miro a escondidas, me miras a escondidas,
sin valor para decirme que te diga que te quiero, pero tú tampoco lo haces.
Ay! cuanto silencio tuerto por cojos intentos de mentirme…

14 ene. 2012

Acuérdate de mí.

Entre las lluvias de este invierno gris,
aparecen los horizontes de un Abril perfecto.
Las nubes se levantan, mi deseo se derrite.
Se tiñen de esperanza las imperfecciones del corazón.

Aunque no soy dueño de este verano, ni de esta playa.
No soy el mar que mece en calma, sólo un turista entre tus costas.
Una leve brisa me adormece y aparece tu reflejo,
tumbado frente al mar, miro tu despertar en mi recuerdo… y creo levitar.

Si este cielo azul se tiñese de marrón,
o si la cal de mi pared y el añil del mar desaparecieran.
Si un tifón meciera todo aquello que yo soy,
si aun sintiéndome cerca notas que me voy.
Grita, pues será la muchedumbre y no tu pelo la que mueva mis pasos.
Iré contracorriente ante un destino incierto.
Si no estuviera aquí, acuérdate de mí… pues yo lo haré por ti.

Si naufragara entre los grados del café que nos faltaba,
ese ayer que era nuestro ya no valdrá nada.
Si tus suspiros dicen más de lo que tu silencio calla,
si las rocas de la orilla te desarmasen antes de llegar…

Si esta bahía deja entrever un “te echo de menos” considéralo real,
si tu fantasía ya no da para más, yo soñaré tu mitad.
Este vendaval amaina, y el cabo que me ataba a tu coral desaparece.
Me hundo, sin ti no hay timón, no hay velero que sobrevuele nada más que el fondo…
Y si antes del final una ola nos arrastra,
o si descubrimos que el mal nunca se acaba.
Si el mar de fondo nos empuja hacia otras islas,
si mi Odisea me hiciese perder el sentido.
Grita, que yo recuerdo que estoy vivo y que tú me necesitas.
Que yo sin ti no existo, que me deje de tonterías.
Pero si todo acaba aquí, acuérdate de mí… pues yo lo haré por ti.

Y si hoy tocase asumir el fin…
ver como zarpas mientras yo faeno en agua dulce.
Acuérdate de mí…
aunque el tener que recordarte duele más pues no te tengo aquí.

9 ene. 2012

Te quiero, te odio.

Ha llegado el momento de aceptar responsabilidades.
Soy un esclavo del desconcierto, pero procuraré ser sincero.
Admitamos que las cosas ya no van a mejorar,
que no hay un final feliz para nosotros, que sólo queda mirarnos a veces.

Yo fui un cobarde, lo admito, pero tú también lo fuiste.
Ni te dignaste a recuperarme, ni te dignaste a reprimirme.
Y sigues esperando ahí sentada… ¿a qué?
No te entiendo cuando llorando pides que me vaya,
y un mensaje reclama que vuelva, se me escapa y me pierdo, lo siento.

No te sorprenderá saber que estoy mintiendo, que en el fondo la culpa es mía.
Quizá por quererte, quizá por no decírtelo pero…
No tengo canciones que describan fielmente este momento, lo siento.
Mis cantautores fallan y los tuyos ya no dan el pego.

Si alguna vez hubo magia, estará en alguna chistera.
Aunque sí que hubo algo tan místico y extraño que no sabría definir pero que amo…
Me mira mi reflejo anonadado, no te entiende, y a mí me da de lado, igual que la cordura.
Desde que te conocí no escribo bien, estoy empezando a aceptar que no nací para esto…

Te quiero, te odio, y no sé qué más hacer, ni decir, ni pensar.
Aquí me ves, no soy más que aire, remolinos que se juntan, formados por suspiros.
Palabras necias para oídos que no me quieren escuchar, no tengo sentido de ser.
Te quiero, juro que te quiero, y que siempre estarás ahí, pero…
te odio, bien por no sentir lo mismo, bien por saber fingir.