¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

19 ene. 2012

Tu balada triste.

Tengo un crucifijo entre las manos, y un puñal en la espalda.
Las cadenas que me atan a tu fe se desvanecen.
Ya no rezo, porque ya no creo en tus palabras.
Tú eres mi diosa, y yo la nota triste en tus baladas…

Haz un salto mortal, hacia atrás, sin mirar.
Y si al caer resbalas, seguro que te levantarás.
Mirarás al pasar mi caminar, y tu caminar,
como nuestro disfraz; se morirá de asco.

¿Acaso boca abajo íbamos a entender mejor el rumbo?
Si este mundo nos depara distancia contra el pecho,
¿dónde está lo absurdo de querer ampliarla?
Hagamos caso al resto, perdamos las batallas.

Tengo un crucifijo entre las manos y una chistera bajo los pies.
De vez en cuando salgo, sólo cuando no me ves.
Quizás esperar a un grato final sería lo más sencillo.
Mírame desaparecer entre estos versos que te escribo.



¿Sabes qué? Tu balada es triste porque triste es tu vida.
Te miro a escondidas, me miras a escondidas,
sin valor para decirme que te diga que te quiero, pero tú tampoco lo haces.
Ay! cuanto silencio tuerto por cojos intentos de mentirme…

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