¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

30 may. 2010

El llanto del Faro.

Permanece en mi cabeza la melodía
del faro que desconsolado lloró.
Aquel que nunca supo ver el viento,
del que su corazón nunca se supo.

Aquel que aguarda triste el barco,
que extraviado mantenga su rumbo,
y llegue a sus playas de espanto,
y zozobre al tocar su mundo.

El frío veraniego en sus huesos cala,
en su alma, el arma del perdón sin represalia.
Y su amor vendido por quien ama,
imponiendo su ley cayó.

Y la roca del faro murió en la costa,
el acantilado manchó con su sangre,
evocó el hedor del hielo, y con miedo,
barrió las playas de Cádiz con su arte.

No volvió a ser, sobrante más no fue,
tensó la cuerda el tiempo necesario,
y colgado de su llanto,
acabaron las penas de su espanto.

Pintaré de blanco tu miedo.

Pintaré de blanco tu miedo,
para que de noche no se vea.
Y teñiré de azul tu cielo,
para que vivas ésta primavera.

Propondré al Sol por la tarde,
que alumbre con más fuerza,
pagaré a tu puerta el rescate,
para que se quede abierta.

Brillará tu pelo en el alma,
al alba, tu taconeo,
y con arte tus ojos negros,
abrazado, estaré despierto.

Y pintando el mar de alegría,
tiñendo de plata el viento,
regalando felicidad un nuevo día,
pienso acabar con tu lamento.

Talado, cayendo.

Tanto luchar, de nada ha servido,
nadie me asegura seguir vivo.
Me coartan movimientos, violentos,
me cortan sentimientos, cautivos.

Volando pasa el tiempo,
cuando descubres que eres humano,
y la enfermedad de tu mano,
te trae el sufrimiento.

De nada servido ha, el pasado,
cansado de correr, y no llegar a tiempo,
escribiendo el vil lamento,
del que sufre desconsolado.

Y todo se te echa encima,
sin dejar de dar tu sonrisa,
muriendo cada día que pasa,
talado, cayendo como una más encina...

26 may. 2010

Recuerdos

Por que los momentos vividos,
en mi ser no se olvidan,
se convierten en recuerdos,
que perduran por el tiempo.
No habiendo dolor menos asumible,
que el de querer olvidarlo todo,
sin recordar la manera.

Fui pasado, todos lo fuimos,
y de errar aprendí,
errores de niño cometidos,
que marcan el por venir de mis días
en la tierra.
Pues yo no piso tu suelo,
yo no bebo tu mar...

El no saber olvidar me consume,
y el frío me aterra, me acostumbré al viento,
dejé de ser violento, buscando el perdón.
De errores cometidos, inoportunos,
que marcaron la tragedia,
de hebrea conciencia,
luchando por lo que fue mío.

Quizás el no saber rendirme ante el dolor,
cual bravío luchar o morir.
Sintiendo este vacío,
discreto el corazón al latir,
la mente al pensar,
mi vida al vivir,
suplicar un camino que no encuentro...

Y en soledad mis súplicas,
por el perdón que no me fue otorgado,
egoísta fui, más egoísta enamorado,
de cada brisa que surca,
que mece el alma...

Benévolo complaciente de su dicha,
por bueno ciego al llanto,
y queriendo morir de espanto,
aferrándose a su desdicha.

Cuenta los días que quedan,
de vagar entre paganos,
muriendo por sus hermanos,
sólo siempre que ellos quieran...

Porque de recuerdos vivo,
de sincero peco, pespicaz matando,
superior huyendo, de cobarde tachado,
de trobador violento.
De ni más ni menos santo,
por aquellos que me conocieron.
Como único encapuchado, que sólo escucha,
a los momentos...

18 may. 2010

Podría...

Podría morir desangrado en tus brazos,
y aún no darte cuenta de mi desdicha.
Terminar acorralado por el miedo podría,
y en vano esperar tu rescate.

Porque todo es superficial,
e ignoras mi ser, siendo todo tan artificial...
podría gritarte al oído, tu no mandarme callar,
si quiera reparar en mi presencia, o en mi asuencia.

Y podría desnudarte mi alma, mantenerla callada,
podría desaparecer, y sin tu despedida irme.
Tocarte y no sentirme, sentirme y apartarme,
un empujón darme, podrías echarme.

Pero tu pasividad me mata, me rompo el pecho por tu ser,
e ignoras lo que siento, quemas mis adentros.
Y esperando respuestas a mi locura, miro a tu cara de Luna,
cara que no refleja daño, inexpresiva, como lo fue antaño.

Y muere mi alma al verte con otros, muero,
y lleno de pena el olvido, de olvido llenas mi lamento,
puesto que no se decir lo que siento, no lo entenderiás,
podría decir que te quiero, y ni en responderme tiempo perderías.

13 may. 2010

Príncipe del silencio.

El límite de mi alma será el infinito,
y en el infinito conjugados los te quiero,
en pretéritos indicativos del adiós.

Los no sé, quizás, se perdieron,
se fueron para no volver.
Las dudas quemadas, el triste amanecer,
de negras nubes cubierto, llora.

Y suspira el viento, pasa el aire por mi andén,
que sólo paran almas inquietas, almas fúnebres,
de amor desconsoladas, sin otro motivo que morir.

O sufrir por miedo a recordarla,
a mi vera siempre el adiós,
príncipe del silencio que te espera,
sin encontrar refugio en el perdón.

Caminando por tenues destinos, dados a caer,
y en el camino perecer, ahogados de lamentos,
que no entienden de presiones externas,
solo de emociones, sentimientos y creencias...

7 may. 2010

Soledad del ayer.

Por que en soledad vivo, en soledad encalló,
y aún cayendo mancho el cielo con mi sangre.
En soledad vivo, y pervive el ser,
sufriendo lloro, lo que fui ayer.

Y rememoro el tiempo, pasado por mi piel errado,
falló el alma al querer.
Soledad que viene sin ver, y ciega cae,
soledad del ser fiel, soledad sabor a hiel.

Aún mandando la galera,
de llama y ferro, tensó mi sien,
soledad que viene cual la ola...

y chocando rompe, costillas y saber,
no encallada a mi pecho llega,
la maldita soledad del ayer...