¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

30 abr. 2012

Hallelujah

I used to say I won’t became,
that kind of man that I always hate,
but your life has also change my point of view.

I used to be better than I am,
maybe your shine has blinded me again,
but just a word came to my mind, returning…

Hallelujah, hallelujah, hallelujah, hallelujah…

There was a time when we were both,
maybe we were right, or maybe wrong.
But know I only keep thinking on you.

There were no storms; there were no more lives,
logic only existed by you and I.
In our days they called us,  hallelujah .

Hallelujah, hallelujah, hallelujah,hallelujah…

Maybe tonight, talking with the stars,
them should tell me how to land.
And never been hurt again because you.

I’m sorry again, but I don’t know,
how to escape for all my faults,
I only know to love you, and that old-fashioned word.

Hallelujah, hallelujah, hallelujah, hallelujah …

Forgive me please, I only was raving.
Love is not when you are coming,
and I say thanks ‘cause I’ve understand that for you.

And now believe me when I say,
that you will never come again,
Be sure that I will miss you in all my hallelujah.

Hallelujah, hallelujah, hallelujah, hallelujah...

Now be proud, you have made me cry.
Now I promise you; no more lies.
The next time I’ll see you I’ll also cry.

Remember that you’re victory,
of our war, of our slips.
And I’m sure you’ll also cry listening hallelujah.

Hallelujah, hallelujah, hallelujah, hallelujah...
You will cry... hallelujah.
I’ll never mind… hallelujah.
I’ll life my live… hallelujah.
All my wishes, will die, far from you…

29 abr. 2012

D.E.P.

R.I.P.
Por el arte del sentir.
Hace tiempo que ya nadie se preocupa.
Los sentimiento afloran, sí, en forma de disputas.
Ya nadie se atreve a querer, a recordar.
Da miedo llorar incluso a oscuras.
D.E.P
Por el arte español, por ese "arte" que publican y patrocinan.
Seguirá ganando la partida la belleza a la originalidad en el verso.
La razón al corazón, la perfección a la creatividad.
Siempre seré del rebaño negro porque pienso como escribo,
pero no escribo lo que leo, si no lo que siento.
Por intentar dar un vuelco a esta industria, agónica.
Crucificarme en vuestros retrógrados conceptos,
no empecé para vivir de esto.
Empecé a vivir por esto.

Este canto triste narra hoy tu historia.
Desde la época dorada hasta los años de luces, apagadas.
De tus trágicos recuerdos, de tus noches de penurias.
De tus glorias enmarcadas por batallas que perdimos...

Hace años que murió, asesinada por la historia.
Ya no gusta quien innova, se ve raro quien innova de hecho.
Y sin embargo, alzáis a genios que cambiaron la historia...
anticuados segundones sois de quienes no os valoran.

Miraros y reflexionar.
¿Escribís lo que sentís, o escribís para impresionar?
¿Sois conscientes de que nadie os obliga a estar aquí?
Que a nadie le apetece leer lo que siempre repetís.

No me llaméis poeta si así lo queréis.
En serio, mi vida no depende de lo que me llaméis.
Yo hago esto desde niño, desde que salí al mundo.
Y me vi rodeado por injusticias inexplicables; fue un feo asunto.

No soy un hombre de promesa fácil, os lo aseguro.
Pero puedo prometer que esta industria se hunde,
y no soy ningún visionario, es ver para creerlo.
Pero si nadie pone freno a este declive, darlo por seguro.

Si haces un par de rimas "monas" te llevarás la fama.
"Ya tú sabeh" y "dale duro" son los versos de moda.
Ya nadie habla de Góngora, ¿dónde quedó Quevedo?
Y su recuerdo... algún día se alzará entre tanto impostor.

Sois poetas, sin llorar por amor, ¿no?
¿Sois poetas sin conocer el dolor?
Basta ya de tonterías, anda, que me cansáis.
Ahora ya hay concursos para ver cuanto rimáis...

Siempre sorprenden los que lo usan para ligar;
si fueras poeta no lo ofrecerías nunca para amar.
No es una característica válida para fardar, créeme;
somos los que más solemos sufrir y los que mejor lo solemos llevar.

Señores del bigote, podéis echar tierra sobre mí.
Yo no busco gustar a nadie, allá vosotros y vuestras estrellas.
Lo que tengo claro es que nadie logrará callarme jamás.
Porque aunque soy demasiado joven, llevo en esto una vida entera ya.

R.I.P.
Por ver como el verso se muere.
Viendo como se han perdido los papeles.
Como ahora la poesía son dos rimas y un te quiero.
Por un arte más al que corrompió el dinero.
D.E.P.
Porque no les interesa contratarnos,
ni hacerlo más interesante, ni dejarnos intentarlo.
Quieren tener el control sobre todo,
mediar en lo que se escriba.
Pues verán señores, el arte no entiende de control ni medidas.

Mi más sincero pésame por el género lírico español y todos sus caminantes.
El día menos pensado, todo volverá como antes;
poetas famosos después de muertos, o vendiendo exclusivas entre paredes de cemento.
Y de siempre fue la vida nuestra escuela, y la soledad el pupitre...
baños de masas se darán los que sigan las doctrinas de los de arriba.
De los que mandan, de los que matan, de los que atan la poesía y la asfixian.
Réquiem por un sentir que al alma ya no contamina...





28 abr. 2012

Aquellas voces que nadie sabe donde están.

Se podrían morir, aquellos que hablan de nosotros,
sin saber más que de ti. O de mí.

Siéntete orgullosa, nuestros pasos tienen banda sonora propia.
Podrás seguir el rastro de rumores hasta sus pies babosos.

Los visitantes ganarán,
ellos, los de siempre, ganarán.

Los que miran sin ver y oyen sin escuchar.
Pueden empezar una guerra farfullando.

Y sin saber más que nuestros nombres, y mal dichos,
creen tener poderes de médium experta en paradojas.

Ellos ganarán.
Sí, sí! Los de siempre ganarán.

Y juegan con su omnipotencia, dioses del cemento.
Bañados en hipocresía apostarán en nuestra contra.

Y se callarán, ¡siempre lo harán!
Cuando les preguntes de qué lado están.

Y callarán, a la cara callarán.
Sí, sí! Pero ganarán. Siempre ganarán.

Y nos separarán... falta de valores y de vidas.
Entienden más de nosotros que nosotros mismos.

Y te irás, sin darles las gracias por una opinión que no pediste.
¡Mala educación! Si están para querernos y ayudar...

Sí, sí! Sus mentiras vencerán.
Los murmullos nunca cederán.
Sí, sí! Nuestras vidas cambiarán.
Aquellas voces que nadie sabe donde están...




Seré sincero al espejo.

Esta noche seré sincero al espejo.
Esta vez, me miro a los ojos sin parpadear.
No puedo evitar dejar salir una lágrima...
te echo de menos, no puedo evitarlo.

No soy fuerte para seguir adelante,
porque no hay otro camino, porque nadie te iguala.
No lo consiguen...
mi fallo será buscar tu doble.
Pero no considero que haya nada mejor que tú, lo siento.

Pueden tacharme de lo que quieran,
yo hace tiempo que marqué tu cruz, y...
si la vida golpea, sólo recuerdo tu nombre.
Tu forma de abrazarme y aquellas noches de locura.

Si la vida me agobia, sólo recuerdo nuestro rincón.
Aquel lugar alejado desde donde mirar Madrid.
Y aunque ya no te acuerdes de mí, aunque vivas sin mí,
sigo absorto por tu ser...

Puede que el tiempo cambie y mi silueta mengüe.
Puede que cada anochecer duela en la herida más profunda.
Entiendo que tu recuerdo no es más que un reflejo en mi espejo,
pero hay reflejos que te hacen perder la cordura.

Siento mi falta de verso, mi falta de prosa.
Siento las maneras de decir que te quiero, siempre cobarde.
Siempre cautelosas...

¿Dónde coño te fuiste?
¿Qué queda ya de tu vida?
Si te dignaras a volver, aunque fuera un instante.
Si me vieras crecer, aquí, sin despegarte...
sería todo tan genial...
como un sueño hecho realidad, como un verso de Neruda.
Desnuda tu realidad frente a mi espejo,
donde los dos nos podamos mirar,
y observemos como desde lejos,
nunca... nunca te podré olvidar.

Ahora te echo de menos,
ahora que el viento no me deja navegar.
Y creo que a veces son nuestros,
esos momentos de mirar atrás y soñar...

27 abr. 2012

Ti voglio bene!

In crescendo.
Este sentimiento que nunca entendí de donde vino.
Apareces de la nada, me vuelves débil.
Y te apoderas así, tranquilamente de mi ser.

Piano, pianissimo.
Tu voz susurrando a mi oído que me calle.
Que me deje llevar por una vez.
Pero si no te entiendo, più alto per favore!

Ahora sí te entiendo, bella donna.
Quisiste susurrar un "ti amo".
Bambina, me estás haciendo perder la cabeza.
Ti voglio bene!

Estrella fugaz.

Anoche tuve un sueño.
Los dos estábamos allí, donde siempre.
En aquel lugar reservado en el universo para nosotros.
Contando nubes dispersas en un cielo añil.
Recitando poemas de Alberti a la Luna,
que asomaba tímida. 
Era nuestro rincón, nuestra fortaleza inexpugnable.
Y cada anochecer, caía esa estrella fugaz que vimos pasar.

Hoy, recordé al despertar aquel lugar.
Volví a aquel lugar, donde se oteaba la ciudad entera.
Madrid parecía un leve suspiro de Dios desde allí.
El tacto de tu mano fría antes de llegar a mí.
Un beso, y un ¿llevas mucho?
Un "necesitaba pensar en ti un rato".
Pedía el mismo deseo cada anochecer, ante aquella estrella que nos vio crecer.

Hay una constelación de estrellas predispuestas,
para morir por nosotros, ya lo ves, qué simple.
Valientes soldados que caerán cada anochecer.
Y si repites el mismo deseo, seguirán muriendo estrellas.
Por nosotros, por nuestro lugar favorito de Madrid.
"Está refrescando, vámonos a casa".
Y mirando la ventana aún recuerdo aquella última estrella fugaz, y mi deseo...


25 abr. 2012

Cometa.

Si al volver no me encuentras,
recuerda que apagaste la luz.
Estaré dormido.
O me habré fugado.
Sea lo que sea, no me sigas, que soy un cometa sin control...

Si consigues entrar, mira por la ventana.
Cualquier astro, cualquiera, de todos los que hay,
alguno fijo que soy yo.
Porque ¿para qué descansar de algo que me mató?
Con lo cool que queda renacer.

Mira como salto entre horizontes,
sin perder ni por un segundo mi norte;
rumbo al infinito, máxima distancia.
Cuanto más lejos de ti, mejor.

Pero la potencia alguna vez destruye.
Calma mi ansia una nueva calada de tu olor.
Recuerda que perdiste la llave, o la tiraste,
o la rompiste para que nadie volviera a entrar.
Me perdí por algún espacio, no me vengas a buscar.

Los dos.

Ya son las dos, déjame marchar.
Que se quema mi reloj con tanta brevedad.
Ella dijo de hablar.
Déjame marcharme... ¿no?

Los bares están cerrados pero aún hay ruido fuera.
La gente grita, borrachos entonan.
Y entonces la luz, la luz que siempre nos ciega.
La luz de la ciudad, las calles y las estrellas...
no me queda nada por ver, ya son las dos.
Me voy a mi casa.

Y en el umbral, un beso y nada más.
Quizás un perdón, de nuevo tu brevedad.
A tu intensidad le sumaremos mi ilusión;
vuelve aquella luz, que ciega y adormece.
Llegaba la mañana por el horizonte,
y yo despierto en mi cama.

Me culpo.

Quise crear algo que fuera nuestro.
Darle un momento al último suspiro.
Enterrar el desencuentro que tuvimos.
Pero no pude.

Quise crear algo nuestro, partiendo del sueño de un beso.
Quise crear algo propio entre ajenos sentimientos de culpa.
No pude enterrar el desencuentro que tuvimos.
Y ahora explotamos...


Reflexiona...



Entiende que nada ha sido un cuento.
Que toca esperar a un nuevo engaño.
Subirme a tu pecho y sentirme salvado.
Callado esperar a que vuelvas de nuevo.

¿Dónde estará la arena de nuestro tiempo?
¿Desapareció también en aquel momento?
Y me culpo.


... ver tu mirada por un telescopio.
Mascar el espacio que separa los labios.
Saltando a matar, fallar en cada peldaño,
y nunca encontrar un recuerdo cercano.

Si este destino se impuso alejarnos.
Que se calle, que nos deje abrazarnos.
No puedo creer sus mentiras y amaños,
no terminarán con algo tan mágico.

Y me culpo.

Cada noche ante el mismo espejo de siempre me culpo.
Cuando creo que el miedo me vence me culpo...
¿y si fuera verdad? Reflexiona.

Antes mandarme a luchar cuéntame la historia una vez más...
si me quieres en verdad.



Fuegos artificiales.

He subido el volumen de la música,
para evitar así oír los cohetes de fuera.
Suenan como cañonazos contra mi ventana,
los cristales retumban… qué miedo dan.

Hay alarmas ahí fuera que saltan;
recuerda al fin del mundo, sólo falta aceptar la soledad.
Podré caminar entre ruinas sin que nadie diga nada;
¡qué emoción!

Los pilares parecen venirse abajo tratando esconderse.
Fuegos artificiales, altos, bellos, más altos.
Ya lo ves, hay a quien le alegra ver morir un artificio,
cosas de los urbanos supongo. Se asemejan a estrellas…

pero no lo son, no me engañéis.
Porque una estrella no se puede crear, por mucho que las veas.
Si no eres una estrella, no lo serás nunca.
Y un nuevo cohete, este impacta de lleno contra mí.
Joder, qué miedo. Y mis alarmas se suspenden.
Comenzó el fin.

24 abr. 2012

Eran dos.

Eran dos.
¿A estas horas?
¿Tan tarde?
¿Tan oscuro?
Eran dos.
Un banco en penumbras.
Un beso alocado.
Algo que no era un beso, algo que era alocado.
Decencia extraña para dos señoritos.
No entendía, no entendí, no entenderé.
Quizás el destino tuvo que ver... idiota...
Eran dos...
¡y ella estaba allí!

23 abr. 2012

Todo está bien.

Tu perdón ha llegado en el peor momento,
apenas tengo fuerzas para seguir escuchando,
si hubieses llegado ayer no me hubiese importado;
pero hoy no estoy para tonterías.

Quizás es mi ego que no me deja mirarte,
quizás es el orgullo que me pide callarte.
Entiendo que vienes con buenas intenciones,
pero lo siento; hoy no busco explicaciones.

Las busqué...
Juro que lo hice, alguna vez...
alguna vez de las que dieron que hablar.
Pero ya ves... ya lo ves.
No soy lo que era, ni tampoco al revés.
Has cambiado tanto que me resultas extraña.
Y te miro... juro que a veces te miro.
Y no puedo dejar de mirar la marca del miedo en tu rostro.

Pero está bien, todo está bien.
Tranquila mi amor, que todo está bien.
Y cuando mientas diré; todo está bien.
Y cuando llores... entonces reiré.

Ni un día más, ni un minuto más, ni una hora más, ni un mundo más.
Nada más, no queda nada porque todo lo tienes tú.
Y yo, que intento avanzar mientras caigo,
entiendo que el odio congeló mi habitación.

Y ahora tú, cambias de cara después.
Y ahora yo, te miro diciendo que todo está bien.
Tú, cansada de remar por algo que nunca ha ido bien.
Yo, cansado de esperar a que me vuelvas a querer.

Y tú... no volverás a abrazarme.
Mientras que todo esté bien, no volverás a mirarme.
Si el final nos aleja, no volverás a tocarme.
Pero, si aún queda guerra, si hay ganas de luchar;
no me verás rendirme nunca, porque te odio.

Y te odio, y te odio... por que nunca quisiste escuchar.
¡Vamos, tira la piedra! Que retumbe mi celda por tu maldad.
¡Te odio! por siempre jamás, por mi seguridad, porque no supiste quererme.
Desaparece... desaparece ya, desaparece para siempre.

No, no hay más que hablar.
Todo está dicho ya.
No, no hay nada por lo que luchar.
Todo ha muerto ya.

No finjas que ahora te importa... tuviste tu oportunidad.

Mañana, luz.

Mañana habrá más luz.
Mañana abriré las ventanas.
Tu aroma es intenso, apareces de la nada y me alumbras.
Mañana entrará el sol, porque así lo ha querido Septiembre.
Y en su monótona canción, el sol trajo consigo la buena suerte.
Mañana habrá más luz, mañana entrará la corriente.
Que hace temblar a la penuria, y a su miedo intermitente.
Mañana habrá tanta luz que deba mirarte,
y cerrar los ojos sin creer que estés en mi vida.
Hasta mañana luz.

19 abr. 2012

Su alma.

Su alma quedará, impregnada a aquel lugar.
A aquella atrocidad.
A aquel remordimiento que cada noche va a más.
Volverá a llorar.
Volverá a sentir, todos los recuerdos que ha matado para ti.

Su alma quedará, condenada a vagar.
Entre un pantano gris y un desahucio de la realidad.
En aquella gran ciudad.
Entre tanto malestar.
Su alma encallará… en una tempestad.
Barriendo entre el cemento vagos restos de sinceridad.

18 abr. 2012

Obsesivo-compulsivo.

Obsesivo-compulsivo, trastorno anti-conceptivo.
Un punto fijo en medio de un lunar,
miles de respuestas anticipadas sin ningún porqué.
Y una pregunta ¿donde estará su piel?

Su transparencia te debería resultar normal,
aunque ya sólo ves luces opacas tras un cristal oscuro,
manchado por miradas que no están, por restos acrílicos de realidad.
Mírate, ¿qué eres ya? Otra historia de desamor para contar...

Obsesivo-compulsivo, trastorno bipolar.
Juras odiarla pero rezas por volver a verla.
En tu interior aún notas su presencia,
aunque no entiendes que su marcha te sea una penitencia.

Mírala... está muy lejos ya... hay más nombres ya...
hay nuevos hombres ya.
Mírate... estás muy lejos de ser tú.
Acepta qué, todo el dolor, renacerá con un nuevo nombre, un nuevo color.

¡Exijo tu metamorfosis ya! Una nueva patada que te haga cambiar.
Presa del bruxismo infesto, suelta las manos.
Despeja la pista antes de bailar.
¡Fuera tu obsesión! ¡Fuera todo el dolor!
Deja de recordar algo que te hace llorar.
Mírate, ¿no te parece suficiente?
Obsesivo-compulsivo de valor efervescente... atrévete a olvidar.

Entrevista para Exlibri!

Ya podéis leer la entrevista realizada por los compañeros de Exlibri!!

http://exlibri.blogspot.com.es/2012/04/entrevista-iii-fernando-canete-lozano.html?utm_source=feedburner&utm_medium=twitter&utm_campaign=Feed:+blogspot/fXvdX+(Ex+Libri)

Hay sorpresas dentro de la entrevista, os recomiendo leerla!!

Un abrazo perdid@s!!

17 abr. 2012

Rayo y trueno.

Es un rayo, es un trueno.
Callaros.
Es un rayo, es un trueno.
Silencio.
Es un rayo... de luz.
Es un trueno que retumba.
Mece la noche.
Dejad respirar a la noche.
Es un rayo, es un trueno.
Sea lo que sea, me siento más seguro dentro.
Salgamos a luchar contra los elementos.
No era un rayo, no era un trueno.
Era el tiempo.
Y sopló hasta derrumbar nuestro cuarto...

Era un relámpago, pero calla, no se dieron cuenta.

Desde tu escondite.

Como una fotografía antigua observo mi cara.
Bañada por el rocío de la mañana, mojada.
Húmeda, entre lágrimas, suspiros y aguaceros
que provienen de algún lugar del que nunca se supo.
Desde tu escondite, para el mundo, en un susurro.

Comprendo que no puedo olvidarme del papel,
en pleno acto, no recuerdo el guión. Nervios. Más nervios.
Más allá de aquella luz se puede ver el horizonte.
Sigue mi dedo; ¿lo ves? Si sorteas este muro se verá tan nítido...

Pero era un foco en medio de la noche,
un charco pisado, un pasado olvidado, y un claxon cansino.
Pero si estoy en medio de la acera, ¿por dónde pretendéis pasar?
Seres que miráis de reojo, observarme de cerca, estudiarme.
No soy lo que siempre quise pero soy capaz de aceptarme.

Desde tu escondite, para el mundo, como un susurro surge
lo que en realidad era un grito de dolor.
Pero, ¿cuánto tiempo llevas callada imbécil? Llorando porque sí.
Sigue mi dedo, ¿ves el horizonte? Si te secas las lágrimas será más sencillo.

Pero llovía, y no logré refugiarnos.
Nos mojamos y nos ahogamos en lamentos.
Pasan las estaciones y aún me duele aquel momento.
Estamos empapados y sin nadie que nos entienda.
Llora... porque el sufrir nos alimenta.

16 abr. 2012

Frío (Titanic)

Tengo frío, mi piel se está congelando.
Con las ventanas cerradas no podrá acariciarme el verano.
Y, ninguno queremos eso... hace frío.
No sé si es mi ausencia o tu cálido gemido inexistente.

La solución sería abrir las ventanas, o que rompieses mis cristales.
Puestos a imaginar, prefiero llenar mi vida con retales de tu valentía.
Pero ya ves, no puedo dejar de pensar ni un sólo segundo en ti...
y tus piedras no quieren dar paso al cálido verano.

El mercurio desciende y mi respiración decrece,
vahos forman figuras con tu nombre en mi cristal.
Tengo un plan; congelemos aquel momento en el que debimos parar,
y no joder así cada despertar que nuestro miedo ha robado.

Dicen que este miedo no decrece por mucho que amanece,
nos encierra entre tinieblas y nos ahoga entre sus redes.
Hace frío, mientras miro como el deshielo nos confunde;
dos corazones helados que no saben hacia donde remar se pierden...

Hace frío, siente que lo estoy sintiendo.
Se congela mi mundo... mientras tú desapareces.
Faros en un iceberg que no nos alumbraron lo suficiente.
Éramos titánicos... y ahora yacemos en el fondo del olvido.

15 abr. 2012

Relax.

Respira... mira al rededor; si nadie te ve grita, si nadie te ve corre.
Respira, necesitas oxígeno en la azotea.
El tiempo se quema, la paciencia se quema.
Respira, y aléjate... relax, fuera problemas...

14 abr. 2012

Dale más!

Dale más duro, más duro, más.
Gritaba enloquecida mi conciencia.
Entre tanta inocencia sorprendía aquella bondad.
Dale más duro, dale duro, dale más.

¿ Rebobinamos? Me he perdido, me he confundido de lugar.
Entre tantos niños y no veo la sinceridad.
Me he equivocado en el desvío, o no soy normal.
Gritos de fondo exigían; dame más!

Los niños, que yo a vuestra edad....
anciano, ya me veis, darme más, ¡quiero más!
Tantas voces a un mismo compás,
sin entender porqué matan su humildad con besos de mentira.

Si no puedes andar serás real.
Si no puedes hablar serás real.
Si no sabes hablar serás capaz,
de suponer que el arte ya no da para más.

¡Míranos! No somos mayores ni adultos,
pero entendemos que el querer está sobrevalorado.
¡Somos Dioses! Darles más, más aun, mucho más.
¿Dónde ha quedado la coherencia?

Tan duro, y tan real...
yo era un niño a su edad, y por temprano que amanezca.
Ellos exigen más duro, más duro, más;
sin saber lo que dicen cuando pierden la inocencia...

Puede que el tiempo...

Puede que el tiempo pare y observe...
con detenimiento, con disimulo.
Puede que el tiempo se pare... y observe.
Como nos consumimos, como nos olvidamos.
Puede que el tiempo observe, y nunca pare.
Callará en el silencio del monótono descanso,
creará un universo donde la incertidumbre
y los ojos cerrados prevalezcan.
Puede que el tiempo pare, y nos observe.
Puede que el tiempo llore.
Puede que un suspiro nos destruya.
Puede que el tiempo... esté corriendo en nuestra contra.

C/Resignación.

El tiempo perdido se esconde en el mismo lugar
en el que se ocultan los sueños robados, en la calle de la resignación.
Mañanas ínfimas y tersas que te recuerdan un tiempo mejor,
un escenario y un discurso preparado; una voz en off que me aleja de mí.

Quizá si lo intentamos marcha atrás, buscando una mejor posición,
otro punto de vista; controlemos mejor el volumen, creo que nos estamos gritando.
Quizá si grito se me escuchará mejor...
Es tan obvia tu verdad que se esconde entre mentiras, qué ilusa.

Un campo de batalla y una vida como mediadora.
Un retal de recuerdos y un redil de desengaños nos impiden llegar.
Somos sinceros. Estamos siendo sinceros. Aquí nadie se miente.
Tengo un título para nuestro guión; "los seres poco inteligentes".

Pero si todo termina como una explosión sin daños ni prejuicios.
Todos arrasados por un tifón que acaba en diós, y una mirada de soslayo.
Si mentimos más que hablamos nada más empecemos a correr,
dime; ¿recordarás que un día nos quisimos? Qué iluso.



10 abr. 2012

En la calma de mi cuarto.

En la calma que impregna mi cuarto descanso.
Estos vientos de tormenta me agotan tanto…
mecen mi alma con cierta brusquedad,
y al reflexionarlos se vuelven vagos y perezosos.

Siento que se ha perdido la fe en un mundo mejor.
Que el aire caduco de la envidia pudre las briznas
de alegría y sinceridad, que este campo de calor arrasa.
Y nos arrastra consigo, hasta su abismo, hasta mi casa.

Vivo entre los locos acordes de una sociedad endeble,
rozando con mis dedos el silencio cuando grita.
Prefiero la calma, prefiero un tranquilo otoño, mi cuarto.
Vivo tranquilo entre los reflejos translúcidos de mi ser.

Ahora comprendo que el tiempo perdido en ti me destruye,
en este repaso a mi calamidad observo al tedio como rehén.
Son palabras que nunca nadie escuchará de mi boca,
pero así me veo desde mi parcial imparcialidad.

Siempre tan sincero, siempre tan contradictorio, a veces no tanto,
buscando en mi cuarto la fórmula contra el insomnio.
Me duermo pensando en la brevedad de los días,
en la infinita rutina y en la calma desmedida que me encierra.

La noche.

¿Qué quieres que te cuente de mí que no sepas ya?
Estoy hecho de hielo, y desaparezco cada vez que amanece.
Que la luz me confunde y que busco realidades incoherentes.
Espera un momento, eso ya te lo conté al decir que te necesitaba...
Volvamos a empezar.

Soy bipolar y a veces requiero de estigmas,
marcas de tu paso en cada gramo de mi piel.
Pero te odio, no sé como más decirte que te mueras.
Estoy perdiendo el juicio...hola, soy aquél.

Sabes más de mí a cada nuevo anochecer,
en serio ¿y aún no sabes mi nombre?
No soy más que la musa del alba, la jaula del alma y la hembra del sol.
Soy la noche, y entre tinieblas me encontrarás... encantada.

Quizás es tu manera de querer.

Soy fan de esa manera tuya de evadirme.
Al obviarme siento como levito, me vuelves a excluir.
Pensé que eramos algo más... entiendo que somos uno menos los dos.

Una conversación eterna que dura mil horas,
la lucha del bien contra el mal, y mi grito contra tu cabeza loca.
Me miras y asiento, entendemos que todo ha acabado.
No estoy invitado a tu baile, no soy el último que te toca.

No es cuestión de tiempo lo nuestro,
aunque intentes alargarme el alma este momento.
No somos dos y debes entenderlo.
Tengo una llamada, no hace falta que me ignores;
esta vez soy yo el que se gira distraído.

Al viento esparces mis cenizas como si sólo fuera historia.
Vuelvo a casa cabizbajo, avergonzado por tu hazaña.
No me mires esta vez al entrar, no tengo nada con lo que desaparecer.
Una conversación que no terminará y ver como me excluyes otra vez...

¿Y si fuera al revés y el invierno todo lo devolviera?
Si el tiempo que me quitas fuera preso de aquella manera,
quizás, quizás... quizás es tu manera de querer.

9 abr. 2012

Teoría de la felicidad.

- Son las 2:54 de la noche del Lunes 9 de Abril. Damos comienzo al interrogatorio a Don Fernando Cañete Lozano, imputado por un delito...
- Ahórrate los detalles, por favor, no queda poético.
- Por el bien del interrogatorio, y por el suyo propio, le convendría no hablar hasta que yo le pregunte.

Un largo silencio invadió aquella habitación gris. Con la única luz que otorgaba un halógeno colgado del techo, se podía distinguir una mesa en el centro de la sala. Dos sillas, un cara a cara. Estaba sentado. Mi rival estaba de pie, pretendía intimidarme. Decidí perder mi mirada en el horizonte, observé las esquinas; una cámara en la esquina sureste, otra en la noroeste. La cristalera negra que quedaba a mi derecha, otorgaba un vago reflejo de aquella escena que parecía sacada de alguna historia fantástica... en el sentido ilógico de la palabra.

- ¿Ha entendido señor Cañete?
- Por supuesto, no soy imbécil aunque no lo creas. Si no te importa, podrías no volver a decir lo de señor, me hace sentir... - el retumbar de aquél puño rival contra la mesa me impidió terminar mi discurso. Me odiaba, podía verlo en sus ojos inyectados en rabia y furia. Los que me miraban desde el más allá (la parte trasera del cristal oscuro) me odiaban casi de igual manera, o quizá más y por eso preferían no mirarme. Yo les odiaba a ellos, a todos, tenía miedo de hecho allí encerrado. Era un gamusino cazado en aquel momento, tan extraño como imposible, pero por fin cazado. Sonreí. Respiró hondo. Me miró. Prosiguió.

- ¿Viejo? No recordaste tu edad cuando hiciste lo que hiciste, no te importó aparentar una madurez que no tienes.
- Cachondo, iba a decir cachondo. Pero sí, también me hace sentir viejo, omítelo, por favor - mantuve una sonrisa que acentué al final de aquella frase - Y, por cierto, discrepo, nunca he aparentado nada. Sería una real estupidez aparentar tener algo que tienes, ¿no lo crees?
- Tu arrogancia no te va a traer nada bueno.
- Discrepo, mi arrogancia me mantiene vivo, de no ser...

No pude terminar aquella frase, su mano se lanzó veloz contra mi rostro, con tanta ira que nos tumbó a la silla y a mí. Caí de espaldas contra el suelo, obviamente, no fue una caída placentera. Los dolores de espalda que siempre me causan problemas comenzaron a recordarme su existencia. Mi nariz también quiso un papel protagonista, y una ráfaga de punzadas de dolor me hicieron intentar retorcerme de dolor (lo cual, era difícil estando esposado a aquella silla infernal).

-¡Joder! - aquella expresión se convirtió en un alarido disimulado de dolor cuando conseguí aguantar las lágrimas. Se situó detrás mía, y volvió a levantar mi silla - Está muy feo que me tutees, ¿lo sabías? ¿No te han enseñado modales?
- Cállate la puta boca, ¡Dios! Eres sumamente pesado - una carcajada brotó en forma de protesta desde mi interior. Sabía que estaba jugando con fuego, pero debía ver hasta donde podía llegar, donde estaba su límite.
- Evitaré comentar esa clara discriminación hacia mi peso.
- ¿Dónde estabas la noche de los hechos? - su gesto frío, calculador y sobre todo serio, me hizo plantearme que la estrategia no estaba dando sus frutos. Decidí pasar a la defensiva, seguir el juego.
- Estuve en casa, solo, como siempre.
- ¿Tienes alguien que pueda corroborarlo?
- ¿Eres idiota? Estaba solo... ¿quizá no había nadie?
- ¿No hablaste con nadie? ¿No te llamó nadie?
- Rotundamente no.
- Qué pena me das... ¿por qué estabas solo en tu casa?
- No tenía ganas de salir.
- ¿Por qué no?
- ¿Cuántos pelos tienes en la cabeza? - Conseguí cazarla en fuera de juego, una sonrisa se dibujó en su rostro. No tenía tan controlada la situación. Nunca lo había tenido, valgo demasiado.
- ¿A qué viene eso?
- Lo siento, acostumbro a responder con preguntas inútiles a preguntas inútiles. No lo sé por qué no tenía ganas, no las tenía y punto.
- ¿Te pasa a menudo? ¿Acostumbras a no salir?
- Sí, y a la segunda no. No suelo tener muchas ganas de nada en general, pero suelo llevarlo bien, me gusta hacer reír a la gente cuando estoy triste, me hace sentir mejor.
- No te he pedido que me cuentes tu vida. ¿Te consideras una persona alegre o graciosa?
- ¿A qué viene esa pregunta? ¿Estás intentando ligar conmigo? No es el mejor lugar, aunque siempre me gustó hacerlo con gente - me miró a los ojos. Se acercó lentamente sin perder mi mirada. Se agachó, lentamente, hasta que ambos campos de visión se fundieron en un solo intercambio de imágenes. Acercó sus labios a los míos, lentamente, como en un susurro multiforme. A mitad de camino, redirigió aquel rumbo, y los acercó a mi oído.
- Prefiero morir antes de estar con un cerdo como tú.
- Me pone muchísimo que me digas guarradas al oído - había acercado mis labios también a su oído. No sabía qué estaba haciendo realmente, había perdido el rumbo, no sabía como defender, como salir ileso de todo aquello. 

Se alejó de mí, y salió por una puerta situada a mi espalda. Debido a mi posición, no había sido consciente de la puerta hasta ese momento. Lo consideré un fallo, que podía haber estado jugando en mi contra todo ese tiempo. Debía pensar rápido, podría volver en cualquier momento. No sabía ni de qué me estaba hablando, a qué venía todo aquello. Pensé, qué podía haberla dañado, qué podía haberla llevado a hacer todo aquello. Había puesto la mirada de la gente que conspira en mi contra, de la noche al día.
No recordaba haber llegado allí, ni como, ni cuando ni por qué. Entendí, o quise entender entonces que aquella sala era a-temporal. Tenía miedo, y comencé a sudar por las manos. ¿Qué iba a ser lo siguiente? Tenía la sensación de que iba a descubrirlo pronto.


- Son las 3:31 de la noche del Lunes 9 de Abril. Proseguimos el interrogatorio al escritor Fernando Cañete Lozano.

- Gracias por omitir lo de Don, señor y demases, me gusta mucho más lo de escritor - su lengua vespertina me dañaba a cada palabra que decía. No lograba entender como después de tanto como me había hecho, tanto dolor, tanto sufrimiento y tantas noches en vela pensando en él, podía mantener aquella arrogancia tan suya. Si de verdad me quería, no era capaz de imaginar por qué siempre se mantenía a la defensiva, por qué tenía una excusa para todo. No era capaz de abrirse, ni de expresar nada de lo que aquel caos de cabeza procesaba. Era el momento de ir al grano, de sonsacarle la verdad. Aunque no sabía como... él me dominaba, siempre lo hacía. Sabía como huir, necesitaba el plan perfecto, la trampa mortal, algo donde no pudiera construir una defensa sólida. Tocaba jugar a su juego.
- ¿Por qué? - lo había conseguido, le había dejado en fuera de juego. No se esperaba aquello. Me miró, fijamente, con semblante serio. Pronto sacó su sonrisa de yena... tocaba volver a remar.
- Verás, mis padres estaban borrachos, y decidieron que la mejor manera de recordar aquella noche era trayendo un retoño al mundo. Y bueno, podría explicarte como fue, seguro que tú lo sabes mejor que yo de hecho, pero al cabo de nueve meses nací yo.
- Desgraciadamente.
- Desgraciadamente, ¿qué? - Ahora sí, había dado con la tecla.
- Dímelo tú.
- No sé, no entiendo por qué dices que follar mucho es una desgracia, más de uno quisiera, créeme.
- La desgracia es que estés tú aquí para no entenderlo.
- Pues, si tan mal te sienta mi presencia, déjame ir - la sonrisa había desaparecido completamente.
- Vete. Yo te suelto y te dejo marchar, pero aunque soy yo la que pregunta, eres tú el que necesita respuestas. Y por eso mismo, no te irás, porque eres incapaz de concebir la idea de no entender algo, de no entender por qué estás aquí. Vete, será tu elección.
- Te sienta muy mal esa forma de expresarte, ¿lo sabías? Hablando como yo... muy mal, está muy feo eso. No pretendas ser yo, ni actuar como yo, a parte de que no podrías, no te queda bien.
- Ser una rata como tú es bastante sencillo.
- Te recomiendo no hablar de lo que no sabes. No tienes ni puta idea de lo que sup...
- ¡Por supuesto que no la tengo! - habíamos llegado al asunto, estábamos dentro; había comenzado la guerra.
- ¿A qué coño te refieres ahora? - su tono se calmó, su cabeza iba a mil. Ahora mismo, era una bomba de relojería a punto de estallar.
- ¿Cómo quieres que sepa lo que piensas, si cada día que pasa te conozco menos? Con todos tus putos secretos, tus cambios de humor repentinos, con tantas discusiones que tienes con todo el mundo, con todo lo que escribes, con las veces que te metes en tu mundo y no hay quien te saque, en serio, ¿alguien tiene alguna puta idea de quién eres? - se hizo el silencio. Había comenzado a caer una lágrima por mi mejilla, y decidí marcharme en aquel momento. Una última tregua. Me fui hacia la puerta, y observé como él no me seguía. Había perdido su mirada, estaba como vagando en el Limbo, en su mundo, siempre en su mundo...




No lograba entender todo aquello. ¿A qué venía ese ataque? ¿Por qué me atacaba ahora de esa manera? No era distinto a como me conoció, ella sabía lo que había, ¿qué culpa tenía yo de sus rayadas? Respiré hondo, lento y pausado un par de veces. Me estaba dejando llevar por el ego, por la ansiedad de una derrota... no, lo estaba planteando mal. No era una batalla. Era un corazón abierto dando golpes de desesperación a uno cerrado. 
Y ahora... ¿qué? ¿Cómo iba a terminar aquello? Quería abrazarla, nunca me había gustado verla dolida, quería decirla mil cosas, llevábamos mucho tiempo juntos, era parte de mi vida, era mi vida. Y yo era la suya... y la parte cancerígena sin ir más lejos. Debía solucionar aquello. 
Escuché el chirriar de la puerta. Comenzaba el último asalto.

Se sentó delante mía. Sacó de nuevo la grabadora.

- Son las 3:56 de la mañana del Lunes 9 de Abril. Última etapa del interrogatorio a Fernando Cañete.
Me da miedo formularla, pero debo hacerlo. ¿Tú me quieres? - aquella preguntaba necesitaba de una respuesta veloz, pero tardé quizá demasiado tiempo en responder.
- Sí - sonó fuerte, sincero y convincente. Me fijé en sus ojos... estaban bañados en lágrimas que no querían caer. Quería levantarme y fundirla en un abrazo, no soportaba verla así. Pero no podía, estaba maniatado a la maldita silla.
- Entonces, ¿por qué no confías en mí?
- Por supuesto que confío en ti.
- No lo demuestras...
- No es fácil, en serio... no lo es. Entiéndeme...
- Lo siento, no puedo. No sé qué narices te pasa para que estés siempre así, tan distante, tan bipolar - aquella palabras sonaban como pedradas en mi cabeza. Le quería demasiado, pero no podía seguir soportando tanto dolor como me causaba, siempre tan oculto... necesitaba algo más para poder seguir confiando en él. Parecía un completo desconocido cuando estábamos juntos.
- Son muchas cosas. Joder... no sé como explicártelo, hay guerras que tengo que luchar yo solo, son contra mí mismo, no puedes hacer nada. Ni tú ni nadie - era consciente de que eso no la iba a hacer gracia. No sabía como se lo iba a tomar, pero... en el fondo, estaba ocultándola que me daba mucho miedo todo, que el no poder entender tantas cosas de mi alrededor me tenía consumido. Deseaba contarla todo, sentirme libre, sentirme fiel..
- Necesito que me lo expliques, necesito saber que te soy útil, que no soy un lastre, que puedo ayudarte cuando lo necesites... - no era capaz de entender qué era eso tan importante que le amarraba a su soledad, incluso cuando estaba conmigo. Eso era lo que le hacía tan jodidamente difícil, el no saber en qué piensa nunca, el qué le incordia, el qué le duele. Yo necesitaba saber algo más de él, no esa falsa sinceridad que fingía tener, quería entrar en él, como él había entrado en mí. Necesitaba saber que podría devolverle las veces que él ha luchado por mí...
- Sinceramente, no sé qué decirte. Me siento un completo idiota, y ahora mismo sólo le doy vueltas a la posibilidad de perderte... y me aterra. Y, en el fondo, siempre es eso lo que me hace distante - tenía que sincerarme con ella, costase lo que costase - las dudas. Hay días que no tengo claro que me quieras, y eso me hace pensar en mil cosas. Además, la gente habla, la gente dice y dice, e intento no escuchar, pero me es muy difícil. Y a parte, estoy amargado con la vida que llevo, y eso me está haciendo perder lo poco bueno que tengo, que eres tú. Y, lo peor de todo, es que estaba tan sumergido en mi mundo, que no pude darme cuenta de que te perdía hasta ahora - solté una lágrima. Solía fingirlas, pero esa era real. Hacía tiempo que no lloraba.
- ¿Sabes una cosa? Yo no te traje hasta aquí, a esta sala, a este interrogatorio. Nos conocimos aquí dentro de hecho. Yo he venido a sacarte, más que eso, a ofrecerte la posibilidad de dejar esta prisión y venir conmigo, a fuera, a vivir, lejos de tanta apatía, lejos de la soledad y el tedio - le miré a los ojos, no me había fijado en que él también estaba llorando. Me quería, en el fondo me quería... y eso me hizo sonreír.
- Entonces, libera mis manos para que podamos irnos juntos - lo dije tan bajo que pareció un susurro, pero fui claro, fui sincero. Estaba dispuesto a salir de aquel lugar, a irme con ella, a vivir de su mano lejos de las malditas cuatro paredes de siempre. Ella me había rescatado.
- Pero... ese es el problema, yo no tengo la llave.
- ¿Entonces? ¿Quién la tiene?
- La llave para empezar a vivir Fer, la tienes tú.


7 abr. 2012

El final.

Vamos valiente, ataca.
Comienza una conversación que no puedes terminar.
Manda ese mensaje.
Dile lo que sientes.
Piensa en ella.
Piensa en él.
Retrocede si pierdes.
Asume tu error.
Pide disculpas.
Llora; estás triste.
Sonríe, todo ha pasado.
Acuérdate de él.
Acuérdate de ella.
Abre ese chat.
Mira su perfil.
Escríbele un poema.
Está bailando, ve con él.
Está llorando, ve con ella.
No tengas miedo a soltar esa broma.
Si te recompensa su mirada, mírale.
Mírala.
Quiérele valiente.
Quiérela, cobarde.
Llévala a cenar.
Dile de quedar.
Omite las excusas.
Que tu recompensa quede en manos del azar.
Lucha por lo que quieres.
Mira a los ojos al miedo y salta.
Nada es lo bastante alto o duro.
No eres tan débil como crees.
Llámale, le quieres.
Llámala, la extrañas.
Les odias a todos; grita.
Insulta al aire.
Piensa en ellas cuando maldigas.
Piensa en ellos cuando llores.
Golpea.
Se consecuente si haces daño.
Deja brotar tu rabia.
Cierra tu puño, encierra al bolígrafo.
Mírate a un espejo.
Atrévete a aceptarte.
Valiente, dime que me quieres.
Cobarde, dime que me odias.
Dite, ¿eres la persona que crees ser?
No soy más que un principio.
Sólo soy un final.
No como perdices.
No te atreves a llorar.
Lánzate a viajar y conocer.
Sal de tu prisión.
Sonríe, lo hemos logrado.
Septubre se acerca.
Abre los brazos, el corazón, la cabeza.
Ya estamos.
Hemos llegado;
Bienvenido a casa.
Bienvenida a casa.
El final.
Somos Septubre.

Monstruo.

Tu silencio recobra el sentido cada vez que hablas.
Tus pupilas, distraídas, dicen más que tus palabras.
Y no es tan difícil, tu discurso hace tiempo que no cambia;
siempre habla de recuerdos, y se olvida de olvidarlos…

Tus manos bailan alrededor de una taza de café,
y juegas con la cuchara, distraída… nos mareas a todos.
Una suave brisa mece tu pelo, y en aquella terraza,
entendí que no había pasado tanto tiempo desde que te quise.

Hablas sin decir nada y eso me enerva, quiero entenderte.
Tantas batallas ilógicas que sucedieron desde mí,
tantas cosas que no me importan de tu alrededor y que me narras.
Qué poca vergüenza de volver a verme, qué poca cabeza…

Y entonces pregunto por él, dejas entrever tu sonrisa.
Una carcajada la precede, y te levantas de la silla.
¡Eres un monstruo!, gritas.
Y la expresión de tu boca lo dijo todo; Mons-truo.

Eres un monstruo, monstruo, mons-truo...
Lloras, y no me apena. Me alejo, te alejas.
Una cuenta a deber y una nueva herida abierta.
Ahora soy un monstruo con una sonrisa nueva, y una lágrima que asoma.
Pensé mientras callaba; los monstruos también lloran.

4 abr. 2012

Algo se perfila, yo me entiendo...

Siempre he escuchado antes de callar, siempre he buscado en otros las respuesta que no me supe dar, siempre he intentando llevarme bien con todo el mundo; pero con el tiempo descubrí que eso es absurdo. Siempre quise ser yo mismo por delante de cualquier ideología, pero el tiempo me enseñó que soy lo que dos almas quisieron un día, quizá no es lo correcto, pero es lo que valgo, y cuanto más intento ser como debo ser, más gente se cree con derecho de decirme algo. O enseñarme a vivir, verás, si no te pido ayuda es porque no puedes hacer más por mí, o quizá sí, pero decidí, dejarte de lado para poder seguir con mi camino, seguro que no es recto pero es lo que decidí al respecto; de tantos falsos como veo, creo que me excluyo, siempre intento ser sincero antes de ser algo tuyo, pero hay días que no puedo y yo también miento a veces, pero son tan pocas que mi nariz parece más la de un pitufo. A veces dicen que soy raro por no andar con vaqueros y sí con camisa, a veces los insultos no avisan y a veces intentan pisarme, pero siempre estoy tan alto que no acostumbro a dejarme. El que lo consigue sin embargo aprieta hasta estrangularme, pero mi vida es así y hace tiempo que me acepto; no soy un chico diez ni un cero perfecto, aunque hay días que siento que nada encaja; si tanto me quieres, ¿por qué solo me llamas en tus horas bajas? El error será mío por creerme algo tuyo antes de llevarte a mi cama, o de recordar tu nombre cuando llegó la mañana. Acostumbro a ser portada de tu historia, aunque nunca me verás en un programa de la Noria, y al cien por cien debes creerme, nunca fui lo mismo que el resto, ni tampoco diferente, porque no puedes encajarme en nada conocido; soy un alma errante que baga por corazones escondidos. Y si es cierto todo esto, por qué siento estar mintiendo? Si en realidad mi vida no es nada más que un sentimiento equivocado, dime tú, ¿en qué me he aceptado? Si cada noche que pasa tengo a menos gente a mi lado. Y aunque sé que ahora mismo estoy mintiendo, os contaré que me marcho esta noche sonriendo.

3 abr. 2012

Día gris.

Hoy es un día gris, una digna bienvenida a este Abril de lluvias.
Entre nubes y aguaceros se mueve el viento,
hoy pausado, hoy violento, entre el silencio de su vaivén retumbo,
como explosiones en mi ser contra la plena sinceridad.

Hoy es un día gris donde predomina el verde,
campos de esperanza regados entre lágrimas,
artificiales sollozos y paulatinos desmayos, ante una verdad dolorosa.
Soledad en mi ser, soledad en mi vida, soledad en mi prosa...

Un Abril nefasto deja atrás un invierno perecedero,
machacando y quebrando los huesos y las estrofas de un lejano verano.
El viento tiñe de pálido las acercas, el aire sopla en silencio esta primavera,
transportando dolor y hojas a nuevas avenidas cargadas de gente.

El tránsito de los coches desacelera mi corazón,
inhalando el carbón que desprende el desdén del tiempo.
Soledad que se viste de seda y me desnuda, me acompaña.
Hoy es un día gris... una triste despedida a este Marzo de nuevos recuerdos.