¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

23 abr. 2012

Todo está bien.

Tu perdón ha llegado en el peor momento,
apenas tengo fuerzas para seguir escuchando,
si hubieses llegado ayer no me hubiese importado;
pero hoy no estoy para tonterías.

Quizás es mi ego que no me deja mirarte,
quizás es el orgullo que me pide callarte.
Entiendo que vienes con buenas intenciones,
pero lo siento; hoy no busco explicaciones.

Las busqué...
Juro que lo hice, alguna vez...
alguna vez de las que dieron que hablar.
Pero ya ves... ya lo ves.
No soy lo que era, ni tampoco al revés.
Has cambiado tanto que me resultas extraña.
Y te miro... juro que a veces te miro.
Y no puedo dejar de mirar la marca del miedo en tu rostro.

Pero está bien, todo está bien.
Tranquila mi amor, que todo está bien.
Y cuando mientas diré; todo está bien.
Y cuando llores... entonces reiré.

Ni un día más, ni un minuto más, ni una hora más, ni un mundo más.
Nada más, no queda nada porque todo lo tienes tú.
Y yo, que intento avanzar mientras caigo,
entiendo que el odio congeló mi habitación.

Y ahora tú, cambias de cara después.
Y ahora yo, te miro diciendo que todo está bien.
Tú, cansada de remar por algo que nunca ha ido bien.
Yo, cansado de esperar a que me vuelvas a querer.

Y tú... no volverás a abrazarme.
Mientras que todo esté bien, no volverás a mirarme.
Si el final nos aleja, no volverás a tocarme.
Pero, si aún queda guerra, si hay ganas de luchar;
no me verás rendirme nunca, porque te odio.

Y te odio, y te odio... por que nunca quisiste escuchar.
¡Vamos, tira la piedra! Que retumbe mi celda por tu maldad.
¡Te odio! por siempre jamás, por mi seguridad, porque no supiste quererme.
Desaparece... desaparece ya, desaparece para siempre.

No, no hay más que hablar.
Todo está dicho ya.
No, no hay nada por lo que luchar.
Todo ha muerto ya.

No finjas que ahora te importa... tuviste tu oportunidad.

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