¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

14 abr. 2012

Dale más!

Dale más duro, más duro, más.
Gritaba enloquecida mi conciencia.
Entre tanta inocencia sorprendía aquella bondad.
Dale más duro, dale duro, dale más.

¿ Rebobinamos? Me he perdido, me he confundido de lugar.
Entre tantos niños y no veo la sinceridad.
Me he equivocado en el desvío, o no soy normal.
Gritos de fondo exigían; dame más!

Los niños, que yo a vuestra edad....
anciano, ya me veis, darme más, ¡quiero más!
Tantas voces a un mismo compás,
sin entender porqué matan su humildad con besos de mentira.

Si no puedes andar serás real.
Si no puedes hablar serás real.
Si no sabes hablar serás capaz,
de suponer que el arte ya no da para más.

¡Míranos! No somos mayores ni adultos,
pero entendemos que el querer está sobrevalorado.
¡Somos Dioses! Darles más, más aun, mucho más.
¿Dónde ha quedado la coherencia?

Tan duro, y tan real...
yo era un niño a su edad, y por temprano que amanezca.
Ellos exigen más duro, más duro, más;
sin saber lo que dicen cuando pierden la inocencia...

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