¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

10 abr. 2012

En la calma de mi cuarto.

En la calma que impregna mi cuarto descanso.
Estos vientos de tormenta me agotan tanto…
mecen mi alma con cierta brusquedad,
y al reflexionarlos se vuelven vagos y perezosos.

Siento que se ha perdido la fe en un mundo mejor.
Que el aire caduco de la envidia pudre las briznas
de alegría y sinceridad, que este campo de calor arrasa.
Y nos arrastra consigo, hasta su abismo, hasta mi casa.

Vivo entre los locos acordes de una sociedad endeble,
rozando con mis dedos el silencio cuando grita.
Prefiero la calma, prefiero un tranquilo otoño, mi cuarto.
Vivo tranquilo entre los reflejos translúcidos de mi ser.

Ahora comprendo que el tiempo perdido en ti me destruye,
en este repaso a mi calamidad observo al tedio como rehén.
Son palabras que nunca nadie escuchará de mi boca,
pero así me veo desde mi parcial imparcialidad.

Siempre tan sincero, siempre tan contradictorio, a veces no tanto,
buscando en mi cuarto la fórmula contra el insomnio.
Me duermo pensando en la brevedad de los días,
en la infinita rutina y en la calma desmedida que me encierra.

1 comentario:

  1. Así nos sentimos todos con más fecuencia de lo deseado...
    Como siempre, el poema, muy bonito.
    Salu2
    http://javicrespo.blogspot.com.es/

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