¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

7 abr. 2012

El final.

Vamos valiente, ataca.
Comienza una conversación que no puedes terminar.
Manda ese mensaje.
Dile lo que sientes.
Piensa en ella.
Piensa en él.
Retrocede si pierdes.
Asume tu error.
Pide disculpas.
Llora; estás triste.
Sonríe, todo ha pasado.
Acuérdate de él.
Acuérdate de ella.
Abre ese chat.
Mira su perfil.
Escríbele un poema.
Está bailando, ve con él.
Está llorando, ve con ella.
No tengas miedo a soltar esa broma.
Si te recompensa su mirada, mírale.
Mírala.
Quiérele valiente.
Quiérela, cobarde.
Llévala a cenar.
Dile de quedar.
Omite las excusas.
Que tu recompensa quede en manos del azar.
Lucha por lo que quieres.
Mira a los ojos al miedo y salta.
Nada es lo bastante alto o duro.
No eres tan débil como crees.
Llámale, le quieres.
Llámala, la extrañas.
Les odias a todos; grita.
Insulta al aire.
Piensa en ellas cuando maldigas.
Piensa en ellos cuando llores.
Golpea.
Se consecuente si haces daño.
Deja brotar tu rabia.
Cierra tu puño, encierra al bolígrafo.
Mírate a un espejo.
Atrévete a aceptarte.
Valiente, dime que me quieres.
Cobarde, dime que me odias.
Dite, ¿eres la persona que crees ser?
No soy más que un principio.
Sólo soy un final.
No como perdices.
No te atreves a llorar.
Lánzate a viajar y conocer.
Sal de tu prisión.
Sonríe, lo hemos logrado.
Septubre se acerca.
Abre los brazos, el corazón, la cabeza.
Ya estamos.
Hemos llegado;
Bienvenido a casa.
Bienvenida a casa.
El final.
Somos Septubre.

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