¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

27 abr. 2012

Estrella fugaz.

Anoche tuve un sueño.
Los dos estábamos allí, donde siempre.
En aquel lugar reservado en el universo para nosotros.
Contando nubes dispersas en un cielo añil.
Recitando poemas de Alberti a la Luna,
que asomaba tímida. 
Era nuestro rincón, nuestra fortaleza inexpugnable.
Y cada anochecer, caía esa estrella fugaz que vimos pasar.

Hoy, recordé al despertar aquel lugar.
Volví a aquel lugar, donde se oteaba la ciudad entera.
Madrid parecía un leve suspiro de Dios desde allí.
El tacto de tu mano fría antes de llegar a mí.
Un beso, y un ¿llevas mucho?
Un "necesitaba pensar en ti un rato".
Pedía el mismo deseo cada anochecer, ante aquella estrella que nos vio crecer.

Hay una constelación de estrellas predispuestas,
para morir por nosotros, ya lo ves, qué simple.
Valientes soldados que caerán cada anochecer.
Y si repites el mismo deseo, seguirán muriendo estrellas.
Por nosotros, por nuestro lugar favorito de Madrid.
"Está refrescando, vámonos a casa".
Y mirando la ventana aún recuerdo aquella última estrella fugaz, y mi deseo...


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