¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

20 jul. 2012

Más allá (introducción a Septubre)

Ya está aquí, siempre nos esperó.
Nos ve llegar y se apagará.
Ya está aquí, el gran final, puede que nunca vuelva a pasar.
Ya llegamos, mientras el aire suspira…
A mi ventanal, llegan noticias sordas, una buena nueva.
Tristes notas que no significan más, que lo que tú quieras que sean.
Entonces el ayer, no será más que polvo en polvo…
Las armas que usamos para llegar, harán titubear la duda.
El camino nunca fue el correcto.
Las miradas nunca fueron en silencio.
Los mares se ciernen sobre ti, mares que conspiran y murmullan.
Mares que van desde lo oculto al fin, en un suspiro…

Ya está aquí el gran final, el que tanto anhelaba.
Por el que luchamos hasta desangrarnos sobre el fango.
Somos el futuro de una generación perdida;
en mi lápida un desde ti, un desde entonces; nada volverá a cambiar.
Si somos hijos del centeno, nada volverá a ser igual.
Vamos a volar, vamos a callar; vámonos de aquí, vamos más allá.
Si llega el final, si toca esperarte; nada será igual, porque ya todo se arde.
Entonces llegará con su aire de grandeza, toda la esperanza que decidí aniquilar.
Llegará el mal, con su fe en la tristeza, y todo cuanto quiero se lo habrá llevado ya.
Morirá en paz el sentimiento que nos ata, que nos mata, que va más allá.
Ya llegarán, mientras nos atan, mientras todo calla, mientras dejan al tiempo hablar…

Ya están aquí… oigo sus pasos que se acercan, acechándome…
Ya están aquí, puedo sentir su roce.
Su aliento inhumano en mi piel…
Fue todo tan raro en aquel lugar… el humo y mis manos.
Simbiosis perfecta de algo tan dual;
tú… y yo también. A veces fuimos dos.
Entiende que nada volverá a ser igual.
Nunca más allá, siempre menos él, todo era genial.
Él fui yo… polvo al polvo y mis cenizas que vuelan.

Ahora que ya están aquí, que todo volverá a girar.
Que el tiempo recurrirá al destino, y el destino va a naufragar.
Puede que no volvamos a ser más que el aire que se escapa en un suspiro,
la lágrima en un sollozo mudo, de espanto, de resignación sincera.
Un dolor eterno en el alma, y puede que infinito.
Eternos, tú y yo, mientras el mundo toca a su fin.
Más allá de mí y de ti, en multiversos de colores que nadie dibujará;
como el lienzo en blanco del que hablamos una vez más,
definir nuestro infinito en una canción nada más…
Tras haber llegado aquí, hasta ti, siento que vuelvo a errar.
Si en el mundo no existió, ni tu ser ni mi realidad;
¿por qué seguir aquí, pudiendo empezar a volar?
Puede que yo, no sea más que tu última verdad.

Ahora que sé toda la verdad, ¿qué me ata a tu excentricidad?
Ahora que soy capaz de decidir, ¿por qué seguir esperándote?
Morir de frío sin luchar, o buscar los remos y salir de ésta juntos.
Barrer el desierto buscando nuestra realidad;
deja ya de buscar.
Comienza la batalla y ambos aún estamos en la reserva.
Jugar con nuestras almas sin más alarmas que la niebla.
Empieza a saltar, haz que todo esto valga la pena.
Ven, vamos a luchar.
Ven, a buscarnos ambos.
Vamos a matar al mal, vamos a acabar con ambos.
Ven, vamos a luchar, prepárate que ataco.
Vamos a morir una noche más.
Vamos a hacer infinito el dolor por no despertar;
en esta pesadilla eterna noto que voy más allá,
no despertaré al caer.
Dolerá al sangrar.
Si empezar a correr no nos salvará;
no somos más que el tiempo que hemos dejado escapar esperándonos.

Ya está aquí, siempre nos esperó…
Maldito dolor que siempre acecha tras la puerta.
Ven… vamos a saltar.
Vamos a saltar al vacío antes de morir en esta lucha eterna.