¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

30 sept. 2011

Se masca algo grande, únete a la ola del arte!

Hola a tod@s! Lo primero presentarme, soy Fernando Cañete, o Cañete el Perdido, aunque la mayoría me conocéis.
Veréis, os robo vuestro valioso tiempo un momento, para comentaros un par de cosas.
Como ya sabréis los que me seguís más de cerca, llevo tiempo queriendo publicar un segundo libro (el primero, mi autopublicación de El Diario del Perdido, no llenó mis espectativas, para qué engañarnos).
Pero esta vez, voy a intentar hacer algo distinto.
El primer cambio, será que no seré el único escritor de dicho libro; la idea, es que cualquiera de vosotros aparezca. Que cualqueira que quiera escribir, bien sea poesía, ensayo, textos filosóficos, realtos cortos... etc. No sólo cualquier escritor tiene un hueco, también todos aquellos que se dediquen a la pintura, al dibujo artístico, tienen un hueco.
Como habréis observado, no va a ser un libro plenamente de poemas, no va a ser un poemario.
Voy a intentar hacer con VUESTRA AYUDA, algo nuevo; una mezcla de estilos, de técnicas, de autores... algo novedoso hasta la fecha.
Otro cambio importante, es que el libro va a ser SIN ÁNIMO DE LUCRO.
Explico esto; el libro se podrá adquirir (cuando esté preparado, no le ponemos fecha porque será algo calmado y pausado), através de descargarlo en mi página web ( www.eldiariodelperdido.com ), o, si se queire impreso, comprándolo através de BUBOK. Así es, el libro lo publicaremos con BUBOK, que es la que me permite hacer realmente lo que queiro, pues hoy por hoy, las editoriales buscan renombre, no gente que comienza. Como en todo en esta vida, los grandes, los "mayores" de este mundo, miran antes a las estrellas consagradas, a los viejos roqueros, antes que a los barrios bajos, al "submundo".
Quiero que entre todos cambiemos eso, y la única forma de hacerlo, es demostrando que se pueden escribir grandes cosas hoy por hoy, sin haber vivido la posguerra ni la dictadura, sin tener 12 carreras y 90 premios.
Por eso mismo, os pido VUESTRA AYUDA, y os ofrezco publicar algo conjunto, conmigo, y con todo aquel que se quiera embarcar (que hoy por hoy, ya somos unos cuantos).
Por supuesto, el participar es GRATUITO, y todo aquel que quiera, simplemente tendrá que contactar conmigo, bien através de mi tuenti (Fernando Cañete Lozano), o por la cuenta del blog (Cañete el Perdido) o por un comentario en la web ( www.eldiariodelperdido.com ), por Twitter (EDdP_Ofcial), o por el correo (elcorreodelperdido@hotmail.com)
Creo que es una idea interesante, y que a todos nos va a ayudar mucho. Dejo en vuestras manos el participar, y os animo a intentar este proyecto, que si cala lo suficiente... podremos hacer algo grande no?
Un abrazo (y perdón si en el evento hay alguna falta de ortografía jajaja)
Un saludo, animaros a participar. Salud, y poesía!

PD: Reenviarlo a vuestros contactos, podéis darle la oportunidad a alguien de comenzar a escribir, de perder el miedo a ser leído, lo que es crucial para un escritor

29 sept. 2011

Os doy la oportunidad de publicar, gratis!

Hola a tod@s! Escribo este tablón, para deciros que el que lo deseé, puede participar en mi próximo libro. Sin costes, sin ningún tipo de atadura, totalmente gratis y voluntario.
El hecho de que el próximo libro vaya a ser de obtención gratuita a través de una descarga por internet, o pudiendo adquirirlo por medio de correo, me ha hecho pensar en la idea de dar la oportunidad a todos aquellos que quieren publicar algo, y bien no se atreven, o bien no saben como.
Se acepta cualquier tipo de escritor (más a delante, os comentaré el formato del libro, que creo que va a ser algo bastante novedoso y revolucionario). Todo aquel que quiera participar, insisto, totalmente gratis y voluntario, tan sólo tendrá que ponerse en contacto conmigo, bien através de este tuenti, de mi tuenti personal (Fernando Cañete Lozano), bien a través de Twitter (EDdP_Oficial) o bien por el correo electrónico; elcorreodelperdido@hotmail.com .
Como véis, el que no salga publicado en el siguiente libro, es porque no quiere.
Próximamente haré un evento en Tuenti, para informar algo más, pero si queréis publicar, o sabéis de alguien que quizá quiera, no lo dudéis; hacermelo saber.
También, si hay alguien que se dedique a la pintura, al dibujo artístico vamos, también puede participar, de igual manera, contactando conmigo.
Y no sólo poetas, si no también filósofos, ensayistas, escritores de relato... todo tipo de arte tiene un hueco en el próximo libro.
Espero que os animéis, porque de verdad, que si sale bien va a ser algo muy novedoso, y que seguramente dará mucho de que hablar; recordad, cuantos más seamos, mucho mejor!!
Un saludo, y espero que os animéis a participar!!!

Fernando Cañete Lozano; Cañete el Perdido.

27 sept. 2011

Impetérrito simple.

De nuevo, desperté bocabajo en mi cama.
No sé qué busco, o qué no encuentro;
sólo sé, que llegó el momento de rogarte,
de decirte con mi mirada de cordero; vuelve.

Una vez más, el sol entra por mi ventana sin avisar.
Y deja entrever, tormentas de satélites que caen a mi alcoba.
Una batalla de lo ajeno ante lo propio;
mía, ajeno a todo compromiso, y lo propio, eso que me falta.

De nuevo, las sábanas se enredaron en mis pies,
la luz no terminaba de apagarse una jornada más.
Y una vela me decía; es el momento de rogar que vuelva.
Y una foto me repetía, devorarás el incienso de la soledad…

Mírame a la cara y dime con quien dormiste.
Yo preguntaré quien era aquel que te inspiraba.
¿A quien le escribías cuando yo pensaba en ti?
De nuevo, me giro en la cama, intentando dar la espalda a la realidad.

Hay un futuro llamando a la puerta, y mis ganas en el baño.
Esta cama me arropa tan cálida que da pena dejarla.
Llámame y dime, ¿en quien pensabas esta noche cuando dormías?
Y de nuevo, una decepción tan infinita como se me hace este café,
acolcha mi almohada para seguir ahí; inservible e imperfecto,
vacío, rodando por mi cama… sin miedo, un simple humano impetérrito soy.

25 sept. 2011

Segundo aniversario del blog!

Hola a todos! Empezare diciendo que es la primera vez que muestro mi poesia al mundo. Al igual que es la primera vez que hago un blog de estos. Aqui encontrareis la mejor poesia que mi corta edad me ha permitido escribir. Aunque no quiero que veais este blog como un simple blog de poesia, sino como una ayuda a todo aquel que necesite alguien que le escuche, alguien que le comprenda. El camino hasta decidir llegar aqui ha sido largo. A tocado sufrir, a tocado reir, pensar, llorar. Una mezcla de sensaciones que nos inicia en el resbaladizo sendero de la vida, y que nos enseña que lo importante de caerse, es aprender a levantarse. Y que por muy fuerte que golpee la vida, siempre seguiremos ahi para recibir los golpes.Muchas gracias a todos por dedicar un solo segundo de vosotros a mi poesia, y espero que disfruteis de ella y os ayude tanto como me ayuda a mi. Un abrazo.

Esa era la carta de presentación, con todas y cada una de sus faltas de ortografía, que cometía por aquellos entonces, hacer dos años.
Una carta de presentación, que daba la bienvenida hace dos años a lo que por entonces era un desconocido rincón de la inmensidad de Internet, y que hoy por hoy, cuenta con más de 9.000 visitas; El Diario del Perdido.
Y me enorgullece decir la verdad, que las bases ideológicas y fundamentos del blog, se mantienen inalterables; sigue siendo un rincón de escape para aquellos que necesiten una dosis de esta droga que es la escritura, un lugar donde refugiarme, y refugiarse quien lo deseé, una ventana a mi alma, y un dardo que se lanza contra la vuestra.
Sigo escribiendo, para que entre todos encontremos ese equilibrio, que se nos hace tan necesarios en nuestro día a día; un equilibrio emocional.

Después de dos años de EDdP, a cambiado el formato del blog, y han cambiado la fluided de las entradas. Han cambiado los colores, han cambiado los estilos, se han introducido avances, menos de autor y nombre, todo ha cambiado a los ojos. Sin embargo, mantiene esa esencia que lo diferencia del resto, esa cercanía que se intenta plasmar en cada verso, ese intentar ser vuestro ayegado, intentar cada día haceros pensar y sentir.

Una cosa está clara, esto no sería posible, sin los que me leéis, sin los que seguís cada línea que escribo, sin los que a veces se pierden por la red y me encuentran por casualidad, sin los que me alaban y sin los que me odian.
Por eso, en este segundo aniversario de este que es mi hogar, quiero deciros gracias; por enseñarme a vivir, y por enseñarme a contarlo.

Y por eso, por haber mantenido la esencia estos dos años, he quierido comenzar con la carta de presentación de aquel entonces, cuando aún no era si quiera un bachiller.

Espero que mis versos sigan llenando vuestras noches de historias infinitas, que sigamos sintiendo juntos, y, por supuesto, que la inspiración no me deje, que sin ella no sería nada.

Un fuerte abrazo, y de nuevo daros la bienvenida a mi Diario, a nuestro Diario; El Diario del Perdido.

Fernando Cañete Lozano; Cañete el Perdido.

24 sept. 2011

Teoría del amor.

Antes de comenzar la narración, perdón a los que les gustan los relatos con más acción, misterio o intriga, pero últimamente sólo se me ocurren éstas cosas! Comencemos pues;

No concebía aquella noticia, sus oídos no daban crédito a aquellas palabras que debían ser mentiras.
Llevaba sin hablar con ella a penas tres días, y de repente, se marchaba.
No lo sabía por ella, Daniella no se había atrevido a decírmelo, como siempre que ocurría algo importante, como siempre que de verdad tenía algo que decirme, más allá de los meros compromisos cordiales que se llevan en una amistad.
Con el tiempo, había terminado aceptando que demasiado contacto conmigo le daba miedo, le asustaba la idea de llegar a quererme, o de que yo la quisiera, no estaba muy seguro.
Pero oír de boca de Francis aquella historia, su futuro viaje en apenas dos días a Perú, que pensaba dejarlo todo para irse con sus padres, que huía de aquí… ahora, se cae una lágrima recordando aquel agridulce momento.
En un principio, la noticia me defraudó enormemente; ¿qué sientes cuando se marcha un ser querido, la chica a la que amas, o el chico con el que pasarías el resto de tus días?
El saber que vas a perder a la persona que más te importa sobre esta tierra, por no haber sido capaz de atreverte a decirle lo que sientes… me estaba muriendo dentro de mi impotencia, de mi cobardía.
Siendo sinceros, aún hoy por hoy sigo sin saber porqué huyó de aquel pueblo, porqué emigró, y eso que de vez en cuando aún hablamos, pero ya no es lo mismo que era.
Decidí entonces, con mi impotencia en un puño y la rabia que se siente al darte cuenta de que el amor, no te corresponde, en el otro, pasar de ella.
No se merecía tanto sufrimiento, Daniella no valía la pena, hay más peces en el mar, ¿no? Si ella no me mostró nunca afecto, ¿porqué narices iba yo a sentirme mal por su marcha?
Ese discurso se lo creyeron mis amigos, que me vieron de nuevo fuerte, álgido, luchador.
Yo, no.
Aquella misma noche, no dormí.
Di un millón de vueltas en la cama, seguramente fue el ganador de la carrera aquella noche, pues pensaba que tú no darías las mismas que yo, ni por asomo.
No te veía preocupándote por mí, por lo que yo pensara, por lo que yo sentía.
A la mañana siguiente, no salí de mi cuarto más que para ducharme.
Y en la ducha, me derrumbé.
Recordé que con otros había sido más fácil, les habías dejado entrar sin más.
Y a mí, se me cerró una puerta que luché más que nadie por abrir.
Lloré de nuevo, pasé la mañana llorando, sin fuerzas para anhelar, sin fuerzas para luchar, para pedirte que te quedaras, para hacer nada más que morir… y lo entendí, no quería que te marchases, no quería perderte. Comprendí que el amor es eso, no tener dudas que se ama a una persona, de perdonarla cualquier cosa si te vuelve a sonreír, si te vuelve a mirar, conformarte con tenerla sin besarla, con que ella te abrace cuando menos lo esperas, cuando ella te recuerdo, incluso creyendo que se fue, que sigue pensando en ti.
Llegó la tarde, y decidí salir.
Llamé a Francis, claro, ¿quién si no iba a estar a mi lado?
No hablé con él del tema, y gracias a Dios, él no lo sacó, ni hizo intento de sacarlo.
Simplemente, dejamos que aquella noche muriese, entre el silencio que produce la risa, el silencio metafórico que siente tu corazón me refiero.
Después de aquella última cerveza, no recuerdo nada la verdad, no recuerdo que pasó por mi cabeza, no entiendo porqué salí corriendo, a galope.
Crucé calles como el que pisa briznas de césped en un jardín.
Llegué a su casa, ella nunca me la enseñó, pero sabía donde estaba; me había informado.
La puse un sms antes de llegar; “baja a la puerta”.
Dos minutos después, allí estaba ella, abriendo la puerta de su portal.
La miré un momento, a los ojos, y ella también, lo notó, bajó la mirada, y con gesto desafiante preguntó; ¿qué pasa?
- Me han dicho que te vas mañana.
- Sí, a Perú – aquella respuesta, le sentó como una puñalada.
- Vaya, qué bien. ¿Cuando tenías pensado decírmelo?
- Nunca – mantuve aquel silencio, esperaba algo más que aquella respuesta – no tenía pensado decírtelo.
- ¿Sabes? no tengo ni puta idea de a qué viene esto, pero no me gusta.
- Viene a…- no la dejé terminar.
- Me da igual lo que pienses, me da igual que me duela lo que duela, me da igual todo por una vez. Mira, desde el primer momento que llegaste aquí, me enganché a ti.
- No sigas por favor…
- Por una vez, quiero serte sincero. Me encanta tu manera de mirar, me encanta que me busques con la mirada cualquier sábado por la noche, me apasiona saber que te informas por mí, que te intereso. Me encanta la música que escuchas, tu forma de vestir y de pensar, tu forma de hablar, tu manera de ser con cualquier otro que no sea yo. Me encanta tu colonia, me encantan tus manos, me encantas – comenzaron a caer gotas al suelo, a la misma velocidad que una lágrima se derramó por mi mejilla.
- Patrick…
- No te voy a mentir Daniella, hay días que te odio porque no sé nada de ti, y se convierten en abismos, no sé salir de los baches si no estás tú. No concibo una vida sin saber donde estás, que te vas. Daniella; te quiero.
- Yo a ti no, quiero que te vayas – me quedé helado, era fría incluso en aquel momento. Se suponía que ella también se sinceraría, aunque… debía aceptar que lo había hecho; me confundí, no me quería. Cayó alguna lágrima más, mientras la miraba incrédulo – Si no tienes nada más que decir, quiero dormir para mañana.
- Suerte en tu viaje, un placer haber coincidido contigo en esta vida – conseguí sacar entre sollozos, como si de un suspiro se tratase.
Me di la vuelta, no esperé a su reacción.
La amaba, y no podía soportar aquello. Intenté no derrumbarme del todo, tirarme al suelo y patalear, con las manos en el rostro seguir llorando.
Comencé a andar con paso lento pero decidido, firme y constante.
No era capaz de soportar aquel desprecio, aquel roto no lo podría coser en años, era demasiado duro.
Miré al frente, distraído, sumiso al control remoto que mis pies marcaban, la lluvia era todo lo que se oía, y mis pisadas matando al barro que había producido.
- Te quiero – un grito emergió entonces de la nada, un grito suyo, era Daniella.
Se giró, y allí estaba ella, con los ojos enrojecidos por las lágrimas, con las manos en la boca, mirándome de frente. Para cerciorarse de que capté el mensaje, volvió a repetir aquellas palabras; Te quiero Patrick Muller.
Comencé a andar hacia ella, cada vez más deprisa.
Salió de la protección que la otorgaba su portal, y comenzó a correr también hacia mí.
Nos fundimos en aquel abrazo, que duró a penas unos instantes, pero que me pareció que compartía la misma propiedad eterna del Edén.
Separamos nuestras cabezas, y nos miramos a los ojos, juntando ambas frentes, ahora empapadas por la lluvia torrencial que a ambos intentaba ahogar.
Lo pensé seriamente, quizás un minuto, y entonces, de manera instintiva, me acerqué a sus labios.
Ella, dejándose llevar también, decidió corresponder aquel beso, que ahora era nuestro beso, nuestro momento de gloria, era el momento que tanto había ansiado.
Aún seguíamos llorando, mientras intentábamos recuperar aquel tiempo que habíamos perdido, asustados ambos por la idea de amar, de depender del otro, de aceptar una realidad que ambos temíamos, pero que ambos ansiábamos.
- No te vayas – susurré en su oído, cuando decidimos darnos un momento de aliento.
- Tengo que irme… ven conmigo – dijo tras un momento de silencio.
Nuestros labios volvieron a rozarse, volvimos a sentir aquel calor.

Aquella historia terminó como debía. No se puede poner freno a la vida; ella marchó a Perú, y yo me quedé aquí, velando por mantener en mi corazón su recuerdo; la esperanza de que ella existía, de que era posible.
Tras aquella noche, a veces hemos vuelto a hablar, cosas sin sentido.
Ella rehizo su vida, y yo, también.

No hay mayor dolor que amar sin ser amado, bueno, sí, amar y no saberse correspondido.
La sinceridad, a veces vence al miedo, y en ocasiones, salva almas del declive.

19 sept. 2011

Cae la noche.

Cae la noche, y con ella caen las persianas,
encerrando las luces que alumbran las aceras.
Escondiendo historias que deslumbran a su paso,
ocultando los pecados a la luz de las farolas.

Y caminando llegarás, decían los carteles.
Los pícaros imantados por tu hechizo salen de su escondite.
Noche, sinuosa y cálida, malévola y frívola pues,
dime hacia donde voy, dirige tú a mis pies.

Cualquier bar es una cálida ventana hacia otro mundo,
y la música se corrompe con algún fugitivo claxon.
No hay vagabundos en mi acera, tienen miedo de mí,
o quizá no quedan rastros de aquella macabra batalla.

Cae la noche, y el mundo que conozco se oscurece.
Se tiñe el asfalto de color farola, y el butano de los focos de xenón me deslumbran.
Cae la noche sobre la ciudad y guarda mis secretos bajo su manto,
ocultando tras las ventanas, retales de un engaño, cuando cae la noche…

18 sept. 2011

La maldición del poeta; el precio a pagar por el don de escribir.

Era ella, por ese aura de misticismo que siempre la acompañaba; era la princesa del anonimato, la reina del disfraz con una máscara de sinceridad que a quien no estaba acostumbrado a lidiar con la verdad por delante, asustaba.
La primera vez que la vi, que me crucé con ella, jamás lo imaginé, nunca la creí así, tan perfecta; vestía trajes teñidos de humildad y crudeza, denotaban sus palabras una seguridad en sí misma envidiables, unos ojos que erizaban a la serenidad nada más posarse sobre ella.
No caí en la cuenta de que era ella hasta que me la volví a cruzar, hasta que forzamos el momento en aquella biblioteca falta de concentración en lo que a letras se refiere, con un corazón desbocado como única señal de vida, y un silencio mudo que parecía querer oír aquel; disculpa, ¿tienes un bolígrafo?
Era la pregunta, ella había pronunciado la pregunta, la que era mi pregunta.
Siempre llevaba bolígrafos “BIC” encima, soy poeta, son mi arma de destrucción masiva y mi herramienta para construir.
Pues aquella vez, no fue tan fácil responder, mi voz zozobró en el intento por salir de aquel agujero que ahora era mi garganta, o quizá queriendo acompasarse con el aire que allí se respiraba, decidió no salir.
Un leve movimiento de su cabeza, un parpadeo suyo, me hizo darme cuenta que efectivamente; me la había quedado mirando a los ojos.
No volví a verla por aquella biblioteca, no con la frecuencia con la que desde aquel momento nos estuvimos cruzando digo.
Era como un reloj, yo salía cuando ella entraba, yo agachaba la cabeza cuando ella buscaba mi mirada perdida entre las historias de aquellos locos filósofos.
El destino, como siempre desde que le conozco, hizo de las suyas.
Recuerdo aquella tarde en la que nos cruzamos en las escaleras, ella quiso intercambiar un tímido “hasta luego” con un personaje tan peculiar como yo, que todo lo que expresó fue un ilógico “ey”.
Y así seguimos un par de semanas, intercambiando gestos con la cabeza, tímidas miradas, algún que otro apunte, y compartiendo una misma situación; ambos dos en aquellas mesas, separados por una hilera de sillas, y solos, siempre solos.
Aquello era curioso, pues en mi caso, la soledad ocupaba gran parte de mi día a día.
La cosa siguió así, y nos plantamos en Diciembre.
Comenzaban los exámenes, y un amigo decidió venirse conmigo para preparárselos.
Cosas de la vida, se conocían ambos dos.
Me la presentó, y aún hoy recuerdo su nombre; Daniella.
Como para olvidar ese nombre, con la de historias que me dio…
Me enteré que no iba por mi rama de estudio, tenía otras ideas, otras teorías.
Al caso, tras los exámenes, una noche de fiesta en aquel pueblo alejado de la mano de Dios, la vimos mi amigo y yo.
Ella vino a hablar con nosotros, y estuvimos hablando.
Seamos sinceros, ella hablaba con él, yo era un mero espectador del espectáculo más maravilloso de la vida, dos adolescentes “ligando”.
Aquella noche, aprendí una gran lección; nunca juzgues antes de conocer.
Mi amigo, que le llamaremos Francis, se fue, y quedé a solas con Daniella.
Estuvimos hablando, y… me gustó aquella conversación, debo reconocerlo.
Me gustó su forma de enfocar que la política en España no merecía la pena, que el amor va y viene sin pararse a esperarnos, que la vida es dura sólo si dejas de vivirla en algún momento.
Aquella noche terminó, como todas las grandes historias, o eso pensaba yo.
A la semana que viene volví a verla en el mismo sitio de siempre, y la invité a sentarse conmigo.
Aceptó, con una sonrisa cómplice, y me propuso ser yo el que se sentara con ella.
Y así pasamos otro mes, jugando con los bolígrafos que ahora ya la regalaba en vez de dejarla, intercambiando miradas por las tardes, y batallas cada noche, en aquel pueblo.
Y así estuvimos, hablando, creando una confianza que nunca antes había tenido con nadie. Un vínculo muy difícil de separar.
Por las noches, ella venía a mí, hablábamos largo y tendido.
Los primeros fines de semana fueron más cortantes, pero con el tiempo, se hizo casi automático. Llegar a aquella discoteca y buscarla con la mirada, observando con asombro que ella estaba allí, mirándome.
Recuerdo una noche a principios de Febrero. Nunca olvidaré aquella noche, por lo que significó, por lo que aún hoy por hoy significa.
Hablamos, como cada Sábado, como cada vez que nos veíamos.
Ella me pidió ir fuera para fumar, yo entre risas la dije que el vicio la mataría, y ella me agarró la mano para que fuese tras ella.
Siempre había sido un tipo torpe y escurridizo, me daba miedo tanto contacto, pero aquella noche me dieron igual mis miedos.
Tan sólo, me dediqué a mirarla mientras ella me hablaba a cerca de aquel chico que la gustaba, la miraba a los ojos, nunca supe lo que me dijo realmente en aquel momento; si me habló del amor, me comentó sus grandezas, o si por algún casual me dijo todas sus dudas respecto a aquel chico que la verdad, creo que nunca llegaré a conocer.
Sólo recuerdo que me acerqué a su boca, la junté a la mía, y la besé, sin más dilación, sin pensarlo dos veces.
Ella en un principio pareció reacia a seguir aquel beso, pero no retrocedió.
Me pidió irnos lejos de aquella puerta tan ruidosa, y así lo hicimos.
Aquel ritual, se repitió cada fin de semana, durante un gran periodo te tiempo.
En realidad, nunca hablamos a cerca de aquellos momentos.
Seguimos manteniendo una amistad de lo más normal, en aquella biblioteca, donde los juego se volvieron cada vez más intensos, provocando las atónitas miradas de los allí presentes.
Nunca se lo contamos a nadie, ni si quiera con Francis lo hablé.
Un buen día, todo empezó a torcerse.
Llegó Marzo, y ella me llamó; quería hablar.
Quedé con ella, aquella tarde no se atrevió a mirarme a los ojos, fue un saludo frío, no quiso besarme, y yo… yo ya no quería besarla.
No me parecía suficiente, no expresaba realmente lo que sentía por ella; estaba enamorado.
Era ella, era tan perfecta que un simple beso no valía de nada ya, quería demostrarla algo más, quería tenerla, quería ser su vida, que ella fuera la mía…
Aquella tarde, admito que tuve ganas de romper con todo.
Me explicó con suma paciencia y precaución, que se estaba enamorando ella también, que la daba miedo todo aquello, que nunca antes lo había sentido así…
Nunca entendí tampoco como acabó todo aquello, pero terminamos abrazados en aquel banco, sentados, arropándonos del frío que hacía esa tarde.
Dimos el paso, oficializamos aquel sin fin de amor derrochado en portales y bancos, decidimos ser uno.
Aquel día, aquel abrazo, aquella primera vez… todos esos sentimientos fluían por mis venas en aquellos tiempos en los que los dieciocho se acercaban; el primer amor…
Los consiguientes meses, fueron maravillosos.
Estuvieron llenos de paseos, de noches de divertirnos hasta al amanecer, de fiestas en su casa, de fiestas en la mía, de regalos, de miradas… aquel mirar suyo que me enloquecía.
Era tan perfecta, todo estaba saliendo bien con Daniella, aquella chica que había salido de la nada y que me alumbró el camino, como por arte de magia.
Recuerdo aquella noche en la que discutimos por primera vez.
Quiso que dejase de escribir, que dejara el verso, la prosa, que dejara de sentir más sobre el papel que lo que a ella la daba.
No podía hacer eso, era escritor, no podía dejarlo todo por que ella quisiera, estaba siendo egoísta… pero claro, eso lo veo hoy por hoy, y la abandoné; no volví a escribir.
Desde aquella noche, todo cambió.
La magia pareció esfumarse de un plumazo, dejé de escribir y dejé de sentirla, los besos sabían a rutina cada noche, el verla era lo de siempre, empezaba a echar de menos aquel sentimiento de soltería, el sentirme libre.
Llegó el momento en el que yo tuve que marcharme al extranjero; era de esperar.
Cada mes de Julio marcho a Irlanda, y… debo reconocerlo, cometí el mismo pecado que ella cometió, pero con distintas consecuencias.
La noche antes de mi cumpleaños, el veintidós de aquel mes, me llamó, explicándome que lo sentía, que había sido infiel a nuestro compromiso, que Francis estaba allí cuando yo no, que debía entenderlo.
Nunca la perdoné aquello realmente.
En caliente, la dije que no pasaba nada pero… si pasó, y tanto que pasó.
Aquella noche conocí a Janeth, y la noche siguiente a Stephany, a Lucía, a tantas y tantas chicas… fui un hijo de puta, lo admito.
Ahora me analizo, no entiendo que pasó por mi cabeza, como todo pudo cambiar de la noche a la mañana, como del amor al odio hay tan solo un paso, un paso que me obligaron a dar.
La rutina mató al amor más bello que nunca he tenido ni tendré, el no dejarme volar libre, el serle infiel a mis propios principios, esos que me dan realmente la vida y que me hacen ser como soy…
Entendí entonces, que querer forzar algo que es inviable, que no está destinado, es jugar a ser Dios. Que el corazón de Daniella no era para mí, ni si quiera tras aquellos momentos que vivimos tan inmensos, no, jugué a ser Dios una vez más.
Caí en la cuenta más tarde, que sí conocía al chico del que me hablaba, del que realmente estaba enamorada… hablaba de Francis, y no quise escucharla.

A veces, es mejor rendirse sin luchar, no forzar a que te amen, aceptar una amistad; preciosa sí, pero una amistad, antes que tirarlo todo por la borda.
Las dudas matan la pasión, el amor, la ilusión, la belleza…
Es otra de las enseñanzas que te debo Daniella; nada es lo que parece.
Por mucho que brille el Sol, las nubes nunca se irán, y algún día, terminarán llorando en tromba…

PD: es la maldición del poeta, así se define; enamorarse de imposibles que te llevarán a la desgracia. Aunque quien me conoce dice que no, en serio, no soy capaz de hacer que me amen, por eso aprendí a no forzar nada, pues jamás me querrán más que como un amigo, y anoche quedó demostrado.
Nadie me ve como su pareja, nadie piensa en un futuro conmigo… decid lo que queráis, tendréis razón pero… aún nadie a demostrado lo contrario, ni si quiera mi ex confiaba en mí, así que xD

13 sept. 2011

Poema a dos voces con Javi López.

Aquí os dejo la primera colaboración poética entre Javi y yo.
Espero que os guste, y no revelaré de quien es cada parte, a ver si sois capaces de ver la diferencia de estilos xD

Vienes, vas, y cada sentir remueves.
No eres brisa que barre el desierto, ni ola que recaló en mi corazón, tu playa.
No eres flor marchita entre la escarcha del invierno, ni eres el tallo tierno de una rosa.
Vienes como aparece la ilusión, vas con cada nuevo encontronazo con mi alma
y cada sentir remueves, descolocas cada pensamiento, reorganizas a tu gusto…
vas y vienes renovando el cautiverio, embelleciendo el disgusto de no tenerte…

Pero da igual, me es indiferente cuanto dolor me cause tu presencia.
Es ella, es presencia misma quien acaricia mi rostro, para devolverme la sonrisa.
Una sonrisa eterna que se desvanece con tu marcha, con ese paso arrítmico,
que de verse a cámara lenta supone mi más errante agonía.
Y es que cual condenado que camina su milla, mi alrededor no es verde,
es vacío, es eternidad, es dolor, es tristeza...
Y es que niña, río por no llorar, lloro por no reír a tu lado.

Soy un orgulloso condenado, arraigado a la miseria que supone contemplarte.
Inspirarse con cada nuevo paso que damos sin tocarnos, serte fiel sin estar a tu lado,
sentirte cerca cuando todo se ha marchado y, arrinconado en cualquier esquina de esta esfera, sentir como el viento de nuevo viene de cara, desde tu ventana, desde tu interior..
Sentirme feliz y triste mirando la misma foto, y quemar las letras que te dediqué distante.
Y a cada instante, sumergirme en el caos que supone tu palabra,
aún jugando con mi ser, aún huyendo con mi alma, aún siendo deshojada margarita que sus pétalos renueva con cada sonata.
Mírame a la cara y dime, ¿sirvió de algo tanto empeño?
Y mi frustración quebrada por una nueva sonrisa que te leo…

Es el amor en la distancia, el amor en el silencio.
Su risa mi fragancia y revivo con cada mirar que con ella cruzo.
No busco consideración, tu tortura no me daña,
y cada mañana renacer dándote gracias:
por dejar mecer mi sueño entre tus sábanas blancas.
Y queriéndote desde la distancia, mi dolor enmudezco...

Javier López Gismeros feat. Fernando Cañete Lozano

12 sept. 2011

Mi cuarto que parece un octavo tumbado.

Choqué contra puertas que estaban cerradas,
son los por menores de andar a oscuras entre tierras conocidas.
Habitaciones que no se abren, aunque sé qué hay dentro.
Pero deseo volver a entrar ahí, no recuerdo como eran las ventanas, como relucía el sol...

Era mi puerta a la realidad, mis circunstancias en un vaso de cristal,
mezcladas con los hielos de un nuevo despertar temprano,
una tormenta que llevaba el rechazo de su mano.
Mírame, estoy cayendo... y no me podrás parar.

¿Cómo eres capaz de volver andando, cuando al camino le dio por desvariar?.
Ahora las curvas se convierten en rotondas, encerrándome en bucles sin sentido.
Hay rectas infinitas que se dirigen hasta el cielo y vuelta,
y aún mirando al cielo con cara de saberlo todo, sigo sin explicarme que hace la luna aquí a las seis.

Más madrugadora que ninguna, así era ella, siempre recordando al malestar que se marchase.
Y ahora, mirando fotos del pasado entro en un hipotético trance,
pues tú ya no estás, no estás a mi alcance.
Y el furor de un nuevo día recae entre las estrecheces de mi cuarto.

Mírame, me estás matando y no puedes salvarme.
Estoy minando los cimientos que me arrinconaban contra las cuerdas,
tejidas con el pelo que el sin sentido arrancó.
Mírame, te echo de menos... y nunca entenderé lo que pasó.

Mirando al infinito comprendo este horizonte.
Los límites recalan en el corazón, y... viendote llegar con aire de grandeza,
recuerdo aquellas tardes en tu cuarto.
Pienso que ahora el miedo se consume rápido, ya me ha abandonado.
Mira su cordura y sonríe con su sinrazón, historias sinclusión y mi mutilación.

10 sept. 2011

Hasta aquí puedo leer.

Intento caminar despacio para llegar lento hasta allí.
Y en el camino me pierdo entre sombras.
Mi jardín se oculta entre árboles carnívoros,
y sintiéndolo mucho, hasta aquí puedo leer.

Siempre miro a ambos lados antes de cruzar pero,
tu tempestad llegó sin avisar y claro,
¿quien se oculta de la realidad? Y un relámpago se escucha.
Del miedo tirito, hasta aquí puedo leer.

Esta sustancia que me arropa no comprendo que será.
Quizás es pegajosa, quizá sólo metal,
pero me retiene atado a esta realidad, no me deja escapar.
Di pasos de gigante, y hasta aquí puedo leer.

De nuevo sombras me atolondran, no puedo reírme.
Sentir morirme es como hundirme, mirarme preso de tu desdicha,
¿me lo explicas?. Como retener un ente que no existe sin tu brisa.
Y entre las prisas perder los papeles y... hasta aquí puedo leer.

¿Mi plan de acción? Se basa en mis reacciones,
pisar el freno tan sólo cuando me nombres.
No quedan parches, no quedan sombras en este cielo,
Y antes de descubrir mi plan, hasta aquí puedo leer.

Aún hoy por hoy miro de reojo el tiempo,
no quedan lamentos pues sólo quedan los intentos de volar.
Aún hoy por hoy, este papel que delinea mi futuro sigue en blanco,
sí así no fuera, seguramente contaría más de lo que digo.
Pero como cuenta lo que escribo;
hasta aquí puedo leer.

6 sept. 2011

Mi cordura.

Ver, venir y querer llegar; vivir al borde del abismo,
ser yo mismo, tumbar al gigante, ser infinito.
Sentir, portar y recrear batallas; vientos de levante
que se llevan las tiendas de campaña, donde dormitamos…
y absurdo todo.

Volver, retener el tiempo entre mis manos;
ser el Dios que tumba lo infrahumano.
Dolor que duele, mar que espera,
eterna brisa que entre llantos de sospecha llega.
Y mirar abajo, sentir el vacío sobre mis pies.
Querer caer, sentir perderte y morir al verte.

¿Cómo explicar que no puedo fallar ahora?
Soy cómplice de tu duda, confesor de tu desdicha,
loca idea cromada sobre tu cabeza encallada.
Pero, ¿Dónde está aquello que tuvimos?
Cielos infinitos que se teñían de añil,
miradas al precipicio que suponían días sin ti,
y ver tu espalda sobre mi cama, y un suspiro de ternura escapa…

¡Que se escapa, que se va! Gritaban mis cadenas,
y los grilletes dolían cuanto más se retorcían.
¿Dónde está, dónde se fue? Y mirando al horizonte distingo tu pose y…
Su caminar se va, tu mirar se fue, las miradas en frascos de vidrio quedaron.
Tan transparente como enferma es mi mente; que cree tenerte sin saber que marchaste.
¿Y dónde quedaste, hasta dónde fuiste?
Y un suspiro de socorro escapa mis mejillas.

Espera, distingo una sonrisa entre tus labios.
Dime que vuelves y te diré lo que ha pasado por mi mente.
Y este presente tan curvado que como una hoz acaba en filo…
me enseña los colmillos queriendo romper mis dientes.
Valiente, vuelve, que aún tenemos que luchar.
Y de nuevo miro al abismo por el que solía caminar,
miro hacia abajo, y veo que allí tú estás…


Y de nuevo vuelvo a mi infierno, por el que tantas veces deambulo.
Anduve entretenido buscando mi personalidad, y la verdad,
busqué mi realidad entre ataúdes somnolientos.
De nuevo me dije; mira como miento; prometí no recaer y contra el suelo reviento.
Mírame, muérdeme, soy real como lo ves…aunque no estés aquí para verlo;
mi cordura, siento que la pierdo.

5 sept. 2011

Al desnudo, terapia piscológica para un poeta soñador.

Lo intenté, que nadie dude lo contrario. Que nadie piense que no me dejé el alma en este intento, que sigo haciendo las cosas por pura rebeldía o cabezonerías mías, no en serio; no puedo dormir. Malditos nervios que me corrompen ¬¬, les odio mucho, pero les debo estas cavilaciones que se me han ocurrido en este breve periodo de insominio, que dentro de unas horas será todo un problema. En el fondo, lo que me están matando son las ganas de empezar, de conocer qué narices es ese mundo, de desvelar sus secretos, de destrozar sus registros, de ser el mejor y poder demostrarlo; que lo soy, que siempre me lo han dicho, no es egocentrismo... bueno, espera, quizá sí jajaja. El caso es, que sé que puedo, no me da miedo ningún abismo, no temo a ir contracorriente, como tampoco temo una buena retirada a tiempo antes de perder la poca cordura, que en el fondo, me ata a la locura. Porque sí, yo elegí este camino. Porque lo fácil nunca fue conmigo, porque amo, adoro ser diferente, y que la gente se de cuenta de ello. No me gusta sin embargo que me reconozcan a todas horas como soy, que me recuerden lo que soy, es mi gran contradicción; me gustan las cosas tal y como están, pero lo cambiaría todo de lugar. ¿Nunca te ha pasado? Estar tan sumanmente agusto que quizás es demasiado, necesitar nuevas metas, nuevos retos, dios... sí, yo soy de los que no soportan las vacaciones de tranquilidad, no soporto descansar, no soporto el relax. Y eso que mi físico de niño obeso (del cual pienso hablar más adelante, pues hay novedades!!!) debería haberme marcado como alguien tranquilo, como alguien pausado, aunque por fuera lo parezca, en serio... soy un jodido volcán que no soporta la inactividad. En fin, estoy deseando comenzar, sentirme vivo de nuevo. Intenté tenerme distraido este verano escribiendo la novela, y con mi peculiar toque que le doy a las cosas, tras llevar más de doscientas páginas (que se dice pronto) decido dejarlo porque no me gusta como queda jajaja Mi pregunta es, podría haberlo pensado antes? No, obviamente no. Yo, como casi todos, aprendí equivocándome. Este verano... joder, me quejo, pero en realidad no he parado. Nada más acabar la PAU, que por cierto, me decepcionó, tanto el nivel como la nota, pero bueno, me fui a Málaga en una semana en la que bueno, sentimentalmente estaba raro (habían pasado demasiadas cosas demasiado inesperadas) pero que realmente, me lo pasé genial, con gente estupenda a la que al final, en tan solo dos años que estuve con ellos en clase, les debo mi cambio, les debo mi "transformación", junto con otra serie de factores, como han sido mis monjas y mi correspondiente acercamiento a la Iglesia, mis amigos, que por fin encontré, esas amistades que pedía desde tan pequeño y que me marcaron por su ausencia, esos profesores y sus lecciones, que sonará a tópico, pero les agradezco todo lo que hicieron por mí, en serio... era un potro desbocado cuando allí llegué, y tenía un problema; era un niño que se creía hombre. Me demostraron que no, que me equivoco, que no soy perfecto, que no soy el mejor, que no soy nada ni nadie. Y tras aceptar aquella nueva realidad, me enseñaron como serlo, me enseñaron como ser un hombre, y bueno, en eso estamos (aunque algunos opinen lo contrario, esa parte de mis "fans" que me llaman fascista... en fin, es para reírse, lo seguiré haciendo mucho tiempo, lo siento jajajajaja). Y sí, cambié al final, soy lo que ahora soy que no tiene nada que ver con lo que fui ayer. Y cada día que pasa avanzo, dando miles de pasos en falso, cayendo y llorando, pero, joder, avanzo. Bueno, que me voy del tema, narraba mi verano que dentro de unas horas toca a su fin (yujú!). Tras una semana inolvidable, en la que no me relajé demasiado, pues tenía las notas de Selectividad dos días después de volver de allí, me lo pasé genial, y entendí muchas cosas de como piensa la gente corriente (sí, soy un Dios, qué pasa?) No, hablando en serio, siempre me ha encantado hablar, pero más aún, escuchar. Escuchar a quien sea, vista como vista, tenga la edad que tenga, crea las mentiras que crea (hachazo a las ideologías), siempre fue mi filosofía, aprender de quien sea, y así ha sido. Nunca me he cerrado a escuchar a nadie que de verdad quisiera hablarme, que tuviera algo que decir, que halla vivido, que de verdad sienta. Y como no soy de cerrar puertas, acabé aprendiendo, acabé madurando. Hoy por hoy, no me considero más que nadie, en serio, aunque no lo parezca, soy consciente de mis limitaciones, sé que no soy Dios, también se que no soy la última mierda, obviamente. No me llaméis humilde, pero tampoco narcisista. Y bueno, después del mazazo sentimental que llevaba encima, llegó el mazazo académico. Después de todo el esfuerzo, un jodido 8,376 de nota final. No era lo que merecía, o eso creo, pero bueno, no se podía hacer mucho más, entraba en un principio en la carrera que quería (pedían un 8,129, no estaba mal). Hubo gente que me avisó, en particular dos personas, que me dijeron que podía subir 0,3 puntos y quedarme fuera. Yo sabía que tenían razón, pero supuse que el destino no sería tan cabrón... (estos puntos suspensivos los explicaré más adelante). Tras aquello, me fui a Irlanda, me paraíso, mi retiro espiritual, mi casa... nada más llegar, noté que algo era distinto. El grupo que llevaba era muy jóven, y a mí me suele gustar formar parte del grupo de estudiantes del que cuido, y se hizo difícil, además, teníamos un niño de tan sólo quince años, pero que ya apuntaba maneras de homosexual, y fue más difícil acercame a él, por que no lograba sacarle una sonrisa (y mira que se me da medio bien), me costó mucho ganarme su confianza, pero lo conseguí, fue un mini-punto para mí xD. El caso... con los monitores genial. Con el otro monitor, mi compañero irlandés por excelencia, me lo pasé genial, de verdad. Ese chico no se imagina lo que le debo. La otra monitora... era estúpida vale? Es de esa gente que te saca un año pero dices, tia, eres tonta, asúmelo... Sólo diré que estudiaba magisterio, y su nota media no subía del seis, patético... Además, como monitora fatal, y en la convivencia en la casa, fue peor, era una guarra (en la parte original de la palabra), además, no podía hacer mucho porque mi jefe, al cual aprecio muchísimo, se encariñó con ella y era imposible decirle que hacía las cosas mal, así que, en el fondo fue una decepción para mí. Bueno, entre tantas cavilaciones, llegó un odioso 20 de Julio, dos días antes de mi cumpleaños. Era mi madre, llamandome a las siete de la mañana. Todos en la casa dormían, así que me bajé al salón y... bueno. Nunca me había visto a mí mismo llorar, en serio, nunca. Y esa mañana, aunque mi madre intentó maquillar un poco la noticia, la tragedia, no pude contenerme. Mi carrera había subido a un 11,45, y me habían aceptado en la ante-penúltima carrera que había elegido; A.D.E. y Turismo. La carrera no estaba mal, pero... joder, fue una decepción muy grande, y si ya de por sí era difícil estar un séptimo verano consecutivo lejos de tus amigos, lejos de tu familia, el año en el que entrabas en la Uni, que además cumplía 18, y con todas las cosas que había dejado aquí en España sin hacer... fue horrible. Esa misma mañana, cuando terminé de llorar, subí a mi cuarto y me vestí. Bajé a la puerta trasera, puerta de la que había perdido la llave hacía días, por lo que la puerta estaba abierta, y no podría cerrarla para no quedarme fuera. Al salir, me giré para cerrar la puerta, y allí estaba la llave, en la cerradura, dispuesta para permitirme cerrar la puerta. Lo sentí como una señal, llenó mi cara con una sonrisa. Comencé a andar, decidí dar un paseo por Tubbercurry (o Tubber, como pone el jodido Tuenti), mi pueblo, mi sitio. Anduve durante más de una hora, y decidí llamar a mi padre para hablar con él. Hacía dos noches había soñado que mi padre me echaba una reprimenda, pero que me abrazaba, me mostraba su cariño (cosa innata en él), y no lograba entender el sueño. Tras esa llamada, se me resolvió todo. Mi padre se mostró seguro en sus palabras, y por primera vez en mucho tiempo, no tuvo miedo a hablarme como padre, me dijo que aquello era la primera ostia que la vida me daba, pero que tocaba salir adelante, que no podía hundirme, que no era ni la mitad de lo que tocaba recibir. Creo que por un momento, se olvidó de que era su hijo y comenzó a entender que él era mi padre. Terminé de hablar con él, calado entre una mezcla de la lluvia que caía esa mañana y las lágrimas que consiguió sacarme, aunque eso él nunca lo sabrá, no quiero que sepa que a veces me derrumbo. Seguí andando, y no presté atención la verdad a donde iba, nunca lo hago cuando pienso en mis cosas, me dedico a ser un elemnento más de la calle, un trozo de asfalto, una piedra en las aceras... y andando, llegué, aparecí más bien, porque no recordaba haber hecho esa ruta, aparecí delante de la Iglesia. Esa Iglesia en particular, me había visto muchas mañanas, y muchas tardes, y muchas noches, y siempre me acogió, siempre sacó las palabras desde su silencio, desde el frío blanco que recubría sus muros. Y ahí lo entendí, que todo ocurre por un porqué (que por cierto, ese a sido mi gran hayazgo del verano). El destino, creí en el destino, entendí que todo pasa porque algo pasará después. Relacioné aquella mañana todo, absolutamente todos mis problemas quedaron satisfechos, resueltos. Lo entendí todo, y de ahí mi renovada fe; entendí que le debía un favor a aquella Iglesia, le debía un sacrificio (esa es la explicación del rosario que llevé en la JMJ, y mis sentimientos en aquella noche en Cuatro Vientos, mi gran vivencia, aquella hora de silencio... todo tiene su porqué). Volví de Irlanda renovado, yo lo sentí, me di cuenta. No era el mismo, ahora confiaba en mí, sabía que no estaba solo, y eso me impulsó hacia delante, y, sobre todo, hacia arriba. Un inciso, hace una hora que escribo sobre mí. Voy abajo a por agua, ahora termino, que aún queda la mejor parte ;) Volví, pero antes de seguir con mi terapia, decir que el televisor de mi cuarto (que está al lado del portátil desde el que hablo) cuando está apagado tiene una lucecita roja, y cuando está encendido es azul, pues a veces, se vuelve loquísimo, y se pone la azul cuando está apagado, y en seiro, me acojona jajajaja Vuelvo a la terapia. Bien, llegué de Irlanda, y descubrí que todo había cambiado junto conmigo. Antes de irme, antes de la PAU, me cabreé con mis amigos, con la gente con la que llevabab toda la vida saliendo, que les conozco desde críos, bueno, me cabreé con ellos. Siempre he tirado balones fuera, y ahora no quiero seguir así, los dejé por que no soportaba más la rutina, porque me agobiaban sus gilipolleces, porque eran, y son, muy críos, muy niños. Por que en el fondo, no les gusta mi tipo de vida, ni a mi las suyas, pues de los que están, que quiero a todos muchísimo, pero ninguno va a llegar a nada, y lo siento, pero yo tengo una ambición innata, heredada, que no me permite estancarme en la rutina. Y lo que pasó, es que eran un lastre para mi desarrollo, ni más, ni menos. Y he sido y estoy siendo un egoísta, lo sé. Corro con la confianza de que no van a leer esto, porque claro, no les gusta leer, como tampoco mi música, como tampoco mi poesía, no les gusta escuchar, no les gusta prácticamente nada de lo que a mí más me gusta, y claro, siempre es difícil compartir una vida con alguien con quien no compartes nada. Y bueno, ahora me he reconciliado con todos, uno a uno han ido viniendo, como un cuentagotas eso sí, a decirme que lo sienten, que me echaban de menos, que no entendían porque me había ido, y bueno... me comporté como un hijo de puta, lo admito, les hice sentir mal porque sabía como hacerlo, sabía que decirles cuando están borrachos para llegar a su interior, para traerlos a mi terreno, para hacerlos vulnerables. Y. en el fondo, los utilicé. Javi sigue sin explicarse porqué me voy con ellos, y no puedo decirle tampoco que es una excusa para no aburrirme, que me divierto jugando con ellos, y, a parte, gracias a ellos he conocido a mucha gente, y mucha gente me ha conocido, me han dado "street" como dicen mis irlandeses, me han enseñado a vivir en la calle, los barrios bajos, las malas gentes... y he aprendido a moverme por ellos también. Bueno, pues tras reconciliarme con ellos, llegaron las fiestas de Pinto. Sinceramente, tenía muchas esperanzas puestas en esa semana, pues justo ahí, hacía un año había conocido a la que hoy por hoy es mi ex, de la cual no hablaré más, porque es agua pasada. Y, bueno, tenía la esperanza de conocer el amor de nuevo, de tener alguien a mi lado, de saber que alguien me quiere. A veces, hasta yo necesito el amor, realmente, soy un romántico reprimido. Me río de quien reagala estrellas, pero yo regalo sentmientos en forma de poemas, que no sé que es peor. Y sí, quería haber encontrado a esa chica que me hiciera suspirar, que me hiciera sentir, que me hiciera recordarme que tengo un corazón... pero no, no la encontré, aunque por momentos pensé que sí, pero esa es otra historia de la que no estoy dispuesto a hablar. Y con las fiestas, llegaron de nuevo los tópicos; las bromas de mis compañeros de borrachera, mi supuesta alcoholímia, y llegaron las peleas... quería mencionar esto brevemente. Entre Bola (Raúl, a bote pronto, el único que ha estado ahí desde que tengo uso de razón, y al cual aprecio muchísimo, un tio enorme con un corazón inmenso, aunque nadie sepa verlo) y yo, paramos una pelea de bandas de más de cien personas. Algunos se lo toman a cachondeo, pero nadie se imagina la que se pudo liar allí, en aquellos céspedes del Juan Carlos... gracias a Dios no pasó nada, conseguí utilizar la palabra (y la fuerza, que aunque nadie se lo crea la tengo) para parar aquella pelea, que me podría haber dejado en muy mal lugar. Y, en el fondo, aquello me hizo ganarme un respeto entre estos barrios bajos. La sangre fría que usé, que ahora lo pienso y no sé porqué actué así con mi temperamento, me ha dado un nombre que va a ser difícil de borrar, pues ya he dejado un recuerdo, una historia entre estos fondos, que es imprescindible hoy en día para que nadie te roce en las calles. Bueno, cerrando el apartado fiestas, decir que también tuve noches de pasármelo en grande, donde bailé y disfruté como un enano, y que no, no encontré el amor lo que supuso una gran decepción, pues era de mis últimas esperanzas. Al fin y al cabo, las fiestas fueron un aperitivo en comparación con lo que vino después; la JMJ. He escribido cientos y cientos de líneas a cerca de ese acto; fascista para mis fans (dije que lo recordaría jajajajajaja) y tan emotivo para los creyentes, pero debo mencionarlo aquí, siempre dejo cosas sin decir y hoy es el momento de no olvidarse nada. Cuando lo ofrontaba, tenía muy claro mi objetivo; llegar a Cuatro Vientos, y ofrecerle al Papa, a Dios, a los jóvenes y al mundo entero mi fe, mi ofrenda (el rosario que mi cuello portó) y mi testimonio. Siempre había sido ateo, es cierto. La familia de mi padre siempre ha sido socialista (aunque ahora es fan de Intereconomía, los caminos del señor son inescrutables jajajajaja) y por parte de madre; no digamos fascistas, pero sí de derechas, y además católicos pasionales por parte de mi abuela, andaluces todos, pues ya ves. Eso dio pie a una situación un tanto curiosa, que es en la que me he criado, en la que me he educado; en una casa donde todas las tendencias políticas e ideológicas tenían lugar, se dio un ambiente de constante debate sano, de aprender del otro, de avanzar con cada nueva idea... de ahí mi completa adversión a las ideas, a la gente encasillada en unos párrafos, en unas mentiras; el ser humano debe escuchar, debe sentir, debe aprender con cada nueva boca dispuesta a hablarle. Y bueno, de ahí mi forma de ser, que en el fondo, es liberalismo puro y duro xD. Volviendo a la JMJ, unos días antes había tenido una reunión con mis "jefas", que curiosamente, eran la hermana de una persona a la que yo tengo en muy alta estima y a la que quiero y aprecio mucho (al contrario de mucha gente, ignorante en su mayoría, que suele juzgar sin saber) y la mejor amiga de esta. Fue gracioso y bueno encontrarse alguien "conocido" allí dentro, fue un apoyo moral la verdad, me daba miedo que me tocase el típico católico cerrado y forofo. Con todo, en fiestas conocí a mi "jefa suprema", una chica de mi edad, que liándose con uno de mis amigos me defraudó un poco la verdad, que me cayó bien pero que aún hoy pienso que la dieron demasiada responsabilidad para su juventud, aunque no lo hizo mal la verdad. Y con el paso de las fiestas, allí me vi; en un pabellón repleto de italianos desnudos con tres chicas que me mandaban de un lado para otro, y no es por dármelas de importante ni mucho menos, pero siendo el único que curraba. No es por menos preciar a mis amigos, pero no me jodas, los de seguridad no hacían nada, y los del desayuno se sentaban a coger tiquets ¬¬ Pero bueno, no me quejo la verdad, lo hice voluntariamente y es lo que tocó, me gusta trabajar así que. Bien, pues tras dormir a la interperie durante una semana, pensé en muchas cosas, se me aclararon muchas, muchas cosas, siempre o casi siempre horientadas a mi fe. Y la jornada en Cuatro Vientos, sinceramente, fue bestial, pero sin embargo, lo que me terminó de impresionar fue el viernes antes, que había ido con Javi, Álvaro y Nacho a Madrid, esa ciudad que amo, a la plaza de Cibeles (plaza que también amo, por cierto). Suene lo homosexual que suene, no pude contener las lágrimas, me aparté a un lado para que nadie me viése llorar. Ver a todas aquellas personas, hermanadas, tranquilas, sin reclamar nada, sin reivindicar, sin acordarse de nadie, sin insultar, sin pelear... me llenó el corazón, así lo sentí, me impresionó, me demostró que el ser humano puede ser humano a veces. La pena fue que a las puertas de entrar, me retuvieron y tuvimos que irnos a casa, pero me hubiera encantado estar allí dentro. De la jornada en Cuatro Vientos, no te voy a decir nada nuevo, quizás es nuevo que lo que realmente hizo especial aquella jornada fue la gente con la que estuve. Ella no lo sabrá nunca, pero fue un gran apoyo cuando pasó todo lo de la PAU, y el haber estado todo el verano sin hablar con ella por algo que todavía no sé muy bien qué es, siempre he pensado que era porque pensó que me declaré, pero no lo sé la verdad, me dolió muchísimo, quizá más de lo que hubiese pensado nunca.. Pues el volver a sentir que se acordaba de mí fue un momento muy bonito la verdad, me llenó mucho. Además, el volver a ver a Nacho, aunque a veces sea muy pesado y tengamos nuestros más y nuestros menos, fue muy bueno también, le echaba de menos en el fondo jajaja. Y como colofón, aquel sentimiento de fe, aquella sensación de notar como se estaba llenando mi alma, como había llegado, había cumplido mi promesa, había transportado ese enorme peso que me hacía dormir cansado, ese rosario... guau, fue impresionante, inefable, no puedo describirlo. Bueno, terminando con la JMJ, acabó también un poco de mí. No quería que se acabase la verdad, me sentí agusto, muy agusto, me sentí reconfortado, me sentí acogido; querido casi. Y alguien como yo, bohemio por naturaleza, no es fácil sentirse así, nunca lo había sentido la verdad, exceptuando el día que fue al Mirasur como un exiliado, aquel 22 de Abril de 2010, un día antes de la presentación de mi libro... el sentir como todo el pabellón coreaba mi nombre, su aliento, su calor, sus ánimos... impresionante. Pues terminó la JMJ, y comenzó mi "jornada de reflexión" (una jornada de dos semanas eso sí) y me la dediqué a mí la verdad, tenía ganas de hablar conmigo, de explicarme lo que sentía, lo que había vivido, hacer recuento de mis pertenencias sentimentales, de lo que había dejado pasar, de lo que quedaba por venir...y en el fondo, prepararme para lo que va a pasar dentro de... cinco horas; la Universidad. Joder, en cinco horas vuelta a estudiar y yo aquí haciendo el gilipollas, espero tener remedio algún día jajajajaj. Y en estas semanas, he tenido el gran debate con mis padres a cerca de mi fe, del cual he salido perdiendo por cierto. Además, las personas que me quieren y me aprecian me lo han demostrado (mi mejor amiga por cierto, que aún no la e hecho referencia, te debo mucho xD), y en el fondo, es lo que necesitaba; saber que empiezo algo, esta nueva etapa, y que no estoy solo. Aunque seguramente, ellos estén tan acojonados o más que yo, pues ellos también empiezan. En fin...pensando en el amor y tal, se me ocurrió antes una reflexión cojonuda; qué llegó antes, el amor o el ser humano? El amor debe su existencia al ser humano, bien, pero el ser humano debe su existencia al amor. Porque sin amor, el sexo solo sería follar, y no seríamos ninguno hijo legítimo, pues un hijo se tiene bajo la banderda del amor, Por lo tanto, debemos nuestra existencia plena al amor, sin amor, no seríamos más que máquinas. Y claro, mi pregunta es... y los que no lo encontramos, o lo encontramos y es imposible?? Quizá no sé amar, quizá va en mis genes, pero puedo asegurar que sí se sufrir amando, por que me ha pasado, y me pasa. Bueno, creo que de momento, es todo lo que tengo que contar. Además, ahora hacen dos horas desde que empecé a escribir. No creo que nadie se lea esto, ni si quiera tú (sí, sí, tú xD), pero bueno, no lo he hecho para buscar aclamación, como casi nada de lo que escribo la verdad, lo hago por que lo necesito, sois vosotros los que lo eleváis a la categoría de arte, para mí no son más que sentimientos. Por cierto, una última aclaración que debo hacer, pues hay gente que me lo ha preguntado. Daniella. Por qué Daniella, y quien es Daniella? Bien, la primera chica con la que estuve, allá por mis trece añitos y en Irlanda, se llamaba Daniella. Y bueno, era mayor que yo, y con ella aprendí muchas cosas, y me pilló pequeño y asustadizo, y la dejé plantada de una manera muy cruel. Siempre la deberé ese primer beso, ese primer contacto con un alma femenina, aunque fuese con mi chapurrero inglés de entonces. Por eso, ese nombre es especial, y, a parte, es el que utilicé para nombrar a mi protagonista femenino de la novela que nunca terminaré, que no era más que el reflejo de lo que sería mi amor ideal, esa mujer a la que consideraría perfecta, y que no es del todo platónica la verdad, he visto gente con facetas muy parecidas a esas. ¿A quién nombre cuando digo Daniella? A nadie, no estoy enamorado hoy por hoy, no me "gusta" (qué palabra más vulgar, parece que hablo de chicles más de que chicas) nadie, sí que es cierto que quiero un montón a amigas mías con las que la verdad no me importaría estar en una relación, es más, sería maravilloso seguramente, pero que hoy por hoy no me lo planteo por x motivos. Así que, la gran musa de Cañete quien es??? No tengo ni idea la verdad jajajajajaja siempre he pensado que me inspira la gente en general, mis pensamientos y cavilaciones, pero muchas de las cosas que escribo no las he vivido, simplemte, plasmo lo que han sentido otras personas en esas circustancias. Bueno, voy a ir dando por terminada la terapia que me prometí y que me debía, y qué mejor momento que la noche antes de empezar la Uni?? Mis expectativas; conocer mucha gente, quizás a esa chica que me haga perder directamente la cabeza (aunque creo conocerla, investigaré más a fondo), vivir miles de experiencias, y la primordial; ser el mejor de mi promoción. Es un premio que puedo conseguir, y que creo que me merezco. Un beso a todos y un abrazo a todas, que diga... al revés? jajaja Marcho a dormir, o a dar vueltas por la cama. Si alguien tiene alguna duda más sobre mi persona, tiene hoy como plazo máximo para preguntar, después, mi cabeza se centra en la Uni exclusivamente. A todo esto, no os olvidéis de mirar el blog, que lo actualizo casi casa día y seguro que encontráis algo que os gusta. www.eldiariodelperdido.com Atentamente; Fernando Cañete Lozano. "Desde el fondo de mi alma, hasta el fondo de tu corazón"

3 sept. 2011

Amanecer en la ciudad.

Esta ciudad se hace infinita mientras recorro aquellas calles.
Los edificios parecen volverse invertebrados, y mirando desde su azotea,
me humillan con su mirada alumbrada por la triste electricidad.
Y el asfalto allí sigue, no creas que lo cambiaron.
Mientras recorro los entresijos de estos montes de cemento,
tantos recuerdo tan oscuros como ciertos,
el mismo aire que respiro es el mismo aire que respiraba.

Los coches con su frenética marcha aún hoy por hoy ignoran mi voz,
los transeúntes se vuelven altibajos en una triste canción que emana del metro.
Y sus corredores, tan laberínticos, descifrados por un mapa que nos sirvió de críptico.
Hoy por hoy el metano que respiro es el mismo que dejé a tu lado.

Y viviendo eternamente deprisa, recorro monumentos y mansiones sin fijarme en quien
los abre, ni los cierras, recordando que un día fuimos nosotros.
Y aquellos barrios tan cansados de su triste situación, nuestros besos en sus bancos
fueron su gran iluminación y esperanza, dando sitio a su añoranza con el tiempo.
Y añorando aquellos tiempos donde todo era en blanco y negro,
observo desde el interior como un autobús recorre trepidante sus andenes,
como un tren servirá de refugio para dos enamorados, que no seremos nosotros.

Entre sus parques y jardines, rememoro aquel momento en el que viento y primavera penetraron en nuestros huesos.
Y tu aliento aún contamina aquellos escaparates, donde nuestras manos recorrieron un futuro sin peajes.
La misma nube negra que por entonces alumbraba estas aceras, aún se mantiene firme en el horizonte.
Aquel anuncio que renunció a serte útil por ser pisoteado, aquel periódico que alguien abandonó, aquel libro de poemas que tu piel encontró desolado.

Aún los pitidos y los gritos confunden sus acordes, dando pie a aquella melodía que un día fue la nuestra.
Estas farolas alumbran a la melancolía y a su persistencia, aquellas salas de Madrid aún siguen esperándonos, aquellos cantautores que versaron nuestras tardes, aquellos Martes de desidia, la mirada de aquel perro que dimos de beber, un recuerdo, tu pérdida, y un nuevo amanecer.

Todo es igual sin tu presencia, la ciudad no notó tu falta. Ahora amanece, veo el sol desde El Retiro y me enorgullezco.
Por haber sentido y recordado aquello que un día fue nuestro, sintiéndome feliz por saber que siempre será nuestro. Y volviendo la vista atrás, aún quedan rastros del ayer, heridas por cerrar que una sola llamada podría entorpecer. Ahora que te marchas déjame pensar, disfrutar de nuestra ciudad y de su cálido amanecer.

2 sept. 2011

Empezar de cero.

Me equivoqué, pensé que todo iba bien pero no, no es así. Debo dejar de engañarme un rato, sólo un momento, y preguntarme; realmente, ¿qué ha salido bien desde aquel momento? Me avisaron que me entrarían las dudas, pero se equivocaron, no tengo dudas de nada, tengo las cosas muy claras, sé lo que soy, y sé lo que siento, lo que presencié, lo que fui, y no tan claro lo que seré pero, más o menos, a bote pronto, soy capaz de hacerme una idea. Sin embargo, sigo sin saber realmente valorar los momentos, no soy capaz de poner nota a nada, no consigo entender la inmensidad de los acontecimientos… Vayamos por partes, eso sí, prometo que esta es la última entrada en plan filosófica en mucho tiempo, porque me estoy agilipollando (atontando para los más fisnos) con tanta tontería, con tanto pensamiento abstracto. El tema de mi fe; no quería crear ninguna polémica con eso, pero como siempre, todo el mundo opina, y todo el mundo intenta influir, pero claro… los padres influyen más que nadie. Se convirtió todo en una gran tangana, que se resolvió conmigo sin poder hacer lo que quería, pero bueno, mi fe sigue ahí, sigo sin tener que demostrarle mis creencias a nadie, así qué bueno, ya me confesaré más adelante, no tengo ninguna prisa. El tema de la carrera; aquí se juntó mi gilipollez aguda y la falta de información en la URJC, que sí, que debería haber mirado mejor seguramente, pero no jodas, acceso a la información más que difícil, y no les costaba nada mandar un correo ¬¬ Pero bueno, fallo mío (inmenso, eso sí). Dentro de un rato les llamaré, por que mañana no creo que trabajen xD. El tema de mi madre; no quería hablar de esto aquí, tampoco le interesa a nadie, pero como nadie lo lee, me desahogo un rato. No está bien, antes se le iba la memoria a veces, se le iba la cabeza, pero tras el golpe… no es que haya cambiado, pero no está bien, no del todo bien vamos… y no sé como llevarlo. En casa parece que nadie se da cuenta, pero quizá, como siempre, presto demasiada atención a pequeños detalles que nadie da importancia (acabo de definir “rayado” así sin quererlo, qué bueno soy joder, como me amo). El tema de mi sociabilidad; no soy el mismo con la gente, no sé que narices me pasa. Me siento más cansado, no tengo las ganas de aguantar tonterías que tenía antes, ya no puedo con ciertas falsedades, con ciertos abusos que la gente hace, creyéndose quizás algo más que simples mortales, que es lo que somos todos. Siento que estoy más borde, más cerrado, más insulso, más perdido en mi inmenso mundo interior… tan loco a veces y tan salvador otras (joder, me estoy dando miedo hasta yo, lo de ser un enfermo mental coge fuerza… xD). El tema del anónimo anti-eclesiástico; en fin jaja, pocos comentarios a una persona que no se atreve a dar su nombre. Siempre les pasa igual, no me refiero a la gente de izquierdas, me refiero a cualquier persona que intenta defender algo a través del insulto fácil, de los tópicos. No me jodas, ahora soy fascista por creer en Dios? Donde hemos llegado por favor, sabía que el sistema educativo de este país era una mierda, pero, tan grande? En fin, quien se esconde detrás de un puño en alto, de un grito, de una multitud o de un martillo, merece pocas más palabras, pocos dan la cara. El tema del EDdP; bueno, se me ha motando una esta tarde muy, muy seria. Intento acceder al blog, y me había caducado el dominio, no me dejaban entrar en mi propio blog, perdiendo obviamente todas mis obras, toda mi vida! Creía que me daba algo, en serio. Menos mal, que los majos de Google, me daban la opción de poder renovar mi dominio, otorgándome así derecho para poder acceder a mí blog. Juro que quería matar a alguien xD. Creo que le he pegado una pasada a todo en general, si me dejo algo, ya lo actualizaré cuando despierte, que se acercan las dos de la noche, y debo estar en la cama para esos entonces. Respecto al tema amoroso… sigo resistiéndome a hablar de ello abiertamente. Mentí al principio, tengo dudas, muchas dudas a cerca de lo que siento. No sé realmente qué es lo que me pasa, no sé qué es lo que quiero, lo único que tengo claro, es que voy a seguir esperando a que el tiempo actúe, porque no puedo hacer mucho más, he fallado demasiadas veces, y no estoy dispuesto a volver a caer porque sí, lo que no significa que no esté dispuesto a amar, que quizá, sólo quizá, sí estoy dispuesto a dejarlo todo atrás… asco de pasado que atormenta a este estúpido poeta, menos mal que toca empezar de cero, volver a levantarse una vez más, además, ahora que no estoy solo, debo aprovechar para impulsarme lo suficiente… nunca se sabe cuando se volverá a bajar.