¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

27 sept. 2011

Impetérrito simple.

De nuevo, desperté bocabajo en mi cama.
No sé qué busco, o qué no encuentro;
sólo sé, que llegó el momento de rogarte,
de decirte con mi mirada de cordero; vuelve.

Una vez más, el sol entra por mi ventana sin avisar.
Y deja entrever, tormentas de satélites que caen a mi alcoba.
Una batalla de lo ajeno ante lo propio;
mía, ajeno a todo compromiso, y lo propio, eso que me falta.

De nuevo, las sábanas se enredaron en mis pies,
la luz no terminaba de apagarse una jornada más.
Y una vela me decía; es el momento de rogar que vuelva.
Y una foto me repetía, devorarás el incienso de la soledad…

Mírame a la cara y dime con quien dormiste.
Yo preguntaré quien era aquel que te inspiraba.
¿A quien le escribías cuando yo pensaba en ti?
De nuevo, me giro en la cama, intentando dar la espalda a la realidad.

Hay un futuro llamando a la puerta, y mis ganas en el baño.
Esta cama me arropa tan cálida que da pena dejarla.
Llámame y dime, ¿en quien pensabas esta noche cuando dormías?
Y de nuevo, una decepción tan infinita como se me hace este café,
acolcha mi almohada para seguir ahí; inservible e imperfecto,
vacío, rodando por mi cama… sin miedo, un simple humano impetérrito soy.

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