¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

1 sept. 2010

Tu recuerdo, mi condena.

Hiéreme, mátame,
y de dolor muriendo quedo.
A la Luna dirigido el ruego,
de no verte más a mi lado.

Vuelvo, a casa vuelvo
y quedo, en esta casa tan alejada de ti.
Tu olor aquí no llega
Y tus hilos en la frontera paran.

No tocas mi mundo, pues no quiero que me toques,
no me encuentras, y no quiero que me mires.
Tu espejo como escarcha me derrite,
del calor que tu fuego desprende.

La ira de quien huye de la realidad,
y cual rata se esconde.
Ese aullido claro que se escucha,
que canta al amor, no será tu voz.

Se terminó princesa, de tus mentiras no soy esclavo,
estas heridas manos me lavo, sin escuchar tu reprimenda.
Adiós te digo, y en profunda pena,
en el cielo pongo el grito, siendo el recuerdo mi condena.

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