¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

1 sept. 2010

¿Quién ofrece menos?

Desde Irlanda con amor, sencillo,
hijo pródigo del dolor, maldito…

Entre cuatro paredes volando, no quedan muros no, no aquí.
Cada mañana eres motivo, eres tú, yo soy maldito,
y poquita cosa a tu lado.

Así quiso el destino, que no yo, desdichado,
olvidando el rumbo, sólo queda zarpar de tu brazo.
Cuantas noches esperando, a algo tan ilegal como inverosímil.
Tan prohibido como cierto, y anhelado, desconocido.

¿Se puede querer algo prohibido, sin que sea
su prohibición lo atrayente?
Se puede, puede, y lo es aparentemente.
Su dulzura, su fragilidad quizás, o
simplemente su pelo, su tez.
Y no volverla a ver me mata, mas ayudado por la ley,
deberé olvidarla, ¿debo?... ¿debo dejarme querer?
Quizá esperar paciente, intermitente mi cariño muestro,
no quiero precipitaciones, falsas conclusiones, aciertos.

Que no me mate la pasión, si estoy en lo cierto,
y si no lo estoy, que el dolor no sea eterno.
Poder vivir contento sin tenerla.

Tan cerca, tan lejos, tan hermosa, yo tan perro;
poca cosa, ser sincero… ¿alguien ofrece menos?

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