¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

13 sept. 2010

Asesino sin piedad de lágrimas.

Dos ríos paralelos, acompasados,
colina abajo rodando, afluentes de un todo.
Dos gotas de agua, expulsadas del infierno,
que muerto por dentro, recala en el olvido.

Dos lanzas enroscadas en una mejilla,
que salpican el suelo, al intentar atravesarlo,
que no gritan al morir sobre el entarimado,
y que lloran, en si mismas, por caer a mi lado.

¿Tanto miedo doy de noche, que hasta las estrellas
se vuelven fugaces para no observarme?
Los cometas atan al viento, para no sobrevolarme,
y con pánico el suelo, se hunde al pisarle,
...y me traga la tierra...

y tras probar mi sabor amargo, me escupe de las llamas del averno,
sincerandome ante el eco, que niño o villano, mis penas te contó.
Causante de todo llanto mi alma, causante de penas, dolor y crueldad...
asesino sin piedad de lágrimas, que murieron en el suelo, creyendo volar.

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