¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

5 nov. 2011

Lo siento.

Por los días que no supe entenderte cuando me mirabas fijamente.
Por las muestras de cariño que nunca te di,
por no saber que necesitabas de una caricia, o una sonrisa.
Por no dejarte llorar cuando la vida te maniataba,
por no desatarte cuando quizás estuviste enredada en este mundo.

Por no ser el mejor amante, ni besarte a cada instante, ni derretirme sin tenerte.
Por no hacerte el amor siempre que me lo pediste.
Por las veces que no respeté tu espacio,
por los días de alucinaje en los que me quedé en la habitación.
Por esos desayunos que me faltaron por llevarte a la cama.

Por tanta lluvia para comer, y tormenta para cenar.
Por los días que salimos, y viste que no estaba a tu lado.
Por no decirte siempre lo perfecta que eras para mí,
por no asumir mi espacio, por no creer en algo infinito.
Por retirar el cartel de se busca, y poner el de me agobio; por no saber apreciarte.

Por dejar marchar algo que simulaba la perfección,
por la ristra de veces que no fui sincero, por las que mentí, y por las que no.
Porque no supe ser tu héroe, y me enganché a ti como si tú fueras mi heroína.
Por los regalos que fallaron en el silencio de tu agrado,
por las veces que no llegué a lo deseado por ti.

Por paseos que se alargaban más en el espacio que en el tiempo; por andar siempre con prisas.
Por pasarte a un segundo plano a veces, a un tercero otras, a un cuarto...
Por hacer más caso a quien no te conocía, que a quien siempre te quiso.
Por dejar que muriese cada pétalo de esta relación,
por ser quien soy, y por no saber ser quien tú siempre deseaste.

Por el desorden que habita en mi vida, y en mi cuarto.
Por mi forma de vestir, de caminar, o de hablar; tan basto a veces.
Por no susurrarte a menudo, por no aparecer en tus más felices sueños.
Por no ser ese rincón que te apartaba de la tristeza,
por no ser la pared que te impulsaba hacia delante.

Por desaparecer cuando todo estaba mal, por no saber entender tu sinceridad a veces.
Por quitarte la vista cuando otros me acosaban, por la desgana con la que te tocaba.
Por no haber sabido ser perfecto para ti, ni si quiera mediocre.
Por haberte hecho caer en las garras de la desilusión.
Por dejarte marchar sin haberte demostrado que te quiero.

Lo siento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario