¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

11 oct. 2011

No hace tanto tiempo.

Tengo miedo de lo que estoy haciendo, miedo a perderlo todo.
Me mereces infinito respeto, y por eso... quizá te temo.
Pero, quiero que entiendas, que si te cambio es porque lo necesito y...
Déjame explicarme.

No hace tanto que mi sol dejó de ser tu estandarte,
no hace tanto que mi vida dejó de reflejar al arte,
como tampoco hace demasiado que encontré una sonrisa entre mis dientes,
y apenado de digo, que quien más se la merece no eres tú.

Sé que siempre estuvistes ahí pero, debes entender que a veces necesito otro aire.
Te agradezco lo que has hecho por mí, pero hoy, pactemos una tregua.
Deja que el tiempo hable atrvés de gestos, quizá le entienda.
Pero no quieras que siga siendo tu marioneta, vivir por ti y recibir aplausos a cambio.

En serio, cambio los aplausos por esta nueva ilusión.
Esos besos que me debes y creo que ahora voy a encontrar lejos de ti,
esas horas en mi cuarto, vacías y suicidas, ahora se rellenan.
Lo siento Daniella, pero... debes dar paso a nuevas experiencias.

Y, no te pido que no vuelvas, esto es sólo un break time.
Tan sólo quiero recuperar la mirada perdida, esa picardía que tú me otorgabas, y yo bendecía.
Quiero que sigas siendo mía, pero entiende que quizás hoy llegó el día,
de partir, de decirte adiós por un tiempo. Me voy a un resort donde las playas son de estiércol,
pero soy feliz, lo siento...

Me da miedo lo que estoy diciendo, Daniella, no me odies por ello.
Pero... sólo dame tiempo, que creo que he encontrado un cuerpo para ti.
Y ahora sueno como no hacía tanto sonaba, como lo que soy... un loco.
Loco, ya no por ti, si no loco por quien hace que el alma vuelva a resurgir.
Adiós Daniella, hasta pronto vieja amiga.

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