¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

4 oct. 2011

¿Que te hable de mí?

Bueno, creo en la obligada reciprocidad del dolor,
y mantengo la misma sonrisa que cuando era un niño.
Acostumbro a ser infiel a mis principios,
y a poner ese toque de humor a mis finales.
No me gusta la violencia; tengo fe ciega en el poder de la palabra,
y... a veces tiemblo por las noche si estoy solo.

Pienso que el mundo podría ser perfecto, por el simple hecho de ser humano,
y me gusta que me observen mientras me hago el distraído.
Utilizo el verso como garra, y me gusta el descaro.
Acepto en mis relaciones un equilibrio perefcto entre pasión y cariño.
Me hundo amenudo si las cosas no salen bien,
pero me duran poco los bajones.

¿Qué más contarte?
Nunca he estado enamorado, y cada mañana tengo un nuevo amor.
No creo en lo físico, pero hay físicos que me intimidan.
Mi única ley es vivir la vida al máximo, respetando el resto de vidas.
Si pudiese volar a la Luna, sólo bajaría a la Tierra de fiesta,
y debo admitir, que me encanta el roce y el contacto.

Siempre pensaré que le debo una vida a la escritura,
y que el destino me debe un par de favores.
Me encanta dibujar sentando en un parque a la luz de la Luna,
abrir la ventana y que la noche me acaricie, el poder de las sombras...
Poco más que decir, soy un romántico (o eso dicen),
y a veces empalago más que resuelvo.

Me gusta pensar que el mundo trama contra mí,
porque me encanta luchar contra él, y demostrar que soy bueno.
Me gusta reconocer las virtudes ajenas, y que me reconozcan los fallos.
Me duele ver a quien juega con los sentimientos.
Rechazo la mentira, las ideologías, y los quebraderos de cabeza innecesarios.
¿Que te hable de mí? Esto es todo, eso sí, espera a conocerme.

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