¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

21 oct. 2011

Dicen que tu cama se está apagando.

Dicen que tu cama se está apagando, que por las noches te ven gritando sola
y, que ahora miras de reojo antes de cruzar la calle.
Dicen que tu pelo no volvió a ser negro, que tus ojos se ahogan cada amanecer en tu balcón,
que el viento ya no sopla por tu calle, que tu corazón tiene siempre el mismo compás:
piano, pianísimo.

Dicen que de vez en cuando rompes cristales con tus manos, que saltas sobre clavos si te aburres,
que pisas el cemento por miedo a quedarte pegada a ese sentimiento.
Dicen que no hay ni un solo momento que te sientas bien,
que los muros que te atan a la locura te encierra además, que ya no te arreglas al salir.
Dicen tantas cosas sobre ti que no sé qué creer.

Si los que dicen que dejaste cualquier resquicio de tu alma muerto,
que machacaste las esquinas para poder hacer a tu corazón esférico; perfecto.
Si a los que dicen que tu cara ahora se oculta tras un velo, demacrado velo,
que demuestra tu impotencia para salir de ahí.
Si te has encerrado en un bucle de desatinos, del que no puedes huir.

Dicen que tu cama se está apagando, eso es porque no han visto tu cara.
Ni las ojeras que hoy te bordan, ni las ganas que te ahorcan en tu alcoba,
ya no buscas un corazón escoba, para miedo a naufragar...

Dicen que ya no escribes poesía, que has perdido el ritmo.
Que un mismo destino mancha siempre tu papel.
Dicen que tu realidad hoy se oculta entre sombras, que tienes un pasado oscuro que esconder,
que los anocheres te duelen porque te da miedo perecer, no despertar.
Cerrar los ojos y ver que aún sigue ahí, marcando tus latidos; Tic-Tac, y tu reloj se queja.

Dicen que ya no eres la princesa de la larga cabellera, y que las piedras no rebotan en tu ventana,
que ya ninguna risa rompe la monotonía de la noche, no irradias felicidad.
Dicen que vives en penitencia, que no demuestras tus carencias, que ya no narras tus vivencias.
Que no hay esperanza para un alma condenada por un recuerdo inoportuno,
por una fe ciega, por una vida en las nubes; dicen que al cielo ya no subes.

Dicen que tu cama se está apagando, mientras tu reflejo se va haciendo de plata,
ya no te quema el sol, te relacionas más con esta luna de nata,
el verte así me mata, tu corazón de hojalata se atasca y, no encuentra la salida a tanto sinsentido...

Dicen que no volverás a ser la misma, dicen que no tienes remedio.
Que pasas menos tiempo aquí que en Babia.
Dicen que sólo un mal momento puede destruir una vida sana, que no te lo mereces y,
que si por ti fuera, no habría un mañana, ni otro él, ni otro nosotros, ni otra cama.
Dicen que la sombría de un nuevo día te quema con dulzura, que sólo tristes melodías hoy tu habitación recorren.
Que puede que haya recuerdos, que nunca más se borren.
Que sólo un mal trago te está arrastrando al borde.

Dicen que tu cama se está apagando, dicen que no hay mar que meza tu calma.
Que tu alma no tiene remedio, que hoy los golpes del destino marcan tu cara,
que tu llama está tiritando, que se está apagando tu cama...

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