¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

28 dic. 2009

¿Quien sabe?

Miento si digo que,
que hablo más de lo que callo,
que este triste poeta no comprende,
el infinito del amor.

Cuando quise creer, que estarias aquí,
me dió por saber, que en realidad nunca te vi.
Que todo era sueño, siempre fue invierno,
mi cama congelada, se despierta por ti.

Sueña con besos, piensa en recuerdos,
olvida momentos reales, los cambia por ingenuidades.
Piensa que puede dormir, sin cerrar los ojos,
se creé que puede volar, desde la barca en la que se hundió.

Triste poeta, que te adora y te venera,
ciego y promiscuo, castigado con sigo mismo.
Rompo las ilusiones, que todos se crearon,
me levanto del entierro, y sin callarme corro.

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