¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

23 dic. 2009

Fui imbécil.

Ya no se enciende la vela,
quedó con la risa para llorar por mí,
tembló su sonrisa al verme de pie,
cambio su rostro de orientación.

Arrastraba las penas que un día tragó,
dolor que intensamente sufrío.
Ella era la valla que nunca pude saltar,
yo el malo que nunca venció.

Consentida la dulcura que mostraba,
por aquel que la mal crío.
Sin vergüenza mi alma, que luchó por tí,
será imbécil...

Cuando estubo mal, me mantuve a su lado,
siempre fiel, más tarde desolado.
Me dejó tirado, abandonado, ahogado,
descorchado; el champán pierde fuerza.

Tuvo que ser la más dolorosa caída,
la que me enseñó a levantarme.
Tuvo que ser por quien entregue mi vida,
quien me hizo embriagarme, despertarme...

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