¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

2 dic. 2009

A diferencia de ti, yo no vivo cautivo.

Falso testimonio,
en boca del demonio puesta
esta testa, es la cesta en
la que metí mi alma.

Armada hasta los dientes,
de gente que llora, penitentes...
Orgullosos de ser lo que nunca fueron,
de no tener lo que siempre quisieron.

Gente de papel, cristal bohemio que se rompe.
Absorben como esponjas lo que la sociedad imprime,
en cada gesto, cada mirada, cada palabra...

Que nunca nadie, una amistad se compre,
que nunca nadie crea, que en una selva convive,
que no en todas las esquinas, encuentras la muerte...

Estamentos varios, testamentos que tus prendas deciden,
que tus cabellos, el alba ya no tiñen,
que tus ojos, de lágrimas, ya más, no se pinten.
Que aquel que es superfluo, en ti, ya no decide.

Que las apariencias engañan, que soy libre ¿no lo ves?
¿Quién te crees?, escribo poesía, ¿y qué?
Por lo menos yo no vivo atormentado,
con los complejos que tú vives, amargado, encerrado...

Que soy raro, ¿pues no salgo igual que tú?
Que me encierro, ¿tengo motivos para estar contigo?
Acaso no ves, que a diferencia de ti, yo no vivo cautivo...

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