¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

22 dic. 2009

El águila.

Se equivocó el águila en su vuelo,
falló al posar su tierna ala sobre la triste rama que rompió.
Cayó, sobre el aspero suelo, no estabas tú para cogerla,
no estabas tú, pero si había alguien.

Un rostro de mujer, que conocí al examinarlo,
detalladamente estudiado, a la perfección mimado.
Extralimitado el águila, recuperó el vuelo al curarle tú,
levantó el vuelo y se alzó.

Volvió a volar, no volvió a posarse,
no le hizo falta, pues apareciste tú.
¿Que razones tendrá para quererme?
Por que hizo que volviera a volar...

Me has dado las alas que aquella me quitó,
impresionante, enorabuena.
Así se destroza a un hombre, así se le quema por dentro,
se le hace un despojo y se le tira como un arapo.

No se volvió a posar el águila sobre las ramas de tu corazón,
pues estaban podridas de tanta sin razón.
Y ahora le dan un nuevo motivo para volar al pajaro que cayó,
esperanzas que servirán para empezar de cero.

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