¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

4 ene. 2010

Luchando con molinos.

Subí las escaleras del cielo a oscuras,
para resvalar y caer de nuevo a la Tierra.
Ya no me acuerdo de mi nombre,
traté de olvidarlo cuando me necesitaron.

Si el infierno no me manda acordes,
será porque no quiere que los toque.
Si ya no te miro como antes,
me estaré quedando ciego.

Tanto ruido para dos pedradas,
que de alcanzarte, te dieron en el corazón.
Tantos besos fingidos, que en tu habitación
recobre el sentido, ya no me dura tu colocón.

Perdóname por ser quien soy,
solo un triste poeta capaz de amarte.
Recúerdame por ser,
tu poeta con cara de chiste.

Tanto vino tu cantaro a mi fuente,
que al final se emborrachó.
Y perdío el sentido, luchando con molinos,
el pequeño, pequeñito; se quedó.

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