¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

30 ene. 2010

Como dijo un tal Cañete.

Es una revolución, mi manos se niegan a tocarte.
Me duele pensarte, mirarte, admirarte.
Tan mala, frívola, traidora, ¡cobarde!,
¿desechaste mis besos, por negarme a tocarte?

¿Pero de que vas? ¿Me lo puedes explicar?
¿Eres tu la mala, o yo lo entendí mal?
Será que no comprendo, el sencillo caminar,
será que te conformas, con una noche nada más.

¿No comprendes, que no busco eso?
Solo busco el beso, que me enseñe a amar.
No te quiero por tus cuerpo, de sobra me da igual,
te amaba por tus adentros, lo tuviste que ignorar...

Ahora soy yo, el malo de este cuento,
por no saber apreciar, será, lo potente de un buen cuerpo.
Como dijo un tal Cañete, llamame ingenuo,
por considerarte algo más, que un objeto.

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