¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

9 ene. 2010

Eran tres.

Eran tres. Las cuestiones sobre mi mesa.
Eran tres dia tras dia.
Eran tres, siempre lo eran.
Eran tres.

Un amigo de siempre era,
fugaz destello de la Luna su amada,
y una tercera que aparecia
sin que nadie la llamara.

Eran tres, desquiciados, sinceros.
Mas el tiempo daña la mente,
los sentidos se vuelven lentos,
el alma se enegrece.

Eran tres, no siempre lo fueron.
Hubo un tiempo en el que mandaba la lógica.
Él la estaba matando a ella,
y la otra, a los dos...

Eran tres, mas digo eran pues;
uno muerto por desdicha,
la otra de baño en baño,
y ella, pobrecita; muerta por amor...

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