¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

30 nov. 2009

Tu recuerdo me mata.

De nuevo inspirado, maltratado por tu boca,
no puedo mirarla, mi alma se vuelve loca.
Dueños de el suave caminar sobre las dunas que te tocan,
tiernos recuerdos que tus caderas me evocan.

Alumbrado por un farol, dando vueltas por la ciudad,
se hace mi sombra más alargada, cuanto más te vas,
no porque sea yo muy grande al tú no estar,
sino porque el Sol me ilumina cada vez más lejos, cuanto más te vas.
Y solo me quedé pensé,
mas no puedo llorar, ya no, no más.
Tu dulce pasar que se fue, que se va,
no volverá, ya nunca más.
Podría esperar, mantenerme en vilo, escuchar tres vinilos,
y acordarme de ti. Sendero fácil que un día cogí,
huyendo de la sociedad que me apartó de ti,
la misma que tributo me rinde, a mí.
Tiempo indefinido, que se para cuando no te tengo,
efímeras las noches de quiero y no puedo.
Si te extraño, te recuerdo, si te olvido, me odio...
Odio el estar tan cerca, pero tan lejos.
A quién pido ayuda, si en mi cama ya no hay nadie.
Si las ganas de tocarte, se apoderan de mi alma.
Da señales de vida, despierta, levanta.
Ven y abrázame, bésame y arde en deseos de que esta noche no se acabe.

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