¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

1 nov. 2009

Asi soy yo.

Soy alarido de nostalgia en la noche,
como el vaso que al caerse rompe
como amigo que se pierde en las sombras,
como alma que no encuentra cobijo.

Soy como el niño desconsolado,
soy como el vagabundo muerto,
soy como arma que carga el diablo,
que tan solo, escucha al viento.

Soy como ola que contra la roca rompe,
como roble que en el desierto crece,
como agua de mayo en enero,
como fuego que llevo por dentro.

¿Sabes como me siento?
Como el que vive solo y vive,
como el que no muestra rencor ni miedo.
Como culpable de la lógica.

Como tierra batida, abatida,
como llanto de espanto; esperpento,
como suelo del techo en mi mente,
como seguidor de penas, de gentes.

Como fin, de un comienzo intermedio.
Como arena en un mar de dudas,
como cobijo dentro del destierro,
como payaso de este entierro.

Como sordo del mundo de las luces,
como testigo en nuestro juicio,
como esperanza del fantasma en los cruces,
como mártir que ríe un suplicio

¿Sabes, que es lo que pienso?
Que mi vida sin ti carece de sentido,
que lo único que me queda es el olvido,
y que ojala encuentres tu sitio, en mi diario, el del perdido.

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