¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

8 nov. 2009

Te quiero, aunque no este a tu lado.

Gris, pálido, entornado el cielo.
Temprana, triste, la sonrisa del amor.
Tarde, lento, su ojo me guiñó.
Una vez mas…

Tierno, tenue, la llama que en tu alma crece.
Busca, la duda, que en tu mente asiente.
Cálida, amarga, la frustrada marcha.
Buceo, en tu pena, en la sombra de la noche.

En la cena que me espera, cuando llegue a tu balcón.
En las sórdidas palomas, que vuelan a mi alrededor.
Entornando los ojos, vislumbro una ilusión.
Su palidez reconozco, el cadáver era yo.

Frágil, prematuro, el despido del infierno.
Suave, frío, el tacto de mi mano.
Brusco, dentro, los besos que no te dí.
Quiero, y no puedo, volverte a oír.

Fin, del comienzo, de una relación.
Muerto, por dentro, esta mi corazón.
Sufro, lo siento, ni muerto callo, amor.
Sabias que te quiero, y ahora el malo no soy yo.

Perdidas, vacías, las miradas que nos unieron.
Tristes, tempranas, las campanas que alcé al vuelo.
Rozan, los dedos, de mis pies contra el suelo.
Me muero, lo siento, si se me olvidó decir te quiero.

En el tintero, se quedaron, las palabras que nunca te dediqué.
En mi mente, los recuerdos, que ni muerto olvidaré.
Bueno, te dejo, pues pronto marcharé.
No te olvides, que te quiero, y que aunque ya no este, siempre a tu lado estaré.

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