¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

8 nov. 2009

Ingenuo

Me costó entenderlo…
En mi espalda sentada, mi confidente.
Mi amiga… supuesto hurto de esperanza.
Caudales de tinta corrieron…

Me río por… por que si.
Impotencia, vergüenza… ecuación perfecta.
Incógnita de una vida.
Ahora, tarde, resuelta.

Cuanta falsedad encerrada.
En un mundo tan poblado, y a la vez tan solo.
Recuerdos que se esfuman como el viento.
Ahora, ya, no queda nada.

Te confíe mi tiempo, mis mas ocultos secretos.
Mis sueños, encerrados tal vez en tristes mensajes sin respuesta coherente.
No salían de ti, tu amistad no existía…
Y yo, confiado, me apoyaba en tu hombro.

Llegue a comerme las entrañas,
no me habla, estará molesta, no,
ya no la importaba.
Y yo con mis historias en la cabeza.

Me pasa por ingenuo, siempre me pasa.
Cicatriz sobre cicatriz se cierra.
Y encierran a su vez batallas,
que ahora no quiero ganar.

El tiempo ya me sanó una vez,
¿por que no dos mas?.
Una por que te olvidaré,
y otra, por que no volverás.

Que mi versos no solo hablan de amor,
hablan de quien cree en la amistad,
y en quien se abre al resto con temor;
por algo lo hará.

Cada cual aprende su lección.
Y todavía me preguntas por que me cierro.
Todavía espero la salvación,
tonto de mi, ingenuo.

Palos y piedras romperán mi espalda,
la traición continuada, lo hará con mi corazón.
No te entiendo, ¿ya no me llamas?
¿Acaso eras mi amiga por compasión?

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