¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

2 mar. 2012

Hoy por hoy.


Una sola voz en eco reproduce mi camino,
cada latido un nuevo destino, y cada destino una nueva desdicha.
Entre ecos se confunden los alaridos de los presos,
y entre éstos, se confunde mi tenue palpitar.

Aprendí a luchar solo contra un mar que nunca calma,
pensé que vivía en el cielo, pero me equivoqué.
Ni fue la primera vez, ni será la última, ni será la más importante;
pero amé, y eso me convirtió en un astro muerto y rutilante.

En el fondo, yo decidí esta situación, yo elegí no ser mejor.
Estoy quitando a quien me ama de mi lado, ofreciendo una amistad injusta y egoísta.
Es mi miedo, quien me acongoja y me acompleja;
el miedo a no ser suficiente, al miedo de no merecerte, al miedo de perderte.

Y hoy por hoy, no sé quien soy, ni a donde voy.
No soy ni tu novio, ni tu amigo, ni tu amante,
soy quien más te ha querido, y con eso… con eso tengo bastante.
Aunque la asfixia me quema los pulmones, necesito respirar.

Hoy por hoy, orbito sobre mi propio ego.
No hay nadie más importante que yo, muero por tus huesos sí, pero…
no estoy siendo justo, estoy siendo un cobarde, mintiendo antes de quemarme.
A ellas no las echo de menos, pero el dolor me hace sentirme rígido.

No soy como el resto, ya lo sabes. Necesito verlo todo demasiado claro,
pero tus dudas me matan, las mías te destruyen, y entre dudas moriremos.
No soy como el resto… soy aún más idiota.
Inútiles del mundo, no temáis, no estáis solos;
aquí tenéis vuestro señor.

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