¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

28 mar. 2012

Ya cambiará la cosa...

Sinceramente, no entiendo qué tiene esta historia de especial. Estoy tan cansado... tan, tan cansado de este cuento esquizofrénico que yo solo me he montado, que ya me quedo sin ideas para defenderme... para defenderme de mí.
Y es que, cada noche me sabe a ti, a tu ausencia, a tus noches. Noches en las que necesitaba que estuvieras ahí, y estabas. Pero sé que en tu cabeza no existe la misma historia, que tú ya no te acuerdas de mí, eres capaz de pasar a mi lado y ni saludarme, porque, en el fondo, soy, fui y seré la única víctima de tanto que sentí.
Te relaciono con cada canción, y soy melómano por naturaleza, quizás es por eso que siempre estás presente. Hay días que no me atrevo ni a decir tu nombre. Qué pena doy, aquí, tumbado, mirando a las tinieblas de mi habitación, recordando tu voz, tantas horas que pasamos juntos, lo que un día fui, ya no sólo por ti, si no lo que fui en general. Ahora, da pena verme arrastrándome por mundos en los que realmente, no me apetece estar, y en los que quisiera disfrutar, no lo consigo porque me faltas tú... no he podido aceptar que te echo de menos, y que desde que te marchaste, no avanzo, es que no doy pie con bola pequeña, lo siento. Y mira que habré repetido veces esta historia... perdí la cuenta de los meses que llevo de penitencia, aunque pronto hará un año, ¿no?
En el fondo, te echo de menos a ti, pero también me echo de menos a mí. Yo antes no andaba vagando de esta manera, yo antes tenía una sonrisa que mostrar, había días que no me apetecía hacerlo, pero aun así, sonreía, porque sabía que verte compensaría todo mal, porque era feliz así, contigo.
Podría poner tu nombre en mi tuenti, en mi página web, y casi en mi DNI la verdad, pues es el único que me sale cuando me pongo a pensar en algo, no entiendo estar tan enganchado a ti, si en el fondo, nunca llegué a besarte.
En fin, me siento cómodo entre las tinieblas de mi cuarto, no necesito salir de aquí pues aquí estoy a salvo de mí, de mis impulsos a andar hacia tu calle por si a lo mejor me cruzo contigo, por si te veo, por si... recuerdo aquel día.
Y, no puedo evitar llorar al recordarlo. No es pena, es simplemente, que todo aquello fue más grande que yo, me enamoró todo al rededor de aquel... de aquella...
La gente se pregunta por qué escucho tantos grupos distintos, tantos estilos, tan variados, tan desconocidos... estoy buscando alguno, cuya historia no me hable de ti. Estoy tan obsesionado... sólo he tenido dos mujeres en mi vida que recuerde tan hondo. Con la primera, conseguí perdonarme todo lo que la hice, siendo sincero conmigo mismo, pero contigo... contigo no sé qué hacer. Lo único que me ata a ti, a tu recuerdo, debo deshacerme de eso, pero... necesito encontrar a alguien que se lo merezca, que merezca portar la pena que supone amar, no hacia a mí, amar en general, pues para mí, ese objeto es una muestra de lo que es capaz de amar una persona.
Ahora que me releo, si fuera alguien ajeno a mí, estaría asustado, doy miedo, parezco un esquizofrénico de los buenos... y ¿quién dice que no?
Necesito huir, escapar, bla bla bla, no hago más que quejarme, pero tampoco puedo hacer mucho más. Es mi guerra, mi guerra interna, y tengo que encontrarte, rescatarme, y podré ser feliz.

Y es que, en el fondo, ninguna es como tú, ninguna sabe llenar tu vacío, y he lo he intentado, en serio, pero...
Que se calle el ruido, necesito pensar más, mucho más, más calma, más soledad... retirarme de la lucha activa por un tiempo, definitivamente, una pausa sin restricciones, hacer un par de locuras de esas que van contra mis principios pero a favor de los del mundo.
Aún recuerdo tus palabras, todas ellas, clavadas en mi sien y en mi alma, los malos momentos, sí... pero también todo lo bueno que hiciste por mí. No puedo odiarte, porque nunca me diste motivos, porque el sentir distinto no es un motivo, porque no supe serte útil.

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