¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

8 mar. 2012

Mi musa.

Pierdo a mi musa entre los campos del olvido... la veo marchar, observo su rostro, brota una lágrima en el mío.
Pierdo a mi musa, siento como se aleja entre compases un tanto alocados.
Se escapa de mis dedos con un cálido susurro de esperanza, se encierra entre recuerdos que duele recordar.
Pienso que cualquier tiempo fue mejor a tu lado, aunque musa, tú... te marchas pues te he encontrado.
Pierdo a mi musa mientras intento correr, acercarme a ella hasta que llegue a doler. Se va de mis manos, se escapará, se fue... y en el horizonte desempeña su papel.
Mírame, gírate hacia mí. Siénteme torcer el rumbo... mi mundo cambia a cada paso que nos despegamos.
Mírame, siente como me retuerzo...


Pierdo a mi musa entre carnavales de aguaceros y algún que otro susto, entre noches etílicas y mañanas de arrepentimiento.
Entre nuevas cortinas que se tiñen de esperanza, te pierdo para no volverte a ver.
Dame un último verso anda; terminemos bien.
Pierdo a mi musa entre el whisky y el olvido, pierdo a mi musa porque el tiempo lo ha querido; porque sanaron las heridas que me hicieron mis latidos.


Y ahora que no estás, sonrío. Nunca fuiste una mujer, ni si quiera un ser... pierdo a mi musa entre las hojas del ayer.
Soledad ya no está, soledad se fue; te robo un último beso para no volverte a ver.


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