¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

20 mar. 2012

Sincera Soledad.

No tengo muchas ganas de dormir una noche más.
No es el recuerdo esta vez, no es mi mente.
No es tu rostro ni tu palabra, ausente.
No, no es nada de eso... será la realidad entonces.

No sé que contar en esta noche, no sé qué decir.
Sinceramente, me hago fuerte tras la pantalla, pero si me vieras...
no sé que cara tengo, no sé que pienso;
hoy lo siento, pero no tengo cara de mentir.

Me dedicaré a entrelazar remordimientos,
dando paso al ingrato pensamiento, sí, eso haré;
fingir volar entre estas líneas y su fuego,
mientras lloro por dentro y en realidad me quemo.

No contaré tu historia, no esta noche.
Porque contar tu historia supone recordarte,
y no quiero que seas ni causa ni efecto de mi insomnio.
No pronunciaré tu nombre, aunque tampoco sé si puedo.

No será un poema de amor, quizás una oda al esperpento.
Tal vez no haya razón, pero hoy narro este lamento;
triste... no tan triste, pues no hay remordimientos,
o quizá sí los haya, y no esté siendo sincero.

No pretendo engañar a nadie, no pretendo fingir como me encuentro,
ni tener más de lo que merezco, ni más de lo que quiero.
Es así, nadie es para mí; tan sólo de momento.
Tampoco soy yo para nadie, hoy me mezclo con el viento.

En esta noche de hastío y protesta,
no contra esta soledad impuesta, sí contra esta mente descompuesta,
quiero gritar desde dentro un; ¡estoy aquí dentro!
Justo en el fondo de tu abismo, justo debajo del cemento.

Pero no puedo, porque no tengo motivos para hacerlo,
ni tampoco garganta... ni tampoco lo intento.
Procuro ser serio y no reírme ante mi mundo, pero...
una sonora carcajada irrumpe en el silencio de mi cuarto.

Por tanto, no hablaré de nada interesante,
esta noche me entrego al silencio, ni digo lo que siento.
Pero sí miro al pasado, y allí la encuentro...
anoche soñé contigo, quizá por eso hoy no duermo.

Porque tu recuerdo en el fondo, sí que está presente.
Mierda, vuelvo a hacerlo, me vuelvo a desviar;
quizás estoy consciente, quizá lo hago aposta.
El echarte de menos y no pensar en otra cosa...

Deberías leerme más de vez en cuando,
creo que te sorprendería mi cambio, para bien espero.
Ahora procuro no llorar en público, ni gritar.
Y, hace tiempo que no lucho, lo admito.

Ha cambiado en mí hasta la forma de reír,
¡ya ves tú que cosas pasan!
Pero en esta oda a mí mismo, debo reconocerlo;
han cambiado cosas porque se han ido renovando los recuerdos.

Y hay momentos que me han traído hasta aquí,
no todos buenos, no todos malos, pero al fin y al cabo,
son los que me han hecho como soy,
me han hecho llorar y reír... he cambiado tanto desde que te vi.

Pero bueno, he avanzado, ya a penas cometo locuras,
no muchas tampoco... no me mires así.
Pero, ya sabes que no ha habido otra como tú...
o, o quizá sí.

Pero no sólo yo he cambiado, el mundo también lo ha hecho.
España no es la misma, ni tampoco lo es mi techo.
En casa la cosa está demasiado extraña...
supongo que como el resto de esta maraña de desdichas.

Por lo general, he intentado mantener siempre la calma,
pero debo reconocer que no siempre es sencillo
La gente está medio loca, todo está... distinto.
Ya contaré con más detenimiento, pero hay algo maldito en todo esto.

Y de mi círculo, decir que he hecho el ridículo.
Solía acostumbrar a hacerlo, pero esto ha sido magnífico,
créeme, deberías haberme visto;
yo jodiendo el mundo, a veces dándomelas de listo.

Y otras por ser distinto he dañado a gente,
aunque ellos no me comprenden, no es mi culpa este instinto;
no asesino, pero sí que me protege.
No me puede el frío, aunque siento que mi corazón se muere.

Verás... ahora que llevo hablando un rato,
reconozco que estoy cansado, harto, fatigado.
Desde hace tiempo todo es distinto, todo me duele,
nada me deja caminar tranquilo, pero me acostumbro a batallar.

Necesito un respiro sabes... todo me puede, todo me quema.
A veces sólo los poemas me salvan, pero ya no me sirve.
Mirar al pasado y ver como era, me anima a seguir adelante,
pero mirar al horizonte y ver mis dilemas...

Denoto que todo ha cambiado con respecto a cuando te conocí.
Que las noches de insomnio se reducen a esto;
hablar, hablar y hablar para el resto, mientras nadie me escucha en el fondo,
porque nadie lo entiende, y yo no estoy para explicarlo.

Aunque, nadie ha pedido que me explique realmente,
menos un par de personas, miento, los de siempre.
Mis incondicionales, aunque a veces no sé apreciarlos...
me pongo triste, no quiero hablar de eso, no me apetece sacarlo.

Llevo un tiempo reflexionando a jornada completa,
me siento un filósofo entre tanta letra,
y sinceramente, eso me gusta.
Aunque, a veces es difícil.

Sonará prepotente, pero estar casi siempre un paso por delante...
cansa, no en el sentido de ser más listo que nadie,
pero siento que con dieciocho primaveras he vivido demasiado,
y eso, sinceramente, me apena.

Mi primer amor no fue correspondido, más bien doloroso.
Mi primer beso no fue por amor, y mi primera vez no fue después de un beso.
Siento que me he perdido etapas que el resto ha vivido,
yo nunca fui un niño... y ahora me siento viejo.

En el fondo, dicen que madurar es bueno,
pero los frutos maduros caen rápido al suelo, y yo no quiero...
Nunca me había sentido un problema, no tanto como ahora,
sobro en cada vida, y en la mía, todo sobra.

El exceso de vacío vicia el aire que me ahoga,
y se hace difícil respirar... qué tontería todo.
Pero siempre me mantengo firme, aunque cada día cuesta más,
pero al final siempre salgo... dicen que la mierda flota, quién sabe.

Como resumen general está bien así Daniella,
si quieres entramos en detalles, pero faltan letras para expresarlos.
Tranquila, mi insomnio no es por tu recuerdo,
no tiene pinta de ello, pueden ser mil cosas, pero nunca eso.

Estoy bien así, como se dice; "soltero"
Qué palabra más fea para definir un momento.
Pero así me encuentro a gusto, libre, sin dar explicaciones.
He logrado eso, y un paso más...

Me he conseguido liberar de tus grilletes,
es mi sorpresa final; ¡sorpresa!
He conseguido perdonarme por todo lo que te hice,
y olvidado lo que me hiciste tú.

Ya no me atas, ya nada me ata, ya no me quemas, Daniella.
Pues la soledad es bella si sabes como verla.
Y esta soledad impuesta, quizá no es tan obligada,
y sí elegida; ahí tienes la sorpresa.

Todo ha cambiado tanto... mi casa, mi alma, mis ideas.
Todo gracias a la desdicha que marcó siempre mi pena,
al infortunio, a mis guerras y a mis consuelos.
Ahora toca pedirme perdón por todo aquello.

Aceptar que lo siento, que el olvido me lleva a nuevos horizontes.
Esa frase de moda, pasado pisado, hoy cobra sentido.
Se terminó mi Diario del Perdido,
ahora lo llamaré... "El llanero Solitario"

Queda bien, ¿verdad?
Pero es la realidad, volver a mis principios sin pasar por mis principios,
esa será la forma, esa será la elección.
Desaprender de lo vivido, para volver a nacer, sabiendo de lo sufrido.

Aquí termino mi oda a lo obsceno, a lo esperpéntico, a lo humano.
Por que no he buscado la belleza en mi verso,
si no me verso dentro de mi infierno, no busco que guste.
Nunca lo he buscado, por eso nunca he copiado como dijeron;

nunca he copiado porque nunca busqué la fama,
porque yo hago esto; versos que narran mis tormentos y mis deseos.
Sin preocuparme de que te gusten, sin preocuparme de quien quera verlos;
ahí estarán siempre, para quien quiera conocerlos.

Y por tanto, nunca plagiaré, nunca copiaré, nunca buscaré el dinero.
Intentaré que lleguen a vuestra alma a través de ser sincero,
conmigo mismo lo primero, y el resto se obtendrá luego.
Lo siento, este es mi estilo, y mis letras, el idioma por el que me muevo.

Se termina esta noche porque llega la mañana,
y tras miles de vueltas en mi cama, toca despertarme, se supone.
Llegan los rayos de sol a mi habitación... divina visión de mi alma.
Amo el amanecer, amo que despiertes en mi cama.

Toca volver a luchar una nueva mañana, sin bajar los brazos,
purificando el alma, mirando de frente y sin dejar de gritar.
Para que quien me odie me escuche, para animar a quien me quiera,
para que todo el mundo sepa que siempre seguiré ahí.

Escribiendo desde mi cuarto, luchando contra quien mata, engaña y daña.
Siendo sincero con vosotros, conmigo y con mi alma.
Siento a quien no le guste, así nací y así quiso hacerme la vida;
fui tallado con errores y moldeado con heridas.

Llega la mañana, cada Llanero Solitario cabalga al horizonte...
Necesitaba contarte esto, necesitaba encontrar mi norte.
Y ahora que termina la noche, no sé de que hablaré...
quizá os diga que lo siento, y que aprendí a levantarme tras caer.


Si lo que yo hago es arte, y tú eres las que me inspira,
debes entender que tú eres el arte que me guía.
Si hablo de mi vida, y tan sólo sale tu nombre,
¿no has pensado vida mía que eres agua para este hombre? 
Soledad...



No hay comentarios:

Publicar un comentario