¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

25 mar. 2012

Septubre.

Septubre… ¿qué es? Es un lugar, es un tiempo, es un ser, es un sentimiento… lo es todo. Es el Nirvana, el Edén, el sumun, la cumbre, la eternidad.
Septubre, me resulta bella dicha palabra. Creada por mí, pero que en el fondo tiene tanto sentido. Soy de los que creen en que la gente cambia, en que hay que avanzar cada día, con nuevos proyectos y nuevas ilusiones.
Con renovadas esperanzas, aunque precavidos, tranquilos, sinceros con uno mismo antes de querer mentir al prójimo. ¿De qué me vale fingir mi sonrisa, si en el fondo no la siento mía? Puedo engañaros a todos diciendo que soy feliz, puedo crear un aro de felicidad casi real a mi alrededor, pero siendo sinceros, no me apetece en exceso. Y realmente, ¿soy egoísta? Pensando en que no estoy bien, en que no valoro lo que tengo, etc… que me juzguen, como han hecho siempre, los que lo consideren oportuno. Septubre es ese lugar al que llegas tras darte cuenta de que nadie va a luchar tu pan por ti, y que por mucho que te ayuden… luchas solo, chavalín. Y siempre hay dos, o más caminos; la lucha fácil, o la lucha sincera.
Obviamente, la sinceridad no es fácil, de hecho, es lo más difícil que he intentado crear nunca. No soy capaz de terminar de plasmarla en una hoja, y eso que os juro que lo intento siempre. Pero, en el fondo, nunca somos sinceros, aunque pensemos que lo somos. Primero, con nosotros mismos. No lo somos, en serio, creedme. Hay cosas que hacemos, que no queremos hacer, bien por presión social, bien por mera indecisión. Septubre, procura llegar ahí, es un estado, un lugar donde la sinceridad prevalece, donde nos conocemos a nosotros mismos, y aunque no nos aceptemos, nos comprendemos, aceptamos nuestras limitaciones.
Septubre es… es un estilo de vida. Es renunciar a lo cotidiano para basarnos en lo épico, en lo ético y en lo filosófico. Es llegar a recapacitar y pensar sin distraer nuestro tiempo, es… es distinto.
Me cuesta explicarlo, y eso que es mío. Septubre, es un libro. En este caso lo será, una obra, maestra o promiscua, quizás ególatra, quizás egocéntrica, quizá pedante. Es un concepto, es la felicidad, no la aparente, no la material. Es el perdón, es la realidad elevada a la máxima potencia.
Es un reto, es una doctrina y un dogma, es una mentira diseñada para realizarnos. Lo es todo… y en el fondo, no es nada. Es una opción, es un ejemplo, es un camino a seguir, es la pastilla azul de Matrix, es un mundo a parte.

Septubre… la primavera da paso al verano, meciendo sus hojas entre cálidos susrros. Pero el verano se acaba, las playas de invierno se vuelven grises, dando paso al más gélido Septubre; una transición por el mundo estacional, que desemboca en el fin de una etapa, y en el comienzo de otra. Esa transición es Septubre, lo es todo, es la nada, es un concepto, es una vida…


Próximamente, muchas más noticias a cerca del fenómeno; "Septubre".

1 comentario:

  1. Hola Cañete, me ha encantado tu escrito de septubre, y en esta ocasión si soy sincera, aunque como tú muy bien dices cuesta serlo, y cuando profundizas en tus sentimientos te das cuenta que uno pretender actuar con sinceridad, pero siempre se escapa algo que no lo es, pero creo que eso forma parte de nuestra naturaleza.
    Septubre una palabra que nunca la había oído y dices que es tuya, pues me sugiere parte de dos meses.
    Estupendo relato.
    Bueno, pues que en tu vida siempre esté septubre.
    Un abrazo.

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