¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

3 ago. 2011

K.O. Cowboy.

Éramos una ecuación inversamente proporcional.
Yo era el agua, ella el fuego, y en este juego nos quemamos.
Ambos danzando al mismo compás del viento,
Que trae recuerdos como suspiros, indicando que el invierno acaba.

Quise desnudarte y tú aprendiste a desvestirte,
Quitarte hasta el alma en cada campanada.
Se siente, yo no hice las normas;
Si ahora toca volver a tirar no me responsabilizo.

Busca un dado más fiable que el azar si quieres,
corta donde quieras, pero yo barajo.
Sigo siendo un mono que camina cabizbajo,
no quise evolucionar, y mi sencillez me acompleja.
Tan normal como tu rostro en mi café,
tan extraño como verte tirar otra vez.

Si me preguntas, no seré respuesta.
Tan sólo espero impaciente a que abras la puerta,
ser un huracán de sentimientos, al que un vendaval de realidad transporte.
Comienza el segundo asalto, yo ya he calentado.
K.O. Cowboy, me dijo su mirada.
Tranquila pequeña, todavía no he tirado.

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