¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

4 ago. 2011

Ella.

Todo lo que deseaba en aquel momento, se basaba en la idea de dejar atrás tantos recuerdos que le impedían dormir, en cambiar las tornas de su pasado, para de nuevo labrarse un presente.
El actual día a día le atormentaba, el tener que sentir en tercera persona, y el liberar tanto sentimiento en un papel, sin poder gritar, maniatado, confuso, herido.
En el fondo, seguía hablando de ella, siempre era ella.
Cargada de recuerdos, como jinetes del olvido volvían contra su pecho, le atormentaban, se conjuraban con el insomnio para no dejarle dormir en paz, tantos remordimientos, tantas dudas, tantas preguntas que sólo ella podía responder.
Aún a día de hoy se seguía preguntando por qué se había ido, qué le había llevado a desaparecer de la faz de la tierra, de su vida.
Quien había sido su único apoyo, el viento de su veleta, el compás de su reloj, el último suspiro, la esperanza que había perdido; renacida por su voz…
¿Por qué era tan dichoso el destino?
La conocía bien, o eso pensaba. Ella le había confesado cosas inconfesables, cosas privadas, cosas que podrían herirla si se usaban bien.
Él, en silencio, prometió guardarlas por siempre, custodiarlas en su alma, en su sentir.
En el fondo, había realizado una promesa al aire, pues realmente, ella jamás sabría todo lo que él pensaba, aunque ahora leyese mi testimonio, aunque dijese su nombre entre mis líneas, ella jamás lo entendería.
Era un sentimiento extraño el que él sentía; no la odiaba pero quería olvidarla.
La echaba de menos, pero no quería verla.
Mantenía la esperanza de que en cualquier momento ella le hablase, y le dejase explicarse, explicarle todo lo que pasó, lo que él la pidió, lo que ella quiso entender que no era…
Él había basado toda su vida, su futuro, sus sueños, sus aspiraciones, todo en ella, en algo, que se dio cuenta de que no existía.
Ahora se pregunta el inútil, ¿qué te llevo a hacer tal gilipollez?
Sigue sin encontrar respuesta.
No mentía cuando dije que yo no hablaba de amor entre humanos, no siempre se ama a una persona. Era cierto, no hablaba de aquello, pues nunca había amado.
Hablo del dolor que siente mi alma, hablo de los remordimientos que no me dejan dormir, hablo de todo aquello que siento y que no puedo decir en voz alta… ups!, vaya, he comenzado a hablar en primera persona…
En fin, en el fondo lo entiendo, todo lo que ofrezco es un alma llena de tormentos y de misterios, un corazón de hielo y una lengua silvina.
No puedo ofrecer una gran físico, por que aunque estoy trabajando en ello, nunca lo tendré.
¿Dinero? Soy poeta joder, no tengo de eso.
Un hogar… ni si quiera yo lo tengo.
Por todo esto, entiendo que jamás me quisieses, lo acepto como es, tampoco te pedí que lo hicieras.
Nadie se imagina lo que daría por volver a hablar contigo, por sentir de nuevo que te importo como amigo, que de verdad alguien se preocupa por mí, sin ningún interés a parte, sin pedirme nada a cambio, y conociéndome, con mis defectos y mis errores.
Joder… lo he vuelto a hacer, he vuelto a soltar las mismas gilipolleces que siempre suelto.
Pero de verdad, así lo siento. No entiendo tu ausencia, no entiendo por qué nadie me la explica.
Si te vuelvo a ver, volveré a agachar la cabeza, pues no sabré que hacer.
No sé si me odias o me quieres volver a ver. No sé si sientes lo mismo, o si ni si quiera ya me lees. No lo sé.
Bueno, me despido, hasta yo me avergüenzo a veces de lo que escribo, pero nadie lo va a leer así que, ¿qué mas me da?
Hoy seguramente no podré dormir, siempre me pasa lo mismo. Han pasado meses, y ahí sigues latente.
¿Mi esperanza? Que me trague un huracán supongo, o encontrar alguien que te reemplace, que me haga olvidarte. Me da igual quien sea ese alguien, como si eres tú misma de nuevo, pero quiero que sea alguien, y a ser posible, ya…

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