¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

13 ago. 2011

Amores hipócritas.

El hielo recorrerá tus venas, me dijiste mientras marchabas.
El veneno que tu corazón bombea, te hará morir.
De nuevo tu risa de hiena, y tu pena, anclada a un sin vivir.
Me miraba con desasosiego mientras se marchaba diciendo; vuélvete a dormir.

A ti que te gusta eso del dormir, deberías soñar más a menudo con despertar.
Y su voz insistía en destrozarme a cada hora.
Fuiste tú el que se fue, repetía con constancia. Saliste huyendo de mi piel,
cuando yo más te quería, aquel buen día, aquella noche, melancólicos reproches ahora.

Hice lo correcto por que así lo dijo el tiempo; si fue verdad todo aquello, la envidia te corroe.
No caí en aquel juego que tú me presionaste a jugar, quizás usé la lógica, quizá temas de azar.
Con el tiempo, icé bandera blanca, pasé de tu estampa, rememoré otras batallas que ahora no debo contar. Y ahora reapareces diciéndome de hablar…
Aprendí a amar alejado de tu piel.

La desconfianza crea relaciones imposibles, reacciones impredecibles como fueron.
La ignorancia trajo consigo la malicia, y la impertinencia trajo consigo la imprudencia.
Dejamos de hablar para empezar a pensar, descubrí la realidad, y decidí parar.
Vuelve me pedías, aunque tu vida rehiciste.
Vaya, ahora el juego no es el que era entonces, ¿verdad?
El odio me consume una noche más, jugar con un alma para luego naufragar… hipócritas.

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