¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

4 abr. 2010

La sigo echando de menos...

Ella besaba mi mano,
y esta sangraba abundantemente.
Llevo mucho sin verla,
y su ausencia me destroza el alma.

Siete años amándola en silencio,
permanecí contento observándola.
Cada uno de sus movimientos me agrandaba,
cada palmo de mi triste alma.

No la olvido, por que no se fue.
La sueño cada noche, por que la amo.
Y la recuerdo, y su recuerdo me mata.
Pude tenerla y no fui suficiente.

Se merecía un hombre, no un cobarde.
El caballero que no supe ser.
Se mereció las siete palabras que a otras dediqué;
te quiero, te amo, sin ti moriré.

Y aun trascurridos siete meses del adiós,
que con dolor te di, sin ganas de mirarme tú,
y siete vidas tendré que vivir,
para olvidar tu olor.

Cuando me tocabas un mundo, rozaba
mi espalda tus labios, tus manos mi pelo.
Las mías tu esencia, mis labios en tu cuello...
recordando con pasión lo que quise vivir me muero...

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