¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

4 abr. 2010

Un loco.

Hay un loco en mi calle.
Un loco como otro cualquiera,
que se fija en cada detalle,
que ama a quien le quiera.

Ese loco va diciendo,
que el mundo está perdiendo,
todos los valores que un día conocimos,
la cordura que una vez vivimos.

Cada domingo al amanecer,
se viste para ir a misa,
rogar a Dios por sus plegarias,
pedir perdón por sus pecados.

Es un loco muy normal, que una vez me dijo;
no te fíes ni de tu padre.
Ese loco al que nadie escucha, pero al fin y al cabo,
son los locos los que encierran la cordura...

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