¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

30 jul. 2011

Un mundo mejor.

Es una historia que regresa constante, fue un instante, es un recuerdo.
Es un sentimiento que me quema, que vuelve y revuelve todo cuanto conozco.
Es el pasado de un niño frágil, un alma tierna capaz de partirse con un susurro.
Es la memoria lejana de días en los que el sol brilló, y ahora ya, no queda nada.

¿Qué me tienes deparado? Grité.
¿Cuándo acaba todo esto? Sigo buscando en el recuerdo para entender un presente,
que me abruma y me estremece, e incluso a veces me da miedo.
¿Qué debo hacer para que todo pare? Para que no gire mi reloj contra mi tiempo,
para que deje de existir este lamento, para que luna y sol se crucen al marcharse.

Sentimientos opuestos contradicen mi sentido, busco en el olvido lo que añoro recordar.
Y como antaño fui castaño, hoy blanquecino mi pelo se tiene,
pues todo me sobreviene y se me olvida remar.
Aún me pregunto por qué sigo en pie, que me mantiene vivo.
Vivo de esperanzas, de ilusiones, y de un futuro que no existe.
Mis recuerdos son negros, caducos, y estando en mal estado, ya no alimentan.

Es un juego dicen, la vida golpea y golpea. Te tumba y te humilla.
Yo no juego, pues nunca me gustó perder, acostumbro a ganar o perecer.
Veo como el mundo murmulla a mi paso, como mis sentimientos se acercan al ocaso.
Lloro, ahora cedo, o así dijo el viejo que quedó perdido.
Me contradigo en cada frase, en cada pensamiento, en cada sentimiento
que me opone a mí, que me destroza por dentro, y me quema.

Aún me pregunto qué es lo que me mantiene vivo. Esa sinrazón se la doy a la esperanza,
y a la ilusión de un mundo mejor seguro.

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