¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

30 jul. 2011

Escondido en el recuerdo.

Recógeme, recógelo todo. No dejes nada que pueda pisar y caerme.
Llévatelo, no queda espacio por mi casa. Llévatelo, que no quede nada.
Quise prender fuego a todas tus cosas, pero nunca valoré ciertamente el suicidio.
Quise salir corriendo y dejarte en esta cuneta, en este andén de tren que como ves está desierto,
pero la idea de morirme en el intento, nunca me agradó.

Búscame, me he escondido en el recuerdo.
Si enciendes la luz me asusto, si la noche se alarga me duermo.
Búscame, me he escondido en el recuerdo, y ahora no sé salir de él.
Tendré que gritar otra vez, tendré que rasgar mi garganta.
Tendré que afrontar esta oscuridad que me abruma y me empequeñece, tendré que seguir saltando.

Nunca es suficiente cuando exiges demasiado al destino,
yo pedí un camino, y decidió exterminarme.
De un solo golpe rotundo me tumbó, y no lo creo pero ya no puedo… va, no estoy tan mal.
Quizá si alguna cicatriz me quede, quizá pueda caminar de nuevo.
Seguir corriendo por senderos que nunca pisé mientras el tiempo intenta cogerme.

Quién me lo diría, ahora vivo esclavo de esta ironía.
Siempre intenté tumbar al amor, romper su barrera, y esa triste barrera me tumbó.
Por más que caiga me levanto pero… cargo demasiado peso en una espalda curvada por tu olvido.

Tan joven y tan muerto, hasta yo me asusto a veces.
Ver como la esperanza perece, cae, desaparece en un mar de dudas que me rodea y que me hace temblar de frío.
No tengo manta ni abrigo, ni escudo que me defienda,
ni torre que defender en esta lucha.
Hice de mi alma una fortaleza que una mirada consiguió vencer.

¿Sabes? Quizá no estoy tan mal. Quizá todo desaparezca mañana,
en el momento en que salga de mi escondite.
Por miedo a ser consumido por el fuego, me acosté en el olvido,
y apenado y dolorido, vivo escondido en el recuerdo.

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