¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

30 jul. 2011

Besos verdaderos.

Cálida sorpresa de primavera era aquel verano.
Desde Irlanda, la lluvia no se veía tan lejana
como quiso hacer ver el tiempo.
No hay olvido sin rencor, no hay odio sin suspiros.
No hay olvido si te odio, y si te amo, aún cautivo
del verano que supuso tu mirada, te extrañaré hasta olvidarte.

Aquella postal que nunca llegó, que guardaba un beso,
dulce como el ron y añejo como los años, que pasé aguardando
este verano encerrado en un constante esperpento.
Vida que no tengo, maldita soledad,
si en verdad te prometo un cielo en tempestad,
un viento huracanado me llevó a tu pedestal para morir.

De pie, mírame de pie; gritó mi horrible conciencia.
Suerte tentada por tu muerte, nunca recompensada queda una pérdida
cuando es la pérdida del amor.
No eran te quiero verdaderos, eran sueños incompletos, bordados de ilusión.
Tiempo en calma, en el que me ahogo en la orilla, pintando maravillas
sobre un lienzo negro como el carbón.
Pienso en tenerte cerca y el dolor de la distancia me aprieta.

Pienso en pensarte y me duele olvidarte.
Piensas en dañarme tú, y una sonrisa te sonroja.
Pienso en como suspirar dulces brisas encantadas, mas este aire caduco que nos separa,
sobre mis pulmones se acomoda.
Vuélvete loca con un último beso, gritaba mi pecho en pos de su gloria.
Vuélvete loca, queda con aquel recuerdo, nunca llores en mi memoria,
y ahora busca besos verdaderos, que nunca más nacerán de mi boca.

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