¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

30 jul. 2011

Hoy.

Hoy lágrimas saludan al alba, la madrugada se tornó en desastre.
Tanto más cercano me siento a la soledad, como lejano oigo al olvido,
y aún así, mi mente me hace olvidarlo todo.
Parece que cada vez más todo carece de importancia,
hoy la vida pasa y no me siento a verla pasar, no puedo decir que gané,
no puedo decir que no volveré a fallar.

Todo lo que me queda es el esfuerzo de quien remó contracorriente,
en este río de tinta en que se ha convertido mi vida.
Hoy lágrimas saludan al alba, por que la tristeza dio paso a la noche.

De un comienzo triste nunca esperes un gran final,
o eso me dijo la mañana.
Si nunca diste el alma en cada palabra, si no conoces el significado del dolor,
por mucho que lo intentes, nunca conocerás la felicidad.

Hoy cada batalla ha dejado una cicatriz en mi sien.
Los gestos y las miradas que tornaron gris mi cielo,
aún como nubes prevalecen. De vez en cuando me descargan ira,
y aún a día de hoy, busco donde refugiarme.

Hace un tiempo Dios me sugirió luchar, y lo que dice él yo lo hago.
Pero hasta de luchar me canso, me cansa estar cansado también.
Hoy me duelen los brazos, se me curva la espalda.
Mírame viento, y dime cuando el tormento acaba.

Aún espero la respuesta del eco, pues una cúpula ovalada es ahora mi cielo.
Enterrado en el destierro, quemado en la hoguera del miedo quedo.
Aún buscan mi alma, mientras yo busco mi fuego.
Aún buscan mi cuerpo, mientras aún busco mi féretro.
Buscad, buscad cuanto queráis.
Que de mi alma rastro no queda, y entre mis cenizas sólo queda fuego.

Hoy volvió a golpear el destino, y sin alejarme del camino que él me marcó,
decidí devolverle el golpe con una sonrisa.
La felicidad no avisa ni deja huellas, la tristeza sí.

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