¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

28 abr. 2011

Tres amores, una esperanza.

Hoy por hoy, tengo tres amores.
A dos las quiero con locura, el otro me causa dolores.
A una la llamaré poesía, y su melancolía
me destroza, parezco poca cosa a su lado,
y atado de pies y manos caigos,
por una incertidumbre que me está matando.

Al otro con más ritmo hoy le llamaremos música.
Que aparece y me destroza como hicieron aquellas guerras púnicas,
con una realidad marginal al lado de mi incomptencia,
y la imprudencia se convierte en ciencia cuando está delante tu presencia.

Busqué ayuda con el tercero.
Le dobo todo lo que soy, me debe un golpe certero,
que me arrastre hasta el infierno donde me quemó,
ahogó, lloré y ahí estabas tú para salvarme.

Poesía apareció para romper con mis esquemas,
tu llama más no quema, pues tu frío la congela,
quedo en la eterna espera, de saber si fue factible,
y de manera incomprensible, música se hizo invisible.

Y la duda me mató, ¿dónde estaís? ¿quien soy yo?
Busco ahora a las musas que me quitó el colocón,
mi empaco de borracho, sintiéndome un gusano,
que necesitó de tu mano, para volver a ser humano.

Hoy el miedo a recaer me estremece, la felicidad perece,
hoy el tiempo corre, y mi nombre aún más crece.
Mi hizo un hombre, eso le debo, dejé el boli por su miedo,
y al compás del tiempo vuelvo, no me siento desacompasado,
y si soy pesado, espero serlo lo suficiente para caer a tu lado.

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