¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

19 abr. 2011

Historia sinclusión.

Pierdo la esperanza.
Las arenas del tiempo me delatan
como pasajero del tren de añoranza,
que hoy aborda su última parada.

No termino de comprender mi pasado,
retales de recuerdos que en ocasiones afronta mi presente.
Sin embargo, me embarco en la aventura de un futuro
en el que el presente sea distinto a este pasado.

¿Cuanto tiempo pasó desde entonces?
Dos, tres... ¿cuantos años han echo falta?
Inmerso en un mundo entrecortado por el aliento de una muerte inesperada,
la pena daba paso a una alegría que efímera será, pero seguro necesaria.

Un mísero apoyo para este Atlas acongojado
por la inmensidad de su trabajo;
sujetar el mundo actual, comprender el pasado, y planificar un futuro.
Inestable quizás, pero éste es el plan a seguir...

Mariposas de colores revoloteaban esta alcoba,
sombría, apagada por un sol que nunca vino de frente,
hasta ese instante... y el mundo recibió de nuevo su color.

Quién fue Princesa en Celestina se convirtió.
Sancho cambió Castilla por lo páramos del Ebro,
y como su afluente eterno, condujo a la cordura
a un Don Quijote disfrazado de Don Juan.

Quizás mañana sea un nuevo día, yo sonría y el tiempo pare.
Desgane a la tristeza, y termine con la misma historia de siempre.
A cualquier cosa se acaba aferrando la ilusión antes que caerse,
al parecer, incluso a esta historia dolorosa sinclusión aparente...

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